El BCE restringirá los 'enjuagues' contables que hacen los bancos para mejorar su capital
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El BCE restringirá los 'enjuagues' contables que hacen los bancos para mejorar su capital

Si la prioridad del BCE en 2015 fue la nueva supervisión y la rentabilidad, en 2016 pretende acabar con los enjuagues contables que usan los bancos para mejorar artificialmente su solvencia

Foto: Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE. (EFE)
Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE. (EFE)

El BCE está decidido a embridar en 2016 los 'enjuagues' contables que utilizan los bancos europeos para incrementar sus niveles de capital (solvencia) de forma artificial, es decir, sin captar nuevo capital. Formalmente, se trata de unificar la dispersión que existe en esta materia (existen más de un millar de modelos aprobados por 19 supervisores), pero el sector piensa que igualará por los más restrictivos. Aparte, piensa entrar en el gobierno corporativo pero sin cuestionar el modelo 'sui generis' que existe en España.

Las ratios de capital se calculan dividiendo los fondos propios entre los activos ponderados por riesgo (APR) de cada entidad. Este concepto es inferior al activo total y da un peso mayor a elementos con más riesgo (como crédito promotor, inversión en bolsa o créditos al consumo) y muy bajo o nulo a otros, como deuda pública o créditos a grandes empresas. Esto es lo que se conoce como "consumo de capital". Para hacer subir esta ratio, se puede incrementar el numerador -es decir, captar más capital con ampliaciones- o reducir el denominador, que es en lo que consisten estos 'enjuagues': en disminuir los APR.

Para ello, se han inventado una cosa que se llama "modelos internos", que ponderan el riesgo de cada activo de forma individualizada en cada banco, en vez del sistema estándar -en el que cada crédito o inversión pesaba lo mismo en todas las entidades- que existía originalmente. Obviamente, las entidades han utilizado estos modelos, que debían ser aprobados por el supervisor nacional, para arrimar el ascua a su sardina, lo que denominan eufemísticamente "optimización de balances". En su descarga, hay que reconocer que los bancos españoles han sido de los que menos han utilizado estas prácticas en comparación con sus rivales europeos.

Los bancos españoles, los menos pillos

Según fuentes cercanas al supervisor que preside Danièle Nouy, la prioridad del BCE para el próximo año será poner orden en este jaleo, lo cual va a perjudicar a todo el sector, pero va a beneficiar en términos relativos a las entidades de nuestro país. Así, la Revista de Estabilidad Financiera del Banco de España recogía ayer que los APR de la banca española suponen el 23% de los activos totales, frente al 20% de la media de la zona euro. Solo tienen un porcentaje mayor -eso se llama técnicamente "densidad de activos"- los bancos de Holanda (26%) e Italia (36%). En el otro extremo, los franceses se sitúan en el 19% y los alemanes, en el 15% (ver gráfico).

De ahí que el sector en España esté deseando que se adopte esta unificación de unos enjuagues que el Banco de España defendía en 2011: "No debería armonizarse solo lo que nos perjudica, sino también lo que nos beneficia, para que todos juguemos el mismo juego", señalan desde una entidad. Las fuentes consultadas aseguran que, a día de hoy, algunos bancos españoles estarían mejor con modelos estándar que con modelos internos debido a las consecuencias de la crisis.

El BCE no va a cuestionar el mal gobierno

Donde no va a haber armonización es en otro punto donde los bancos españoles no se sitúan a la cabeza, sino a la cola de Europa: el gobierno corporativo. Después de los sustos que ha dado en 2015 al sector con la asistencia de inspectores del BCE a las reuniones de los consejos de las entidades -lo que les ha obligado a tomarse en serio cosas como las actas-, el supervisor único no va a ir más lejos, según estas fuentes.

"En este campo, el BCE se encuentra con un problema jurídico de saque, que es que cada país tiene su modelo en la ley y él no puede tocarlo. Por eso, no va a cuestionar el modelo que existe en España", un modelo que no exige la separación entre propiedad y gestión ni entre presidente y consejero delegado, lo que ha llevado a la asunción de todo el poder por los primeros y a la defenestración de la mayoría de los CEO del sector (los únicos supervivientes son Jaume Guardiola en Sabadell y Dolores Dancausa en Bankinter).

“El BCE no va a cuestionar los modelos de gobierno corporativo pero sí su correcto funcionamiento y, en particular, que sean capaces de contribuir a una adecuada gestión del riesgo”, señala Francisco Uría, socio responsable del sector financiero de KPMG. "Dentro del respeto a la legislación nacional, espera el funcionamiento adecuado y eficaz de los contrapoderes en los consejos, la exigencia de información y explicaciones, de debate y de contraste de opiniones, y que los independientes se comporten como tales. Lo que quiere el BCE es ver la realidad del funcionamiento de los consejos, cómo se toman las decisiones en los bancos", añade.

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