El bisonte americano, un icono de las Grandes Llanuras
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Crónicas de la vida salvaje

El bisonte americano, un icono de las Grandes Llanuras

Estos animales pueden llegar a pesar más de una tonelada y a medir tres metros. Antes de la llegada de los europeos, había entre cuarenta y cincuenta millones de bisontes. En 1890 apenas quedaban cien ejemplares

placeholder Foto: Un bisonte en las 'Badlands' norteamericanas. (Andoni Canela)
Un bisonte en las 'Badlands' norteamericanas. (Andoni Canela)

Los primeros rayos de sol del día traspasan la fina tela de la tienda de campaña. Es hora de levantarse y rastrear la zona. Estoy en las praderas de Dakota del Sur, en un lugar llamado Badlands. El tiempo es cambiante. Nubes y claros, y fuertes rachas de viento. Salgo a caminar con el viento del norte en el rostro. Tras media hora de marcha, en el fondo de un barranco, encuentro unas huellas recientes. Es el rastro del animal que busco: el bisonte americano.

No tardo demasiado tiempo en localizarlos. Desde la cima de uno de los numerosos montículos, ayudado de los prismáticos, veo el primer grupo de bisontes; está lejos. Lo ideal es acercarse a unos centenares de metros y observarlos desde una distancia prudencial, siempre con seguridad. El sol les da de lleno y marca el contraste entre la tierra árida, de color claro, y el marrón oscuro de su pelaje. Fijo mi atención en los ojos de uno de los bisontes. Son diminutos y tienen las pestañas cubiertas de barro.

Antes de la llegada de los europeos, había entre cuarenta y cincuenta millones de bisontes. En 1890 solo quedaba una manada de 100 ejemplares

El bisonte americano ('Bison bison') es uno de los símbolos de las Grandes Llanuras y uno de los mayores animales terrestres de América. Puede pesar más de una tonelada y alcanzar los tres metros de altura. Es herbívoro y se alimenta principalmente de hierba, pero también come hojas, ramas y arbustos.

Caminar por las Badlands no deja a nadie deja indiferente; grandes extensiones de pradera y barrancos de materiales arcillosos conforman este paisaje pintado con tonos que van del rojo hasta el ocre, pasando por distintas gamas de grises. A estos, se añaden los colores estacionales de la pradera: verde, marrón o amarillo. Los nativos lakotas llamaron a estas tierras Mako Sica. En inglés, las bautizaron como 'bad lands', tierras malas, porque este terreno no les parecía bueno para nada. Los primeros colonizadores decían que este territorio era malo incluso para atravesarlo. Es cierto, los barrancos laberínticos y el terreno permanentemente embarrado lo hacen intransitable.

placeholder Una pequeña manada de bisontes junto a un río en EEUU. (Andoni Canela)
Una pequeña manada de bisontes junto a un río en EEUU. (Andoni Canela)

El grupo de bisontes que veo no es muy numeroso. Cuento doce ejemplares, (nueve adultos y tres crías). El bisonte es un bóvido que prefiere vivir en grupo. Son frecuentes las manadas de entre veinte y cincuenta ejemplares, que, al juntarse con otras manadas, pueden llegar a crear grupos de cientos de individuos. Aun así, no es raro encontrar algún bisonte solitario; normalmente, son machos viejos, que, ocasionalmente, pueden formar pequeños subgrupos.

Veo a las manadas desplazarse mientras pastan. Los bisontes necesitan beber abundante agua, y les gusta bañarse y revolcarse en el barro. Para refrescarse, rascarse y obtener una valiosa protección contra los insectos. Por su gran tamaño y corpulencia son pocos sus enemigos naturales. En zonas loberas, como por ejemplo Yelloswtone (en el estado vecino de Wyoming), los lobos apoyándose en la fuerza de la manada pueden llegar a atacar a los ejemplares más débiles o a las crías.

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El pequeño ojo de un bisonte, cubierto de barro. (Andoni Canela)

Observo el horizonte con sus extrañas formas y me viene al pensamiento la típica imagen del oeste americano. Los pueblos nativos americanos de las grandes llanuras (sioux, navajos, arapahoes, utes, apaches, comanches...) vivieron en armonía con la especie durante siglos. Del bisonte, obtenían carne para alimentarse, pieles para abrigarse y construir refugios, materiales para crear utensilios, excrementos para producir combustible... En esta zona, entre los cursos de los ríos Cheyenne, White y Bad, había miles de bisontes. Eran el sustento de los lakota, tribu que pertenecía a la gran nación sioux, autodenominada Buffalo Nation. Antes de la llegada de los europeos, en América del Norte había entre cuarenta y cincuenta millones de bisontes.

Las razones de estas matanzas sistemáticas fueron variadas. Con frecuencia la cacería era un mero deporte que dejaba centenares de cadáveres pudriéndose en las praderas de las grandes llanuras. Se les disparaba incluso desde los trenes en movimiento, como si fueran muñecos de una atracción de feria. Las crónicas escritas hablan de días de cacería en los que se abatían más de mil ejemplares simplemente por diversión. En otros casos, se cazaba para comerciar con la piel o la carne del animal. Pero existía una causa todavía mucho más grave que la del mero divertimiento: la orden oficial del ejército de los emergentes Estados Unidos de exterminarlos para poder acabar así con los indígenas que dependían de ellos. La práctica extinción del bisonte hace poco más de un siglo es una buena muestra del poder aniquilador del ser humano. Fue un auténtico exterminio. En 1890 en estado salvaje solo quedaba una pequeña manada de menos de cien ejemplares, refugiados en el Parque Nacional de Yellowstone.

placeholder Los bisontes pueden llegar a medir tres metros y pesar más de una tonelada. (Andoni Canela)
Los bisontes pueden llegar a medir tres metros y pesar más de una tonelada. (Andoni Canela)

En toda América del Norte viven en libertad unos 20.000 bisontes de llanura. Más al norte, en Alaska y Canadá, habitan unos pocos miles, que pertenecen a subespecies de bisontes del bosque. A estos hay que añadir medio millón de animales 'domesticados' en granjas y ranchos destinados a la producción de carne.

Aparte de las Badlands, visito también el Parque Nacional de Wind Cave y las llanuras de la Buffalo Gap National Grassland. Son una reliquia de las grandes praderas americanas. En la actualidad recobra nueva fuerza un proyecto de finales del siglo XIX, la creación de un inmenso Parque Nacional de las Praderas. La finalidad de este proyecto consistiría en permitir a los bisontes (y al resto de las especies asociadas al mismo ecosistema) sus movimientos y migraciones naturales. De este modo, el bisonte volvería a recuperar una pequeña parte de sus antiguos territorios.

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