Sin contabilizar los atentados de parís

El coste económico del terrorismo supera ya al del 11-S: 52.900 millones de dólares

El coste global del terrorismo se encuentra en su nivel más alto de los últimos 15 años, y eso que solo se ha computado hasta el año 2014, con lo que los ataques de la capital francesa no están incluidos

Foto: Homenaje a las víctimas de París. (EFE)
Homenaje a las víctimas de París. (EFE)

El primer ministro francés, Manuel Valls, anunció ayer que su país va a incumplir los compromisos europeos de reducción de déficit público por los gastos suplementarios en la lucha antiterrorista tras los atentados del pasado viernes en París. Así, aunque el valor de las vidas perdidas en la masacre, que ascienden a 129, y los daños personales causados a más de 350 heridos son incalculables, el Institute for Economics and Peace ha cifrado el impacto económico de los actos terroristas desde 1997.

El coste global del terrorismo se encuentra en su nivel más alto de los últimos 15 años, y eso que solo se ha computado hasta el año 2014, con lo que los ataques de la capital francesa no están incluidos. En total, el año pasado la cifra estimada ascendió a los 52.900 millones de dólares, incluyendo daños directos, tanto personales como de infraestructuras, pero sin tener en cuenta la inversión en seguridad y políticas de contraterrorismo de los diferentes países. Una cantidad que se sitúa ya por encima de los 51.510 millones de dólares que supusieron los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Fuente: Vision of Humanity.
Fuente: Vision of Humanity.

“Cuantificar el coste económico total global del terrorismo es complicado”, aseguran en su último informe, 'Índice de Terrorismo Global de 2015'. “El coste directo del terrorismo incluye la pérdida de vidas y daños en la propiedad de un ataque. Medir los costes indirectos es menos tangible y preciso”, afirman. Así, por ejemplo, los diferentes estudios que hay para cuantificar el impacto económico de los atentados del 11-S se mueven en un rango de cifras que van desde los 35.000 millones de dólares a los 109.000 millones. “Las diferencias entre los tipos, el tamaño y la severidad de los ataques hacen que generalizar sobre el coste de un ataque sea muy difícil de cuantificar”, explican desde el Instituto.

España la inversión extranjera directa aumentó en 6,000 millones de dólares en 2005 tras los atentados del 11-M

Con todo, hay varias apreciaciones que hace la organización que sí deben tenerse en cuenta. Por ejemplo, a pesar de la enorme repercusión mediática que tienen acontecimientos de estas características, lo cierto es que comparadas con otras formas de violencia, las pérdidas por terrorismo son relativamente pequeñas. Así, por ejemplo, el coste asociado a crímenes y homicidios es 32 veces mayores, y en 2014 alcanzaron la cifra de 1,7 billones de dólares -frente a los 52.900 millones-.

Fuente: Vision of Humanity.
Fuente: Vision of Humanity.

Otra cuestión es el gasto que supone la inversión en seguridad destinada a evitar ataques terroristas y que, por ejemplo, el año pasado supuso un desembolso de 115 dólares per cápita en Estados Unidos, mientras que las pérdidas por atentados apenas alcanzaron los 61 centavos per cápita. Así, aunque es muy difícil de cuantificar, se estima que el dinero invertido por la primera potencia del mundo en sus agencias de seguridad desde 2001 fue 1,1 billones de dólares, de los cuales el 44% se dedicó en exclusiva a programas de contraterrorismo.

En cuanto al impacto que tiene el terrorismo en el producto interior bruto de un país, es muy variable de unos a otros y depende, en gran medida, de la propia situación del territorio en concreto. De esta manera, muchos países con altos niveles de terrorismo tienen, a su vez, elevados niveles de conflictos armados internos. Por ello, los resultados del estudio realizado por el Institute of Economics and Peace son diferentes y, en ocasiones, contradictorios.

La diversa naturaleza de los actos terroristas, la fortaleza de una economía y el grado de seguridad son factores que pueden determinar el impacto de un atentado en el crecimiento de un país. Así, los atentados del 11-S resultaron tener poco efecto en la inversión directa exterior a pesar de que en aquel entonces saltaron todas las alarmas en el mercado. Pero la mejor prueba de ello es el caso de España: tras las bombas en los trenes de Madrid que costaron la vida a 191 personas el 11 de marzo de 2004 en el mayor ataque sufrido en Europa, la inversión extranjera directa aumentó en 6.000 millones de dólares en 2005.

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