EXPECTATIVAS DE BAJADAS DE TIPOS

El bono alemán alcanza al tipo de depósito del BCE con rentabilidades del -0,4%

El comportamiento del 'bund' no tiene consecuencia práctica sobre el tipo de de interés del BCE, pero ilustra la anomalía del mercado. Nunca antes el bono había caído por debajo de esta tasa

Foto: La sede del Banco Central Europeo. (Reuters)
La sede del Banco Central Europeo. (Reuters)

El mercado reitera un comportamiento sin precedentes. Es tal el ‘rally’ de la renta fija, que los inversores ya pagan por la deuda alemana lo mismo que los bancos tienen que desembolsar para guardar sus depósitos en las arcas del Banco Central Europeo (-0,4%) —un fenómeno que no se había producido nunca antes en la historia—. El ‘bund’, activo refugio por excelencia, ha llegado a cobrar este jueves un -0.41% de interés a sus inversores, con el bono alemán a 20 años entrando también en terreno negativo.

Que el ‘bund’ haya alcanzado la rentabilidad de la tasa de facilidad de depósito del BCE no tiene consecuencia práctica sobre dicho tipo de interés, pero ilustra la anormalidad a la que están llegando los mercados, ya que nunca antes el bono había caído por debajo de este índice. De hecho, según datos de Barclays, el número de bonos soberanos en el mundo rindiendo con un ‘yield’ negativo ya se sitúa en los 13 billones de dólares.

La tendencia viene de largo. Los movimientos de los bonos delatan las expectativas de bajadas de tipos: cotizando el precio de los títulos en sentido contrario a los tipos de interés del banco central, los inversores se están poniendo las botas de cara a los próximos recortes (y el consiguiente ‘rally’ de la deuda).

Esta semana, los líderes europeos han revelado su propuesta de colocar a la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, como sustituta de Mario Draghi al frente del BCE. Una propuesta que ha sido recibida como continuidad del legado ‘dovish’ del italiano, ya que la francesa ha mostrado en el pasado su concordancia con las políticas acomodaticias del todavía presidente del banco central.

[¿Están locos? Por qué los inversores compran bonos en negativo]

De hecho, el bono a diez años alemán es considerado el ‘proxy’ predilecto de los inversores a la hora de apostar por las expectativas de los tipos de interés, ya que, a diferencia de otros títulos de deuda pública, apenas se le asocian riesgos. No obstante, también en otros países europeos los bonos están desatados, cotizando a mínimos históricos de rentabilidad.

Y es que, en general, el bono soberano es uno de los activos predilectos de los inversores conservadores, sobre todo en un entorno de fin de ciclo económico. También se pueden encontrar evidencias de posiciones defensivas en la bolsa, con las empresas de sectores defensivos o con políticas de dividendo atractivas cotizando en sentido opuesto a los valores cíclicos y azotados por los bajos tipos de interés, como es el caso de los bancos.

Al otro lado del Atlántico, la bolsa ha celebrado esta semana la enésima tregua arancelaria del Gobierno de Donald Trump, siendo la guerra comercial una de las grandes incógnitas que asolan la economía estadounidense y mundial.

Sin embargo, el mercado de los bonos no ha quedado convencido, y la inversión de la curva sigue tomando posiciones. El tira y afloja comercial es una de las preocupaciones que han llevado al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a tomar una actitud más acomodaticia, por lo que un acercamiento diplomático sería señal de que la Fed podría enrocarse ahora en los actuales tipos de interés. No obstante, los futuros recogidos por Bloomberg no se han inmutado, y siguen apostando por hasta tres recortes de tipos este año.

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