¿Y EL PROGRAMA DE RECOMPRA DEL BCE?

Los mínimos del Bund ponen en el foco el 'nuevo normal' de la deuda en negativo

El bono alemán cayó por debajo de la tasa del depósito el jueves. Dadas las perspectivas de recorte de tipos, la proporción de deuda pública europea en rentabilidades negativas ya es del 51%

Foto: Foto: iStock.
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Es una anomalía: los inversores pagan por prestar dinero al Gobierno. Y, sin embargo, la tendencia de la deuda soberana europea ya apunta a que esto podría ser ‘el nuevo normal’, con una eurozona en la que la mayoría de los bonos soberanos acabarán cotizando con rentabilidades por debajo del 0%.

Prueba de ello es que el bono alemán a 10 años, activo de referencia en el mercado de renta fija, haya alcanzado ya niveles que superan la propia tasa de depósito del Banco Central Europeo, actualmente en el -0,4%. Esta tendencia de caída (aunque no tan aguda) también se está dando en otros países de la eurozona; de hecho, la mitad del total de deuda pública en el Viejo Continente ya cotiza bajo cero.

El montante global de deuda soberana en negativo ya se sitúa en los 13 billones de dólares, en máximos históricos. La tendencia en Europa es clara: el precio de la renta fija pública está desatado, y cada vez son más los tramos temporales de los bonos del Gobierno que entran en rentabilidades negativas. Según datos del ‘trader’ especializado en renta fija Tradeweb, el 51% de la deuda soberana en Europa está en negativo (datos a cierre del 28 de junio). En países como Alemania, esta proporción ya alcanza el 88%, mientras que en España nos situamos en un 55%.

El interés de los bonos soberanos lleva en descenso desde mediados de 2018, cuando el Banco Central Europeo (BCE) empezó a retrasar las expectativas de subidas de tipos de interés ante una tasa de inflación aletargada y un escenario de desaceleración económica cada vez más definido.

El precio de los bonos se mueve en sentido inverso a la rentabilidad de los mismos, mientras que la rentabilidad se mueve a la par con los tipos de interés impuestos por el BCE. Asimismo, para todos aquellos inversores que juegan con la deuda por su precio, comprar bonos en este momento es apostar por que el regulador monetario va a bajar el precio del dinero en el futuro.

El Bund es, de entre los títulos vendidos por los gobiernos europeos, el mejor considerado como quiniela para los tipos de interés, ya que apenas está expuesto a niveles de riesgos políticos que puedan interferir con el valor de los bonos. Que su rentabilidad haya terminado por debajo de la tasa de facilidad del depósito es un fenómeno que habla por sí solo.

El presidente Mario Draghi lleva meses reiterando que el BCE está dispuesto a inyectar mayor estímulo a la eurozona si el escenario de desaceleración macroeconómica se intensifica. El regulador tiene un abanico entero de herramientas aparte del precio del dinero, pero los futuros de Bloomberg descuentan que la eurozona entrará en tipos negativos en septiembre.

El italiano dejará el BCE este octubre, y los líderes europeos han propuesto ya a la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, como sustituta. Su nombre ha sido bien recibido por los inversores, que ven a la francesa con ánimo de continuar con la política ‘dovish’ de Draghi.

Por otro lado, las subidas de precio también vienen explicadas por la calidad del bono del Tesoro como activo en el que refugiarse contra la incertidumbre y la volatilidad. Las posiciones defensivas de los inversores también se han visto reflejadas en otras clases de activos.

La bolsa es un ejemplo claro: por ejemplo, en España, el Ibex 35 ha recuperado ya los 9.400 puntos, pero cuando se analizan sus subidas por sectores, queda claro que los inversores se han estado resguardando en sectores con un modelo de negocio de necesidad primaria y una política de dividendos que amortice los vaivenes de la bolsa. Tanto es así, que las ‘utilities’ ya han alcanzado en ponderación a los bancos, que ante un escenario de tipos bajos y desaceleración, llevan más de un año cotizando a la baja.

La sede del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort, Alemania. (EFE)
La sede del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort, Alemania. (EFE)


¿Pagará el BCE por prestar?

El BCE terminó su programa de compra de bonos en diciembre, pero sigue reinvirtiendo en la actual cartera de forma indefinida, recomprando aquellos títulos que han vencido. Es decir, si entre 2015 y 2018 la cartera se fue aumentando paulatinamente hasta alcanzar un total de 2,57 billones de euros, ahora el programa sigue pero sin el volumen neto, explican desde el regulador.

La proporción de los bonos gubernamentales se sitúa en un 90% del total de la cartera, con Alemania ocupando un 23% del total, Francia el 19%, Italia el 17% y España un 12%, entre otros países. Según la decisión tomada por el Consejo Directivo en enero de 2017, el BCE puede comprar bonos en tipos de interés en negativo e incluso por debajo de la tasa de depósito, pero da prioridad a los bonos en positivo —un parámetro que podría chocar con los criterios de equilibrio entre países que mantiene la regulación del programa—. No obstante, el regulador también deja la puerta abierta a cambios en la propia decisión, asegurando que “podría cambiar con el tiempo, reflejando los cambios en los tipos de interés del mercado en relación con la tasa de depósito”.

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