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Cómo compensar la baja pensión pública de un autónomo

Si no puedes (o no quieres) aumentar la base de cotización, tienes dos opciones: el plan de pensiones o el fondo de inversión. La clave de los dos es el ahorro a largo plazo

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Cuando un trabajador por cuenta propia se jubila cobra de media una pensión de 759,77 euros, mientras que un trabajador por cuenta ajena percibe 1.281,28 euros, según la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (Uatae). Nada menos que 521,77 euros de diferencia. La razón estriba en que el 86% de los autónomos cotiza por la base mínima, según la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA); y cuanto menos se aporta, menos se percibe.

Para obtener el máximo en su pensión, estos trabajadores deben incrementar su cuota mensual, pasando de los cerca de 300 euros hasta los 1.200. Un coste elevado que no todos los autónomos pueden o no están dispuestos a asumir. Por ello, si estás en esta situación y consideras que con la mínima no será suficiente para cubrir tus necesidades en el futuro, debes buscar otras alternativas vía ahorro privado contratando algún producto financiero como un plan de pensiones o un fondo de inversión.

La clave: ahorro como hábito

Más allá de las diferencias entre uno y otro, la clave está en que conviertas el ahorro en un hábito, en algo sistemático, que puedas asumir mes a mes. Si en algún momento vas justo, puedes suspender temporalmente la aportación, pero lo importante es que lo hagas de forma periódica, no solo porque el sacrificio económico es menor, sino porque de esta forma diversificas tus entradas en el mercado, beneficiándote de periodos bajistas.

En cambio, si haces la aportación de golpe puede ocurrir que coincida en un momento de alzas y compres caro. Este es el argumento que explica por qué es un error concentrar la aportación a un plan de pensiones a final de año con la excusa de la desgravación fiscal.

Planes de pensiones y fondos de inversión sirven para canalizar el ahorro para el futuro, pero uno es más flexible que el otro

Entrando en el detalle de planes de pensiones y fondos de inversión, ambos productos sirven para canalizar el ahorro para el futuro, pero uno es más flexible que el otro. Si nos ceñimos al que es específico para la jubilación tienes que tener en cuenta que solo puedes beneficiarte de la desgravación por un importe máximo de 8.000 euros al año y que no podrás rescatarlo hasta que pase una década. En 2015, la normativa cambió y, hasta entonces, solo se permitía el reembolso en caso de jubilación, paro de larga duración o enfermedad. A partir de 2025 será posible ir recuperando lo aportado 10 años antes, con independencia de la casuística.

Tendrás que tributar por el plan de pensiones en el momento del reembolso. Cuidado, porque si lo recuperas de golpe la factura fiscal puede ser muy elevada. El problema es que hay que declarar el dinero ahorrado como si se tratase de una renta del trabajo y por toda la cuantía, lo aportado y las ganancias, lo que se conoce como derechos consolidados, con lo que si un año tienes unos ingresos de 80.000 euros tendrás que tributar por el tipo máximo del IRPF (45%). Infórmate bien de cómo rescatarlo para no ser penalizado fiscalmente.

Los fondos de inversión y la liquidez

Si la principal baza de los planes de pensiones es su desgravación, en los fondos de inversión es su liquidez. Uno puede disponer de su dinero cuando lo necesite, sin necesidad de cumplir plazos o cumplir determinadas condiciones. A nivel fiscal también tiene su atractivo, pues es posible traspasar el ahorro de un fondo a otro sin tener que declararlos.

Solo hay que pasar por Hacienda cuando se vende y única y exclusivamente por las ganancias. En este caso tributan como rentas del ahorro. Hasta los 6.000 euros de beneficio se paga por el 19%; lo que exceda hasta 50.000 euros el 21%; y a partir de esta última cantidad el 23%. Te puedes deducir los gastos de la compraventa del producto.

Si la principal baza de los planes de pensiones es su desgravación, en los fondos de inversión es su liquidez. Dispones del dinero cuando quieras

También hay diferencias en comisiones en planes de pensiones y fondos de inversión, aunque en ambos casos están limitadas legalmente. En los planes de pensiones, según el tipo de activo en el que inviertas, el coste de la gestión oscila en una horquilla entre el 0,85% y el 1,5%; en los fondos es como mucho el 2,25%.

El denominador común es la operativa. Ambos son productos colectivos donde participan más ahorradores, están muy diversificados y gestionados por profesionales que invierten en los activos que consideren. Los hay de renta variable (acciones), mixtos (deuda y acciones), renta fija (deuda), de divisas, monetario, y un largo etcétera. Sin embargo, con un horizonte temporal amplio como lo es la jubilación hay que dejar de lado nuestro perfil de riesgo e invertir en renta variable. A largo plazo es la que más rentabilidad genera, ya que el tiempo es el mejor aliado de las inversiones por el impacto del interés compuesto, que va aumentando de forma exponencial la inversión al ir acumulando año tras años los intereses sobre el capital inicial.

El Confidencial en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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