Los edificios, nuestro mayor banco de materiales
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Los edificios, nuestro mayor banco de materiales

Un 54% de las materias primas que se usan para construir terminan en el vertedero. Los edificios son una amalgama de materiales, como la madera o el acero

placeholder Foto: Acero, plásticos, madera, hormigón. (Unsplash)
Acero, plásticos, madera, hormigón. (Unsplash)

El sector de la construcción no tiene unas buenas ratios de reciclado. Por un parte, los residuos de construcción y demolición (C&DW) constituyen el flujo de desechos más grande de la UE. Así lo considera la Agencia Europea de Medio Ambiente. Solo en 2016, decía el organismo hace un año, se generaron en Europa 374 millones de toneladas de estos restos, que en el mejor de los casos se vuelven a usar como relleno en obras y carreteras.

Por otro lado, está el hecho de que solo durante el proceso de construcción se desperdician entre un 10% y un 15% de los materiales y el 54% de todos ellos terminan en el vertedero. A esta conclusión llega el Green Building Council España (GBCe) en su último informe sobre "Economía circular en la edificación". El documento ofrece algunas claves para que el sector pase de una economía lineal a una circular. Es decir, que los edificios se transformen en bancos de materiales.

"Con el uso anual de moqueta en EEUU daría para enmoquetar Manhattan 20 veces"

En toda la Unión Europea se utilizan al año unas 16 toneladas per cápita de materiales, de los cuales seis toneladas salen de la economía en forma de residuo. En 2020 la Comisión publicó la lista de materias primas escasas pero fundamentales para el sistema productivo. Si en 2011 el listado incluía 11 materiales, el año pasado llegaba hasta los 30. Muchos de ellos están más relacionados con la transformación energética y la movilidad eléctrica, pero han servido para que la UE se posicione respecto a cómo debe ser el futuro avituallamiento de materias primas. "Europa necesita ser resistente y tener autonomía. Esto se puede lograr diversificando y fortaleciendo las cadenas de suministro globales, reduciendo la dependencia excesiva de las importaciones y mejorando la circularidad y la eficiencia de los recursos...", dice la Comisión.

Una amalgama de materiales

Un edificio es una perfecta amalgama de ingredientes mezclados. En ellos se puede encontrar madera, acero, aluminio, hormigón, pintura, plásticos, etc. Algunos como la madera o el pladur se pueden desmontar y reutilizar fácilmente en otras industrias. Por ejemplo, "uno de los materiales más demonizados es el plástico y, sin embargo, el uso de PVC tiene mucho sentido, primero porque es muy duradero. Esta es una de las premisas que contempla la economía circular antes del reciclado", explica a Planeta A Rafael Rivelles, responsable de Producto y Sostenibilidad en Tarkett España.

placeholder Las tasas de reciclado del sector de la edificación son todavía bajas. (Unsplash)
Las tasas de reciclado del sector de la edificación son todavía bajas. (Unsplash)

Esta empresa recicla, entre otros, moqueta de oficinas y suelos. La clave para su reutilización es que están fabricados por módulos. Cada vez que se desmonta un edificio, se vuelven a instalar en un nuevo emplazamiento. "Solo de moqueta en Estados Unidos, lo que se usa cada año daría para enmoquetar la isla de Manhattan 20 veces y, sin embargo, las tasas de reciclado alcanzan solo un 5%", dice Rivelles.

Otros materiales como las pinturas o los pavimentos cerámicos resultan más complicados de reciclar o bien por la mezcla de elementos en su interior o porque, simplemente, son difíciles de separar de otros. En este sentido, la propia estructura del edificio (en torno al 80% del total) es la parte que presenta más retos. "El hormigón es un mix de muchos materiales difíciles de extraer. Primero está el mortero hecho a base de cemento, agua que no se puede volver a sacar obviamente y arena. Luego están los áridos", cuenta a Planeta A José Ygnacio Pastor, catedrático y coordinador del Clúster de Materiales para el Futuro de la Universidad Politécnica de Madrid. Otra dificultad añadida es el bajo coste de construir como se hace actualmente. El hecho de que hormigón y ladrillo sean baratos no incentiva que se utilice material reciclado. La Agencia Europea del Medio Ambiente propone, de hecho, que los materiales secundarios "tengan un precio competitivo, mediante, por ejemplo, el uso de instrumentos como los impuestos verdes".

placeholder La nueva Ley de Residuos puede fomentar la gestión correcta de los materiales. (Unsplash)
La nueva Ley de Residuos puede fomentar la gestión correcta de los materiales. (Unsplash)

Reducir el consumo de hormigón sería doblemente interesante. Primero porque por cada tonelada fabricada de cemento se libera una tonelada de CO₂ y, segundo, por un problema cada vez más acuciante para la ciencia: la falta de arena. Su demanda global se ha multiplicado por tres en 20 años y "comienza a escasear esa arena de calidad para construir y barata", comenta Pastor.

Parece que la solución más lógica para estas estructuras, "pasa por la construcción modular. Esto permitiría que al final del ciclo de vida, se desmontara cada parte del edificio y lo que antes fue un módulo de escuela se convierta en un hospital, por ejemplo", dice Jordi Bolea, coordinador del informe del Green Building Council España (GBCe). Otra solución que proponen desde el organismo consiste en alargar la vida de los edificios a través de su rehabilitación. No hay que olvidar que estos "generan el 40% de las emisiones de CO₂ y son responsables del 30% del consumo energético".

Precios al alza

El debate sobre la circularidad en el sector llega en un momento en el que, además, los precios de los materiales están disparados. La Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarios de Infraestructuras (Seopan) alertaba recientemente de que, durante 2020, el acero corrugado ha subido un +78%; el cobre, un 102%; el aluminio un +56%, el petróleo, un +106%, y las mezclas bituminosas, un +85%.

Foto: El futuro de la arquitectura podría pasar por la madera. (Unsplash/@capitannikolai)

"El problema de inflación se deriva de la reactivación de la demanda mundial tras la crisis sanitaria y de un histórico incremento del precio del transporte internacional marítimo de contenedores —hasta un 485% en la ruta Shanghái-Rotterdam—. Esta situación coincide además con la puesta en marcha de importantes planes inversores de recuperación, lo que supondrá un histórico incremento de la demanda global en construcción e infraestructuras", dice la organización. De hecho, los pronósticos hablan de que hasta dentro de 15 meses se mantendrá el alza el precio del acero corrugado y hasta diciembre de 2022 el del cobre y el aluminio.

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