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Ayuso barre a los alcaldes de los feudos del noroeste de la ejecutiva del PP de Madrid
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Renovación del partido

Ayuso barre a los alcaldes de los feudos del noroeste de la ejecutiva del PP de Madrid

La baronesa popular no ha incluido en la nueva estructura a los regidores de Majadahonda, Pozuelo o Las Rozas, cercanos a la antigua dirección nacional. El único que ha entrado es el de Boadilla del Monte, aunque como vocal

Foto: Ayuso, junto a los alcaldes de Pozuelo y Majadahonda (a su derecha) y otros cargos y simpatizantes, el pasado 1 de mayo, durante un acto de campaña. (EFE/Luca Piergiovanni)
Ayuso, junto a los alcaldes de Pozuelo y Majadahonda (a su derecha) y otros cargos y simpatizantes, el pasado 1 de mayo, durante un acto de campaña. (EFE/Luca Piergiovanni)

Los alcaldes de los grandes municipios del noroeste de la Comunidad de Madrid, feudos históricos del PP, han desaparecido del organigrama del partido en Madrid. Isabel Díaz Ayuso no ha incluido en su nueva ejecutiva a Susana Pérez Quislant (Pozuelo de Alarcón), José Luis Álvarez Ustarroz (Majadahonda) o José de la Uz (Las Rozas), que hasta el congreso del pasado fin de semana sí ostentaban diferentes responsabilidades orgánicas bajo el mando de Pío García Escudero y Ana Camins. Se da la circunstancia de que estos regidores, cercanos a la antigua cúpula de Génova, mantuvieron durante el pulso de la baronesa madrileña con Pablo Casado una posición ambigua o directamente contraria a la celebración del cónclave, origen de la violenta crisis que dinamitó la formación hace tres meses.

Fuentes cercanas a la nueva dirección regional aseguran que la configuración del equipo no obedece a ninguna venganza, basado únicamente en criterios de "renovación y confianza". "Ella ha hecho un equipo con las personas que ha considerado más oportunas para cada responsabilidad. Ha primado la renovación y pensar en un equipo ganador, sin tener en cuenta amiguismos. Y, por supuesto, personas que le generan esa confianza", detallan a El Confidencial.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE/Mariscal)

La explicación se ajusta a lo vivido durante el congreso que coronó a Ayuso, con el ánimo generalizado de olvidar el pasado y abrir un periodo de paz a un año de las elecciones autonómicas y municipales. Sin embargo, a nadie se le escapa que lo vivido meses atrás condiciona las relaciones de confianza en la actualidad. Y la nueva ejecutiva es un reflejo muy evidente. Ustarroz, que en 2019 fue designado como presidente del Comité de Derechos y Garantías del PP de Madrid, defendió públicamente que no había que adelantar el congreso regional, siguiendo el guion marcado por Pablo Casado y Teodoro García Egea. “Tendrá que regirse por los plazos que estableció la Junta Directiva Nacional, que es el máximo órgano del partido entre congresos”, dijo el alcalde de Majadahonda en febrero, en una entrevista con Telemadrid.

En la nueva dirección regional niegan venganza o amiguismos, pero a nadie se le escapa que lo vivido meses atrás condiciona las relaciones de confianza

Mucho antes, en la tensa junta directiva regional de finales de octubre, fue una de las voces que se opuso a que el cónclave se adelantase. Mientras que una mayoría de los asistentes instó a García Escudero a trasladar a Génova el deseo de cambiar las fechas "lo antes posible", tanto él como la presidenta de Nuevas Generaciones, Ana Isabel Pérez Baos, se mostraron en contra. Entonces, en pleno enfrentamiento, se apuntaron varias matrículas. También en el momento más delicado de la crisis interna, días después del cruce de acusaciones entre Casado y Ayuso tras la publicación de El Confidencial sobre la trama de espionaje.

En esas fechas, una amplia mayoría de portavoces, consejeros o cargos orgánicos mostraron abiertamente su apoyo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, pero otros guardaron silencio. Al margen de David Pérez y Enrique López, responsables de Transportes y Presidencia en el Ejecutivo autonómico, hicieron lo propio los grandes alcaldes del noroeste. Lo cierto es que no sorprendía por los antecedentes y por su cercanía con Casado, García Egea o el entonces vicesecretario de Política Territorial y exregidor de Boadilla del Monte, Antonio González Terol. En la anterior directiva del PP de Madrid, Pérez Quislant era la representante del comité de alcaldes y De la Uz fue designado en 2019 como tesorero.

Foto: Isabel Díaz Ayuso habla con José Luis Martínez-Almeida, durante el congreso del PP de Madrid. (EFE/Mariscal)

El sucesor de Terol en Boadilla, Javier Úbeda, es el único de los regidores de la zona que sí ha entrado en el nuevo organigrama, aunque no en la estructura de las cuatro vicesecretarías. Será uno de los 22 vocales del comité ejecutivo autonómico. A esa localidad, precisamente, acudió la presidenta de la Comunidad de Madrid solo unos días después de estallar el escándalo para inaugurar una biblioteca. No fue un acto más. En mitad de la guerra, Isabel Díaz Ayuso reaparecía públicamente en un territorio teóricamente hostil, lo que alimentó la sospecha de un inminente baile de sillas.

Preguntados por este periódico, los equipos han evitado hacer declaraciones sobre las responsabilidades orgánicas. Ustarroz, que asegura que forma parte del equipo como alcalde de una gran ciudad, limita sus palabras a "trabajar con el horizonte de la próxima cita electoral". Aunque el PP de Madrid no ha cerrado todavía un calendario para la designación de los candidatos, prevé abordarlo en los próximos meses.

Superada la crisis y ya con Casado fuera, las aguas volvieron a su cauce y no hubo lugar para los silencios o las ambigüedades. El respaldo a la candidatura de Isabel Díaz Ayuso para presidir el partido fue total y la baronesa madrileña, incluso, celebró el primer acto de su campaña en Majadahonda, junto a José Luis Álvarez Ustarroz y otros alcaldes bajo la lupa. El enfrentamiento había acabado y mandaron las risas, los abrazos y las buenas palabras.

El sur, gran objetivo

El objetivo inmediato de la nueva dirección, como ha venido informando este diario, es reforzar las estructuras locales para afrontar con garantías los comicios de mayo de 2023. La prioridad será el denominado cinturón rojo, tradicionalmente controlado por la izquierda, con especial atención al sur. Así, en el PP de Madrid también se maneja la teoría de que se ha obviado al corredor del noroeste porque no necesita de ningún impulso o apoyo extraordinario, algo que en Fuenlabrada, Getafe o Leganés, entre otras ciudades, es fundamental. La realidad es que sea cual sea el candidato en Pozuelo, Boadilla, Las Rozas o Majadahonda, el éxito está casi asegurado. Un arma de doble filo porque traslada el mensaje de que cualquiera es prescindible.

Foto: Isabel Díaz Ayuso, junto a Félix Bolaños y José Luis Martínez-Almeida, durante los actos del Dos de Mayo. (EFE/Sergio Pérez)

La zona es un granero casi infinito de votos para el Partido Popular. Solo en las elecciones autonómicas y municipales de 2019, con el auge de Ciudadanos y Vox, los resultados no fueron tan buenos como otras veces. Aunque destacaron como la primera fuerza, los porcentajes fueron menores. El 4-M, en cambio, Isabel Díaz Ayuso arrasó, sacando más de la mitad de los apoyos en todos los casos. En Pozuelo de Alarcón aglutinó más del 62% del electorado, con cifras similares en Boadilla (61,6%), Majadahonda (60%) y Las Rozas (58,3%).

Los alcaldes de los grandes municipios del noroeste de la Comunidad de Madrid, feudos históricos del PP, han desaparecido del organigrama del partido en Madrid. Isabel Díaz Ayuso no ha incluido en su nueva ejecutiva a Susana Pérez Quislant (Pozuelo de Alarcón), José Luis Álvarez Ustarroz (Majadahonda) o José de la Uz (Las Rozas), que hasta el congreso del pasado fin de semana sí ostentaban diferentes responsabilidades orgánicas bajo el mando de Pío García Escudero y Ana Camins. Se da la circunstancia de que estos regidores, cercanos a la antigua cúpula de Génova, mantuvieron durante el pulso de la baronesa madrileña con Pablo Casado una posición ambigua o directamente contraria a la celebración del cónclave, origen de la violenta crisis que dinamitó la formación hace tres meses.

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