El cálao bicorne: un ave con casco y dos cuernos
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El cálao bicorne: un ave con casco y dos cuernos

La destrucción de su hábitat y su caza ilegal para conseguir su pico y su cuerno (muy apreciados en el mercado chino) son las principales razones de que sus poblaciones estén menguando cada día más

placeholder Foto: Un cálao bicorne en vuelo. (Andoni Canela)
Un cálao bicorne en vuelo. (Andoni Canela)

Después de la fuerte tormenta de la mañana, la selva rebosa humedad. Una fina neblina le da al atardecer un halo de misterio. Escucho en la distancia los lamentos agudos de los gibones de manos blancas y el canto de aves como trotones, loros, faisanes y cálaos. El calor sumado al ambiente húmedo es un cóctel explosivo. Y la lluvia llega de nuevo; es lo que tienen las selvas tropicales, sobre todo cuando se acerca la época lluviosa.

Los senderos son estrechos y están rodeados de una vegetación espesa, tan solo cerca de los ríos el paisaje se abre un poco. Llego a uno de esos claros dentro del bosque tropical y espero. Mi objetivo es encontrar una de las aves más características de estos bosques: el cálao bicorne ('Buceros bicornis').

En el mercado ilegal se llega a pagar hasta diez veces más por los restos del cálao que por el marfil de elefante

Esta insólita especie de ave habita en el sudeste asiático y en algunos lugares de India, Nepal e Indonesia. Mide más de un metro de altura y tiene unas alas anchas y poderosas. Su plumaje alterna el negro, el blanco y el amarillo. El cálao bicorne debe su nombre a una especie de cuernos que tiene sobre el casco que corona su cabeza, justo encima de su enorme pico naranja y blanco. A veces, los machos se pelean en pleno vuelo y se golpean entre ellos con los casquetes, que están huecos por dentro.

placeholder El pico y el cuerno son muy deseados en el mercado ilegal Chino. (Andoni Canela)
El pico y el cuerno son muy deseados en el mercado ilegal Chino. (Andoni Canela)

Observar un cálao bicorne volando sobre el dosel de la selva impresiona. Me sitúo en lo alto de una colina y miro hacia abajo como si estuviera volando como un cálao: la sensación es de estar encima de un mar de árboles. El cálao bate sus alas para mantener en el aire su pesado cuerpo hasta que encuentra un árbol repleto de frutos donde posarse.

El batir de sus alas produce un potente sonido. Al mismo tiempo suele emitir una especie de cacareo, un potente coc-coc-coc, que resuena por toda la selva. De hecho, puede llegarse a escuchar a más de un kilómetro de distancia. Mediante esas llamadas, los cálaos se comunican entre ellos.

Desde lejos y con prismáticos localizo otro cálao. Se pasea de rama en rama dando pequeños saltos en busca de los higos más maduros. Cuando encuentra uno que le gusta lo suficiente, se lo traga. El cálao es un ave frugívora, que se pasa el día buscando los frutos base de su alimentación. Por ello, necesita selvas vírgenes: para obtener la gran variedad de frutos de los que se alimenta durante todo el año. A veces, también ingiere reptiles, roedores y otras aves más pequeñas.

placeholder El cálao es un ave frugívora, aunque a veces también puede comer insectos. (Andoni Canela)
El cálao es un ave frugívora, aunque a veces también puede comer insectos. (Andoni Canela)

Unas semanas más tarde, ya estamos en plena época de lluvias. Las sanguijuelas se cuelan entre los calcetines y el pantalón. Siempre que puedo, y sobre todo antes de dormir, reviso cada rincón del cuerpo con atención. Es en ese momento cuando tengo la oportunidad de ver al cálao bicorne a corta distancia. Se trata de una hembra posada en un árbol; su contrastado plumaje destaca sobre el omnipresente verde de la selva. Está esperando a su pareja para dirigirse con ella hacia el nido.

Foto: Un cuco común posado sobre el tallo de una planta. (Unsplash/@davidclode)

El cálao bicorne es un ave singular por su sorprendente y único comportamiento en la reproducción. Estas aves construyen su nido en un hueco grande y profundo en el tronco de un árbol. Después, la hembra permanece encerrada casi dos meses. Desde el interior del nido, construye una pared con sus propios excrementos, dejando solamente un pequeño agujero que comunica con el exterior. Allí, madre e hijos están a salvo de los depredadores. Pero, claro, también necesitan comer. Entonces, el macho se encarga de traer alimento a su pareja varias veces al día hasta que los polluelos han crecido lo suficiente.

placeholder Los cálaos construyen las paredes de sus nidos con sus propios excrementos. (Andoni Canela)
Los cálaos construyen las paredes de sus nidos con sus propios excrementos. (Andoni Canela)

La hembra que he tenido oportunidad de observar de cerca salió del nido solo hace unos días; sus pollos todavía están dentro. El ave ha reconstruido de nuevo la pared del nido para asegurar el bienestar de los pequeños. A partir de ahora, mientras los pollos se van haciendo más grandes, son el padre y la madre quienes los alimentan por turnos a través del pequeño orificio.

Foto: Celebración del Día de la Tierra en Central Park de Nueva York (REUTERS) Opinión

Mientras la pareja de cálaos se preocupa por proteger a su prole de la amenaza de los depredadores más cercanos, en otros lugares sus parientes sucumben a causa del tráfico ilegal y la destrucción de su hábitat. Hay quién codicia sus plumas y también quién persigue su pico o su cráneo. En el mercado ilegal de China, se llega a pagar hasta diez veces más por estos elementos del cálao que por el marfil de elefante.

La deforestación para el comercio de la madera y la tala de la selva para ganar terreno para la agricultura son otros de los problemas con los que se enfrenta: es así como poco a poco el cálao se queda sin su hábitat.

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