El tipo de cambio preocupa

El BCE ya discute retirar los estímulos en octubre y dispara al euro a 1,20 dólares

Draghi mantiene su política monetaria, pero anticipa cambios que podría anunciar en octubre. La fortaleza del euro lleva a la entidad a recortar sus estimaciones de inflación

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi, y el vicepresidente, Vitor Constancio (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi, y el vicepresidente, Vitor Constancio (Reuters)

La recuperación de la eurozona es algo innegable para el Banco Central Europeo (BCE). Por mucho que la inflación no tire, la realidad es que el PIB de los países del euro avanzará este año a su mayor ritmo en una década, lo que acerca la retirada de los estímulos de la entidad. Este jueves se ha reunido el Consejo de Gobierno del BCE y ha decidido mantener sin cambios su política monetaria, pero su presidente, Mario Draghi, ha anticipado novedades para los próximos meses, que podrían llegar en la siguiente reunión, que se celebrará el 26 de octubre. "Este otoño decidiremos sobre la calibración de nuestras políticas monetarias de cara al final del año", ha indicado Draghi.

Esto significa que el inicio del final de los estímulos está un poco más cerca y, como no podía ser de otra forma, los mercados han reaccionado rápidamente. Nada mas escuchar las palabras de Draghi, el euro ha saltado con fuerza hasta consolidarse por encima de los 1,20 dólares y marcar su nivel más alto en más de dos años y medio. Nadie duda ya de que a principios de 2018 el BCE iniciará el famoso 'tapering', esto es, reducirá su programa de compra de activos. Actualmente inyecta 60.000 millones cada mes al mercado y, a partir de enero podría empezar a recortar esta cuantía. "Las decisiones son muchas y complejas, probablemente sean adoptadas en octubre", ha informado Draghi.

Lo que está claro es que será una retirada de estímulos muy lenta, para no poner nervioso al mercado. Así lo ha querido garantizar este jueves Draghi, repitiendo una y otra vez durante su rueda de prensa que los tipos de interés seguirán en los niveles actuales "durante un periodo prolongado de tiempo y bien pasado el horizonte de las compras de activos". En otras palabras: a no ser que la inflación se recupere muy rápido en los próximos meses, difícilmente subirá los tipos de interés en 2018. Lo más probable es que sigan en los niveles actuales, con el tipo principal de financiación en el 0%, la facilidad de depósito en el -0,4% y la facilidad de crédito en el 0,25%.

Este otoño decidiremos sobre la calibración de nuestras políticas monetarias de cara al final del añoEl ciclo económico positivo que vive la eurozona ha llevado al BCE a revisar al alza su estimación de crecimiento para este año, que ha pasado del 1,9% hasta el 2,2%. De cumplirse esta estimación, el PIB de la región crecerá a su mayor ritmo desde 2007, una señal muy positiva para la economía del euro. Draghi ha señalado que esta recuperación sigue siendo muy dependiente de los tipos bajos, por lo que no pretende tensionar los mercados de deuda en ningún momento. Dos factores soportan esta fase positiva del ciclo, ha explicado el presidente. En primer lugar, el consumo, que se apoya en la mayor renta disponible de las familias gracias a la creación de empleo y los tipos de interés bajos que reducen la carga financiera de los hogares endeudados. En segundo, la inversión empresarial, que se apoya en los beneficios crecientes de las compañías y en los tipos bajos para solicitar créditos.

"La recuperación es robusta, extendida a todos los países y sectores y ha creado 6 millones de empleos desde 2013", ha presumido Draghi, sin embargo, "necesita que se mantenga la política acomodaticia". Es precisamente la fortaleza de la recuperación y la creación de empleo lo que permite al BCE confiar en que puede alcanzar su objetivo de mantener las expectativas de inflación "cerca pero por debajo del 2%". El principal problema al que se enfrenta la entidad es el tipo de cambio, que ante la expectativa del fin de los estímulos ha dado un salto hasta consolidarse por encima de 1,20 dólares. La subida de la divisa genera presiones deflacionistas en los precios de importación, lo que dificulta el avance del IPC.

El BCE ha rebajado este jueves sus estimaciones de inflación en una décima para 2018 y 2019 como consecuencia de esta apreciación del tipo de cambio. En concreto, estima que cerrará cada uno de los años en el 1,2% y el 1,5% respectivamente, por debajo del objetivo que impone su mandato. Aunque el BCE tiene prohibido intervenir el tipo de cambio, Draghi ha querido 'informar' a los inversores de que estará muy pendiente de la evolución del euro para evitar una subida excesiva: "La creciente volatilidad en el tipo de cambio representa una incertidumbre que requiere una monitorización para garantizar la estabilidad de precios". De esta forma, el presidente del BCE advierte a los mercados de que no permitirá una subida excesiva de la divisa única.

[El IPC se situó en el 1,6% por el alza de los precios de los carburantes]

El 'eurobanco' no intervendrá la moneda directamente, pero si afecta a la evolución de la inflación y la recuperación, aprobará nuevos estímulos que, en última instancia, generarán precisamente eso, una caída del euro en los mercados. "Si las previsiones son menos favorables o inconsistentes con el objetivo de estabilidad, aumentaríamos el programa de compra de activos en cantidad o en el tiempo".

El BCE ha empezado a discutir el impacto que tendrá la retirada de estímulos sobre la económía y la trasmisión de la política monetaria, pero en ningún caso ha estudiado medidas concretas, ha remarcado Draghi. Tampoco se ha planteado la posibilidad de tocar los tipos de interés, que seguirán en los niveles actuales durante un "periodo prolongado de tiempo", ha remarcado.

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