ante los banqueros del maison house

Carney (Banco de Inglaterra): "La irresponsabilidad en la City se ha terminado"

Los dirigentes se han remangado para que no vuelva a ocurrir una crisis financiera de la envergadura de la de 2008, más en un momento en el que crece el miedo a nuevas burbujas

Foto: El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney en el Maison House. (Reuters)
El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney en el Maison House. (Reuters)

Más vale tarde que nunca. Han pasado ocho años desde que estalló la peor crisis financiera después del crack del 29 y, superado el trauma, los dirigentes y las instituciones se han puesto manos a la obra para que algo parecido no pueda volver a ocurrir. Más en un momento en el que un escenario de tipos de interés cero prolongado en el tiempo y un mercado embriagado de liquidez, como consecuencia de las políticas monetarias expansivas puestas en marcha por los principales bancos centrales, hacen temer cada vez más la formación de nuevas burbujas que puedan explotar incluso con más virulencia que la de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos en 2007, las conocidas como subprime.

Así, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ha asegurado que "la era de la irresponsabilidad financiera -en referencia a la City londinense- se ha terminado". Lo ha hecho en su discurso anual ante los banqueros y financieros más importantes del país reunidos en el Maison House en el centro neurálgico de Londres, y tras desvelar una ambiciosa batería de medidas a obligar a los mercados a tener un funcionamiento más responsable. 

El ministro de Economía británico, George Osborne.
El ministro de Economía británico, George Osborne.

"No se detectaron los comportamientos poco éticos. Éstos proliferaron y, eventualmente, llegaron a ser la norma", afirmó Carney, que admitió que los bancos centrales fueron en parte responsables de ese escenario. "Demasiados participantes no se sentían responsables de cómo funcionaba el sistema ni del impacto de sus propias acciones. Para demasiados actores, la City se acaba en sus límites físicos, a pesar de que su influencia se extiende mucho más allá", dijo el gobernador.

En este sentido, el banquero canadiense que ahora dirige los hilos del BoE ha explicado que "todos los altos cargos tendrán responsabilidades bien definidas y deberán responder de la formación, certificación y vigilancia de los riesgos materiales bajo su supervisión". Por ello, cuando, por ejemplo, un directivo de una entidad o firma de inversión sea despedido, su historial será público para los potenciales interesados en su contratación. Además, se obligará a las empresas del sector a aplicar de forma más rigurosa y clara de la normativa.

Pero las medidas no sólo se quedan en los componentes de la City londinense, también afectan a los propios reguladores. Por ello, los esfuerzos del Banco de Inglaterra se van a dirigir a cubrir cada ámbito del mercado y se actualizaran las sanciones criminales, al tiempo que se incrementarán las penas de prisión para los que comentan abusos de mercado.

Superavit en tiempos de prosperidad

Por otro lado, el ministro de Economía del país, George Osborne, en la misma velada en la que Carney ha puesto los pelos de punta a los financieros de la City, anunció que el Ejecutivo de Cameron tiene un plan para obligar a los futuros gobiernos del Reino Unido a mantener un superavit presupuestario en tiempos de prosperidad económica.

"En tiempos de normalidad, los gobiernos tanto de izquierdas como de derechas deben lograr un superávit en su presupuesto para rebajar la deuda y prepararse para un futuro incierto", aseguró el mandatario en alocución. Y es que, a su juicio, "con nuestra deuda insosteniblemente alta, y ante la incertidumbre sobre qué nos deparará la economía global en los próximos años, debemos reparar nuestro tejado mientras el sol esté brillando", zanjó.

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