los tipos bajos seguirán un largo periodo

Draghi aleja la privatización de Bankia mientras 'Goiri' pide que no se eternice

El presidente del BCE avisa al mercado de que la subida de tipos será lenta y gradual, volviendo a retrasar las expectativas. El calendario de privatización expira en 2019

Foto: El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, comparece en el Congreso. (EFE)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, comparece en el Congreso. (EFE)

La realidad del mercado cada vez hace más difícil privatizar Bankia a tiempo. Esto es, antes de que termine 2019, según el calendario previsto actual, aunque los inversores dan por hecho que habrá una prórroga para que el Estado no venda su 61% del capital con grandes pérdidas. Las expectativas sobre la normalización de los tipos de interés cada vez están más lejos del presente, lo que contribuye a que la acción esté muy castigada, lejos de los cuatro euros con los que empezó 2018.

De hecho, en el acumulado del año cae un 15%, hasta los 3,29 euros. El precio está un 19% por debajo de los 4,06 euros en los que se realizó la última desinversión, que ya de por sí se hizo con pérdidas en comparación con el rescate de la entidad de 22.424 millones de euros.

Como consecuencia, el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) tiene el 61% del capital de la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri, valorado ahora en apenas 6.000 millones de euros. Teniendo en cuenta el dinero recuperado en desinversiones y dividendos, para que la desinversión definitiva no se produzca con pérdidas, la acción debería subir más de un 100%.

Esto parece muy lejano en un mundo de tipos de interés al 0%, con los de facilidad de depósito en el -0,4% y el euríbor en negativo (-0,19%) en mayo. Bankia es una de las entidades más expuestas al ‘precio del dinero’, con un peso de las hipotecas en la cartera crediticia del 60%, según estimaciones de Société Générale. Esto implica que es uno de los bancos que más se beneficiarán de la subida de tipos, aunque esta golpee a la cartera de renta fija por caídas de precios de los bonos, pero también es uno de los más perjudicados de que sigan en el nivel actual. “Nos gustan los tipos bajos, pero no los negativos”, afirma siempre José Sevilla, el consejero delegado.

El problema es que los tipos seguirán en las cifras actuales mucho tiempo, según ha querido dejar claro Mario Draghi este martes, como continuidad a la reunión del Banco Central Europeo (BCE), que dejó claro que no se moverán al menos hasta después del verano de 2019. El banquero italiano ha aprovechado su participación en un simposio de banqueros centrales en Sintra, junto a Lisboa, para realizar un discurso ‘dovish’ que ha llevado al euro a un revolcón y a compras de bonos europeos, lo que implica que el mercado ha incorporado el mensaje de que toca esperar para ver subir el ‘precio del dinero’.

Así, Draghi ha hecho lo contrario que en mayo de 2017, también en la ciudad palaciega portuguesa, cuando provocó un sostenido fortalecimiento del euro y olas de ventas prolongadas de deuda europea al abrir la puerta por primera vez al fin de los estímulos. Esta vez, el sector financiero apenas se ha visto afectado, pero ya está muy castigado en bolsa, cotizando claramente por debajo del valor en libros.

Bankia estima que con un incremento de 50 puntos básicos en los tipos de interés, el beneficio neto aumentará en 250 millones de euros, mientras que el ROE, referencia para medir la rentabilidad sobre el capital, se elevaría desde el 8% actual hasta el 10%. Esto implicaría alcanzar por fin el coste del capital, que el Banco de España estima en la banca española en los 10 puntos porcentuales, muy por encima del resto de la bolsa, debido, por ejemplo, a la situación de tipos bajos.

Suspenso en rentabilidad

Pero por ahora Bankia suspende en rentabilidad, como la mayor parte del sector. Y tampoco ayuda la propia presencia del Estado en el capital, explican inversores y analistas, ya que otras grandes entidades europeas donde ocurre lo mismo, como la alemana Commerzbank o la británica Royal Bank of Scotland (RBS), también cotizan infravaloradas respecto a sus principales pares.

No en vano, el Estado es un potencial vendedor, que en cualquier momento pondrá papel en el mercado. La estrategia reciente ha pasado por abrir cada ventana de desinversión por sorpresa, para evitar que los bajistas, que aguardan en el valor, aumenten sus posiciones y tumben en el proceso el precio de la acción. La presión de los ‘cortos’ en Bankia es la más alta en la banca española, con un 4,21%, lo que supone un ataque de más de 400 millones de euros contra el valor.

El calendario de privatización acaba en diciembre de 2019, después de que ya en 2016 el Consejo de Ministros aprobara una prórroga de dos años, cuando entonces expiraba en 2017. El mercado da por hecho que habrá más extensiones, aunque la presencia del Estado en el capital sigue siendo una anomalía, como recuerda José Ignacio Goirigolzarri siempre que realiza una intervención pública.

Este martes, pasó por la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera, en la que el presidente de Bankia ha admitido que el rescate financiero frustró su plan para sanear Bankia y que ejecutó el que le impusieron y no el que le habría gustado. El ejecutivo ha recordado a Pedro Sánchez que la privatización “no se puede eternizar”, aunque admite que ahora mismo “no es un buen momento” por el precio de la acción. Goirigolzarri ha achacado a los tipos el castigo que sufren los títulos de Bankia, y espera que según vire la política monetaria el valor rebote, aunque por ahora Draghi orienta las expectativas del mercado en otra dirección, en que hay que esperar para ver el fin de los estímulos.

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