Audio | Un 'comedor social' en el tronco de un abedul
En el borde de un pinar, en un jardín, unos comederos artificiales, bien provistos de pipas de girasol y bolas de grasa con semillas y trozos de fruta, atraen la atención de todos los habitantes de un amplio sector del bosque
Un jilguero lúgano (Carduelis spinus). Foto: Carlos de Hita
Por
Carlos de Hita
Pasado el tiempo de los regalos, cuando los bosques rebosan de comida, avanza el otoño y comienza la escasez. Los insectos han desaparecido, los frutos secos, las bayas y demás frutos rojos son recuerdos del pasado.
Audio/Vídeo: Carlos de Hita
En los bosques, sobre todo en las montañas, los pájaros se reúnen en bandadas y deambulan sin descanso en busca de comida. En el borde de un pinar, en un jardín, unos comederos artificiales, bien provistos de pipas de girasol y bolas de grasa con semillas y trozos de fruta, atraen la atención de todos los habitantes de un amplio sector del bosque.
Cualquier recipiente vale para una comida apresurada. Los más comunes en parques y jardines suelen ser unos tubos de malla metálica o unas casetas de madera. Pero también unos cocos abiertos, colgados de las ramas bajas de un abedul, sirven para dar de comer al hambriento. Con tiempo seco o bajo la lluvia, en días tranquilos o después de las primeras heladas, sobra la comida y la actividad es intensa.
Carbonero Garrapino. (SEO/Bridlife)
Este comedero lleva ya varias semanas abierto, por lo que las aves aceptan sin reparo la proximidad de unos micrófonos. A través de ellos oímos hasta los más mínimos detalles del vuelo, las garras y el zumbido de alas menudas al batir. Es, como si dijéramos, una realidad sonora aumentada. La lista de invitados incluye carboneros comunes y garrapinos, herrerillos capuchinos y un bandito de lúganos, aves forestales que merodean por el bosque y que por unos días han decidido parar para aprovisionarse en esta especie de comedor social.
Pasado el tiempo de los regalos, cuando los bosques rebosan de comida, avanza el otoño y comienza la escasez. Los insectos han desaparecido, los frutos secos, las bayas y demás frutos rojos son recuerdos del pasado.