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Vía libre para Ayuso en el PP de Madrid: sin resistencia para ganar el congreso regional
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Guerra en el Partido Popular

Vía libre para Ayuso en el PP de Madrid: sin resistencia para ganar el congreso regional

La caída de Pablo Casado despeja el camino de la presidenta de la Comunidad de Madrid, ya sin oponentes de peso y con la inmensa mayoría de las bases y los cuadros intermedios de su parte

Foto: Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. (EFE/Fernando Villar)
Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. (EFE/Fernando Villar)
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La lucha por el control del PP de Madrid, origen de la guerra fratricida, ha quedado vista para sentencia. Isabel Díaz Ayuso ha terminado por doblar el pulso a Génova y, con la inminente caída de Pablo Casado, avista ya un horizonte despejado y aparentemente sin resistencia para alcanzar el objetivo que ha marcado sus pasos en los últimos meses: celebrar el congreso regional y erigirse a todos los efectos en baronesa de la Comunidad de Madrid.

El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ha dejado de ser un obstáculo. El conflicto de la presidenta con la dirección nacional lo convirtió de pronto en el tercero en discordia, aunque sus más allegados ya advertían de que nunca quiso confrontar con Ayuso. Pese a que el partido lo designó 'de facto' como un aspirante, él ni siquiera tenía en su pensamiento dirigir el PP de Madrid. Su nombre, sin embargo, siempre ha estado ahí, como uno más de la guerra.

Foto: José Luis Martínez-Almeida.

Hasta ayer. El regidor dimitió como portavoz nacional para centrarse exclusivamente en sus labores al frente del Ayuntamiento de Madrid, un gesto que la oposición le exigía desde hace más de un año, al considerar que no podía compaginar ambas ocupaciones. También en el Gobierno de coalición con Ciudadanos había algunas voces que apuntaban en la misma dirección. No obstante, el hecho de que haya apartado sus responsabilidades orgánicas en plena crisis del partido da una pista de que el congreso regional es algo que queda muy lejos. Fuentes cercanas a Almeida sostienen que ahora no contempla otra cosa que la alcaldía.

Los comicios del 4-M confirmaron a la presidenta autonómica como uno de los principales activos de los populares. Desde entonces, ella y su equipo han trabajado a conciencia su estrategia para asaltar el PP de Madrid, en manos de una gestora afín a la dirección nacional desde la dimisión de Cristina Cifuentes, hace ahora casi cuatro años. La guerra entre Génova y Ayuso empezó como una mera disputa por el calendario, con un baile de fechas entre marzo y junio, pero según avanzaron las semanas el choque se hizo aún más intenso y visceral. La pasada Navidad fue el primer punto de inflexión.

El entorno de Ayuso ha detectado un cambio de parecer en alcaldes que mantenían una actitud "equidistante" con el congreso regional

Las cancelaciones de cenas y copas navideñas por la dirección del PP de Madrid elevaron la tensión a un nivel inesperado, con el partido dividido y en un escenario de guerra constante. A ratos, completamente indisimulada. Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso se evitaban hasta en las fotos y todo calaba en las bases.

La fractura se extendió por todos los municipios y agrupaciones de la región, unos del lado de Pío García Escudero y Ana Camins, los responsables de la gestora impuesta por Génova, y otros cercanos a la presidenta de la Comunidad de Madrid. También en el Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea. Mientras que en un bando se mostraban a favor de adelantar el congreso "lo antes posible", tal y como decían Díaz Ayuso y su entorno, otros remitían al calendario señalado por Génova. Una mayoría silenciosa intentaba ponerse de perfil y no tomar partido. Una tibieza imposible, tanto entonces como ahora.

Nuevos apoyos

La realidad es que mientras la dirección nacional negaba el cónclave, muchos de los partidarios declarados del líder popular recibían con recelo esta postura, cada vez más próximos a la presidenta regional y su propósito. "Yo soy el primero que apoyó a Casado, hice incluso campaña por él, pero no entendí ese enrocamiento por no convocar el congreso", señala un cargo electo del PP en un gran municipio, que recuerda que en otras regiones de España el presidente autonómico es también el barón territorial. Su caso no es una excepción.

A medida que pasaron los meses, Ayuso sumó nuevos soldados a la causa. Muchos de ellos fueron nombrados a dedo por la dirección nacional para liderar el partido en ayuntamientos como Getafe o Alcalá de Henares. Algunos hasta fueron incluidos en las listas por Madrid para las elecciones generales de noviembre de 2019.

Foto: Isabel Díaz Ayuso, durante un acto en Boadilla del Monte. (EFE/Rodrigo Jiménez)

La crisis de los últimos días ha terminado por confirmar esta tendencia. "En el último comité ejecutivo ya hubo muchas voces que pedían el adelanto del congreso regional, pero esto lo ha precipitado todo", apunta a El Confidencial un secretario del PP de Madrid, seguro de que los afines de Pablo Casado o Teodoro García Egea se han reducido a la nada. La petición unánime planteada ayer de que Casado debía dimitir y convocar un congreso extraordinario es compartida por la inmensa mayoría de los cuadros intermedios del partido en Madrid, pese a que García Escudero y Camíns siguen en silencio una semana después de que se conociese la trama. "No nos han convocado ni dicho nada, pero todos en bloque coincidimos en que esto ya no va a ningún sitio", añade.

El baile de sillas no ha pasado desapercibido para el entorno de Isabel Díaz Ayuso. Fuentes cercanas a la presidenta regional reconocen que ya han percibido repentinos cambios de parecer en alcaldes que hasta hace apenas unos meses mostraban una actitud "cuando menos equidistante". Si bien una mayoría de portavoces, consejeros o cargos orgánicos han mostrado su apoyo a la lideresa ante las presuntas irregularidades en torno a su hermano y la adjudicación de contratos durante la pandemia, otros se mantienen en un enigmático silencio. También en lo relativo al futuro de Pablo Casado. Cercanos al presidente nacional, a Teodoro García Egea o al vicesecretario de Política Territorial, Antonio González Terol, han optado por no hacer ninguna declaración a la espera de nuevos acontecimientos.

Foto:  isabel díaz ayuso, inaugura la nueva biblioteca princesa leonor de boadilla del monte

Aunque se ha especulado con que los movimientos de la presidenta de la Comunidad de Madrid escondían una estrategia para llegar a la cúpula y desbancar a Casado, lo cierto es que todos los pasos que ella y su equipo han dado hasta la fecha estaban centrados en celebrar el congreso regional que la dirección nacional le negaba. Como ha informado este diario, las expectativas de Ayuso pasan por controlar el territorio, asentarse y revalidar su éxito del 4-M.

El techo a sus aspiraciones en el PP de Madrid está en el recorrido que tenga la investigación de la Fiscalía Anticorrupción sobre los contratos licitados en el inicio de la crisis sanitaria. La propia Isabel Díaz Ayuso ha insistido en que no ha habido ninguna ilegalidad con su hermano, que cobró al menos 55.000 euros por la compra de mascarillas, pero el Ministerio Público anunció ayer la apertura de diligencias. Las sospechas señaladas por Más Madrid, PSOE y Unidas Podemos, que son quienes han presentado la documentación, han calado también en algunos sectores populares, con ciertas dudas de que todo esté en orden. Al menos desde un punto de vista ético.

La lucha por el control del PP de Madrid, origen de la guerra fratricida, ha quedado vista para sentencia. Isabel Díaz Ayuso ha terminado por doblar el pulso a Génova y, con la inminente caída de Pablo Casado, avista ya un horizonte despejado y aparentemente sin resistencia para alcanzar el objetivo que ha marcado sus pasos en los últimos meses: celebrar el congreso regional y erigirse a todos los efectos en baronesa de la Comunidad de Madrid.

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