CÓMO ES VOTAR EN EUSKADI EN TIEMPOS DE COVID

La normalidad de la 'fiesta de la democracia' más anómala: 1 minuto y 45 segundos

105 segundos es el resultado temporal de combinar las recomendaciones del Gobierno vasco: llevar el voto desde casa, acudir al colegio en la franja horaria de menor afluencia, no pararse con nadie...

Foto: Una persona vota este domingo en la localidad guipuzcoana de Ordizia, el principal brote de covid en Euskadi en estos momentos. (EFE)
Una persona vota este domingo en la localidad guipuzcoana de Ordizia, el principal brote de covid en Euskadi en estos momentos. (EFE)

¿Cómo se calibra la normalidad del voto en unas elecciones anómalas marcadas por el coronavirus con unas obligaciones y recomendaciones impuestas para garantizar la salud de los participantes y minimizar el riesgo de contagios? Si el efecto se mide en tiempo, exactamente un minuto y 45 segundos —al menos en este caso particular—, el tiempo que transcurre desde que uno accede al colegio electoral de San Sebastián para depositar el voto y abandona el mismo.

La ‘fiesta de la democracia’ en las elecciones más atípicas de la historia se prolonga por espacio de 105 segundos. Es el resultado temporal de combinar el conjunto de las recomendaciones dadas por el Departamento vasco de Salud para que la jornada electoral transcurra en las mejores condiciones de seguridad: a saber, llevar el voto desde casa, acudir al colegio en la franja horaria de menor afluencia —entre las 14:00 y 15:00 (en este caso, a las 14:08)—, permanecer el menor tiempo posible en el recinto electoral, llevar gel hidroalcohólico en el bolsillo, no pararse a hablar con nadie y, por supuesto, olvidarse de cualquier tentación del típico apretón de manos con los miembros de la mesa o interventores tras depositar la papeleta en la urna —algo que, por otra parte, nunca ha formado parte del protocolo electoral personal en un escenario con o sin coronavirus—.

El Gobierno vasco de Salud ha venido insistiendo en los días previos al 12-J que la jornada electoral de este domingo iba a transcurrir con "plenas garantías de seguridad". El lendakari y candidato a la reelección por el PNV, Iñigo Urkullu, ha incidido en este mensaje esta misma mañana tras depositar el voto en su Durango natal (Vizcaya) —no se puede votar a sí mismo porque encabeza la plancha electoral del partido por Álava—, al poner de relieve que "hay seguridad para poder votar". El dispositivo sanitario establecido por el Gobierno vasco para lograr la normalidad en las elecciones más anómalas se nutría de obligaciones para los electores de cara a poder ejercitar su derecho al voto, entre ellas, el uso de la mascarilla, pero también de una serie de recomendaciones encaminadas a evitar aglomeraciones y estancias innecesarias en los centros electorales para minimizar el riesgo de contagio.

Resultado elecciones País Vasco.
Resultado elecciones País Vasco.

Aplicar todos los consejos limita la presencia en el colegio a menos de dos minutos. También es cierto que para los escasos 105 segundos de participación inciden factores externos que no dependen de uno, como que en el momento de ir a votar no haya nadie en la sala más allá de los miembros que componen las dos mesas electorales. Esta soledad contrasta con la fotografía del aula adyacente, con tres personas aguardando su turno junto a la puerta para acceder a depositar su voto.

Constitución de una mesa electoral en Vitoria. (EFE)
Constitución de una mesa electoral en Vitoria. (EFE)

Asimismo, el reloj se puede detener segundos antes por el hecho de que los procesos electorales anteriores han marcado de antemano con claridad el escenario de votación sin tener que interpelar al personal existente para orientar a los electores sobre la ubicación de la urna. “¿Sabe dónde tiene que votar?”. “¿Lleva el voto consigo?”. Dos preguntas, dos monosílabos como respuesta y dos paradas menos en ‘boxes’.

El protocolo establece que los miembros de la mesa pueden no tocar el DNI —basta con mostrarlo (en este caso, la presidenta invita a dejarlo sobre la mesa sin poner sus dedos encima)— y exigir al elector quitarse de forma momentánea la mascarilla en caso de dudas con la identidad, algo que en este caso no es necesario. Para ello, también influye el hecho de ser reconocido por uno de los tres miembros de la mesa, que resulta ser un vecino. “¿Cuántos vecinos tienes, no?”, le espeta la presidenta de la mesa entre risas al tener conocimiento de esta conexión.

Un intercambio de palabras —y de bromas por la “suerte” de resultar elegido miembro de mesa en las elecciones de covid—, mientras se verifica en las hojas la identidad que permita abrir la urna al voto, precede a la invitación a abandonar la sala por otro punto diferente al de entrada, de acuerdo a los protocolos establecidos para garantizar las condiciones de salud. Poco después, se cruza la puerta de salida del colegio. Entonces, el crono se para en un minuto, 45 segundos y 62 centésimas.

La fiesta de la democracia ha concluido en un visto y no visto. Para otros, en cambio, el reloj no empieza ni a correr. En algunos casos, el contador se queda a cero por miedo a acudir a los colegios en pleno ascenso de rebrotes en Euskadi y en el conjunto de España, donde hay más de un centenar de focos activos a día de hoy. Pero no solo hay insumisión por temor al virus. También está la papeleta del malestar por la convocatoria de las elecciones en el actual escenario sanitario, con la amenaza latente del coronavirus. “No pienso ir a votar porque a Urkullu y Feijóo [presidente de la Xunta de Galicia, que también celebra elecciones este domingo] solo les interesaba celebrar las elecciones, pasara lo que pasara”, sostiene, indignado, un matrimonio que hasta ahora nunca —según pone de relieve— ha faltado a la cita con las urnas en unas elecciones autonómicas.

El temor a contagios y el malestar por el momento escogido para la cita con las urnas amenaza con una abstención histórica en las elecciones vascas. El listón está puesto en el 40,31% de los comicios de 1994. Hace cuatro años, el 39,98% de la población llamada a las urnas no acudió a depositar su voto. La participación es, 'a priori', la gran incógnita a resolver el 12 de julio. Los partidos trabajan con una bajada en la participación como escenario de partida, pero el notable incremento del voto por correo, que se ha disparado por encima del doble —el 7% de los electores ha optado por votar por adelantado, frente al 3% de las elecciones de 2016—, tiñe de incertidumbre el efecto del fantasma de la abstención. De momento, los datos de participación del 12-J a las 17:00 apuntan a una histórica caída, ya que entonces la asistencia a las urnas era un 8,36% inferior en relación con los anteriores comicios —al mediodía, el descenso era de apenas un 1,3%—.

Todo puede influir, también la meteorología, más si cabe en el actual escenario marcado por el covid. A este respecto, la lluvia de las primeras horas de la mañana en San Sebastián no acompaña. Pero los claros se van abriendo conforme pasan las horas hasta deparar un ambiente soleado por la tarde —Guipúzcoa es el territorio vasco donde más cae la participación al mediodía con respecto a 2016, con un 2%, pero a las 17:00 es la provincia donde el descenso en la participación es menos acusado (7,79%)—. Para cuando llega la franja horaria de menor afluencia recomendada por Salud, el paraguas ya no forma parte del 'kit' electoral. Tan solo el sobre con el voto ocupa las manos, para aquellos —claro está— que hayan optado por salir de casa con la papeleta. Otra cosa es el entusiasmo que se lleva encima en esta 'fiesta de la democracia'. Pero esto requiere de otra papeleta.

País Vasco

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