ADIÓS A LAS GANANCIAS EN 2015

La recaída de la bolsa deja sin comisión de éxito a fondos y bancos privados

Una caída tan dura de la bolsa en diciembre es lo peor que puede pasar a los gestores de patrimonios, porque les deja sin comisión de éxito en el año, que supone el grueso de sus ingresos

Foto: Un agente en el parqué de Wall Street (Efe)
Un agente en el parqué de Wall Street (Efe)

La industria de gestión de activos en España (gestoras de fondos de inversión y sicav, bancos privados, asesores independientes, etc.) está en estado de 'shock'. La fuerte recaída de la bolsa en las dos últimas semanas -pese al rebote del martes- ha dejado al Ibex con unas pérdidas acumuladas en 2015 superiores al 6%. Eso se traduce en que todas estas firmas van a quedarse prácticamente sin comisión de éxito o de rentabilidad, que supone hasta el 50% de sus ingresos anuales y que explica fenómenos como el famoso 'rally de Santa Claus'.

La comisión de éxito es un porcentaje que suelen cobrar gestores y asesores sobre la rentabilidad que obtienen en el ejercicio. Proviene del mundo de los 'hedge funds', donde el esquema estándar es el conocido como 2/20, es decir, un 2% anual sobre el patrimonio y un 20% sobre el beneficio del ejercicio (los fondos registrados suelen cobrar porcentajes inferiores, aunque con el mismo esquema). De esta forma, se consigue una alineación de los intereses del gestor/asesor y del cliente, ya que cuanto más dinero gane éste, más comisión cobra el profesional.

La comisión de éxito puede suponer el 50% de los ingresos de una gestora y explica la subida habitual del cierre del ejercicio, el 'rally' de Santa Claus

Esto explica que los fondos de autor, las firmas independientes, las extranjeras y los mejores gestores cobren esta comisión. La gran banca la utiliza menos, puesto que, al tener el cliente cautivo, no le hace falta atraerle con esa alineación de intereses (y le cobra lo mismo tanto si gana como si pierde); no obstante, algunas entidades como Bankinter la han introducido. Igualmente, los bancos privados que asesoran a los altos patrimonios suelen tener parte de su remuneración ligada a la rentabilidad obtenida por las carteras.

Desde una gestora explican que, con un nivel medio de comisión de éxito (cada fondo cobra un porcentaje diferente), este cobro puede suponer hasta el 50% de los ingresos anuales de una firma. De hecho, lo que explica el 'rally' de Navidad en los mercados son las compras que hacen los gestores en las últimas sesiones del año en los valores que tienen en cartera para subir su rentabilidad artificialmente... y poder incrementar así la comisión variable. Es más, normalmente el bonus de los gestores individuales también va ligado a esta rentabilidad y sale de dicha comisión.

Adiós a las previsiones del ejercicio

Por ello, un desplome de la bolsa en diciembre supone un drama para el sector. Y es más duro por cuanto ya tenían asumido que iban a obtener X ingresos por ella y ahora deben abandonar esos presupuestos sin apenas tiempo para reaccionar y tratar de salvar los muebles. Como ejemplo de la importancia de lo ocurrido, otra firma explica que "nosotros teníamos presupuestados dos millones de euros de comisión de éxito en 2015; con la caída de agosto, lo redujimos a cero, pero con la remontada posterior esperábamos en torno a un millón. Ahora nos conformaremos con cobrar algo".

Por tanto, esta pérdida de los ingresos previstos puede dejar tocadas a varias firmas, en especial a las más jóvenes, las que tienen menos patrimonio o, más probablemente, a las que tienen unos gastos demasiado elevados que sólo pueden cubrir si cobran comisión de éxito. Por lo cual no sería extraño ver ciertos movimientos de gestoras y de profesionales a principios de año, si las 11 sesiones que quedan este año no maquillan el desastre que acumulan los índices en el ejercicio.

Los que más pierden, fuera de las carteras

Más allá de esta comisión, vamos a asistir a una guerra entre los productos más punteros por tratar de quedar mejor que sus rivales al cierre del año. En enero, los grandes patrimonios y 'family offices' revisan la composición de sus carteras y salen de los productos que lo han hecho peor el año anterior. Por eso, es importante hacerlo mejor que la competencia, aunque eso sólo signifique perder menos, no ganar más.

"Cuando todo el mundo gana, los criterios son más laxos; unos fondos tendrán más rentabilidad y otros menos, pero si el cliente ha ganado, está contento y tampoco le importa demasiado. Pero si el cliente pierde, la cosa cambia totalmente: está cabreado y entonces los que más pierden son fulminados sin contemplaciones", explica un asesor independiente.

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