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La diferencia entre invertir y ahorrar: ¿qué podemos hacer con 20.000 euros?

El IPC, el tiempo y el riesgo son tres factores a tener en cuenta a la hora de decidir qué quieres hacer con ese dinero disponible

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El tiempo no siempre tiene el mismo efecto sobre el dinero por efecto de ese indicador macroeconómico que mide la subida continuada y generalizada de los precios: la inflación. Con el paso de los años, el también conocido como Índice de Precios al Consumo (IPC) va deteriorando el valor de las cosas. Utilizando la calculadora del INE, si hace 30 años hubieras guardado en una hucha o en el banco 20.000 euros, hoy la actualización del IPC implicaría que necesitarías el doble para comprar lo mismo por esa pérdida de poder adquisitivo que provoca la evolución de los precios.

Ahora bien, si ese dinero lo hubieses invertido durante ese periodo en un producto financiero de renta variable (acciones) con una rentabilidad media anual del 10% como fondos de inversión o planes de pensiones, esos 20.000 euros se habrían quintuplicado, alcanzando casi los 110.000 euros. Es decir, la diferencia está entre perder dinero a afectos de capacidad de compra u obtener pingües beneficios. “El ahorrador ve cómo su dinero pierde valor erosionado por la inflación (cada vez podemos comprar menos cosas con el mismo dinero), mientras que el inversor ve cómo sus ahorros trabajan para él”, señala Gustavo Trillo, director comercial de la gestora value Bestinver.

Esto es posible no solo por la pericia gestora del experto al que dejas en sus manos tu ahorro, sino también por el efecto de acumulación de los intereses sobre el capital invertido, lo que se conoce como interés compuesto. Año tras año, la inversión inicial va aumentando al incorporar los rendimientos generados, lo que termina provocando a largo plazo un efecto exponencial. De este modo, cuanto mayor sea el horizonte temporal de la inversión, mayor será la rentabilidad.

La clave: sacar provecho de la volatilidad

Sin embargo, para lograr ese vertiginoso incremento hay que introducir otra variable en la ecuación: la volatilidad. Son activos como las acciones de bolsa, que pueden conseguir que acumulemos esa cantidad. Todo lo contrario que los activos “más seguros”, como la renta fija (bonos, obligaciones, letras, pagarés...), que a cambio de aportar una supuesta mayor seguridad a la inversión (aunque no están exentos de riesgos) la rentabilidad es muy inferior.

Está demostrado que el largo plazo y la renta variable son imbatibles a la hora de generar ganancias, ya que no solo dispondrás de tiempo para recuperarte de eventuales pérdidas, que sin duda las tendrás por la volatilidad de los mercados a corto plazo, sino que te beneficiarás del ya mencionado interés compuesto.

El largo plazo y la renta variable son imbatibles a la hora de generar ganancias

Por ejemplo, en los casi 30 años de funcionamiento del Ibex 35, la revalorización del selectivo se ha más que triplicado, pasando de los casi 2.700 puntos con los que debutó a los cerca de 9.200 enteros de la actualidad. “A largo plazo, el ahorro financiero siempre es más rentable”, corrobora tajante José Luis Manrique, director del Observatorio de Inverco, quien señala que en sus informes “ya empezamos a notar cómo los ahorradores empiezan a asumir plazos de inversión más largos”, lo que viene a indicar que son conscientes de que si quieren algo de rentabilidad han de asumir cierto riesgo.

Es por ello que a la hora de invertir hay que hacerlo con una estrategia capaz de batir a la inflación, ya que ésta se restará de la rentabilidad. Por eso, si pones tu dinero a trabajar en un producto con solo un interés del 2% y la inflación está en el 0,8%, como cerró en mayo, significa que la rentabilidad real del producto es del 1,2%. Si a esto le restas además las comisiones, puedes, incluso, perder dinero.

Además de ahorrar, invertir

Por este mismo argumento, a la hora de pensar en objetivos ambiciosos como es la jubilación, además de ahorrar dinero hay que invertirlo. De otro forma, no se podrá alcanzar un nivel de ahorro acorde al modo de vida que deseamos mantener en la etapa dorada. Sin embargo, los datos demuestran que el ahorrador no es consciente de este proceso.

“La renta variable, que es el activo por definición para el inversor a largo plazo, apenas supera de media el 10% de la cartera del inversor medio. Los ahorradores quieren alcanzar sus metas a base de mayor ahorro y no de mayor rentabilidad de lo ya ahorrado", explican desde Bestinver. "Es un camino más ingrato. Cuando un ahorrador empieza a invertir en renta variable y pasa el tiempo, aprende a entender la volatilidad y las correcciones como el pago por la rentabilidad a largo plazo. Nuestros inversores, a la larga, se arrepienten de no haber invertido más dinero en renta variable”.

La encuesta del Observatorio del Ahorro y la Inversión en España 2018, elaborado por esta firma y la escuela de negocios IESE, demuestra que los particulares no planifican sus inversiones pensando exclusivamente en el largo plazo, lo que les hace perder dinero.

El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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