Almeida depende de cuatro 'carmenistas' para aprobar su propio Madrid Central
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URGE LA NUEVA ORDENANZA DE MOVILIDAD

Almeida depende de cuatro 'carmenistas' para aprobar su propio Madrid Central

El alcalde tiene que sacar adelante una alternativa a las restricciones de tráfico de Carmena, pero los choques entre Cs y Vox lo complican. La única opción parece ser un pacto con los cuatro ediles díscolos de Más Madrid

placeholder Foto: Martínez Almeida. (EFE)
Martínez Almeida. (EFE)

José Luis Martínez Almeida se presentó a los comicios madrileños de 2019 con el desmantelamiento de la zona de bajas emisiones impulsadas por Manuela Carmena como bandera electoral, pero dos años y medio después se ha acabado convirtiendo en su principal quebradero de cabeza. El tiempo corre y el Ayuntamiento necesita sacar adelante la nueva ordenanza de movilidad —después de la sentencia del Tribunal Supremo que suspendía la anterior— pero ya no va a ser posible hacerlo antes de que acabe julio, como se había propuesto el Gobierno. La imposibilidad de entendimiento entre los dos principales socios de Almeida, Cs y Vox, lo impide. El alcalde deposita ahora su esperanza para salir de este callejón en los cuatro ediles díscolos de Más Madrid, y mira hacia agosto, donde podría haber un pleno extraordinario para aprobar esta cuestión.

"Con Almeida, Madrid Central se acaba el 26 de mayo", rezaban los carteles del PP que empapelaron la ciudad durante aquella campaña, pero, paradójicamente, ahora la solución al problema pasa por pactar con los cuatro concejales (los mismos que tiene Vox) más cercanos a Carmena. Ellos podrían resolver la encrucijada en la que se ha visto envuelto el primer edil; de hecho, se han ofrecido para evitar un pacto con la ultraderecha, pero no será un camino de rosas.

A estos 'carmenistas' se les ha impedido formar grupo propio, es decir, siguen siendo concejales de Más Madrid. No es una cuestión baladí. El reglamento del pleno establece que todos los miembros de un grupo delegan su voto en el portavoz del mismo, de modo que solo podrían hacerlo si una mayoría absoluta permite una votación a mano alzada.

Foto: Una mujer circula en bicicleta por la calle Alcalá. (EFE)

Luis Cueto, Marta Higueras, José Manuel Calvo y Felipe Llamas, los cuatro ex de Más Madrid, han acordado que "si la izquierda se niega" a apoyar la nueva ordenanza, "y Vox propone como línea roja que se anule Madrid Central", están "dispuestos a negociar" con el Gobierno. Cueto explica que exigirán que se invierta más "en transporte público y carriles bici, y que se blinde Madrid Central", aunque preferirían un plan más ambicioso. Esto lo hacen "con tal de que Vox no tenga a Madrid de rehén". Además, agradecen que Ciudadanos haya tenido "una postura más avanzada" y que haya sido "más contundente de forma pública" con los populares en esta materia, porque es "de las pocas cosas en la que han marcado un perfil propio y han sido menos 'seguidistas' del PP, así que bienvenido sea".

El PP está entre la espada y la pared, porque la oposición mira hacia otro lado y Ciudadanos y Vox no tienen ningún punto en común en política verde. Aún no han empezado las negociaciones, pero sí "una ronda de contactos" de carácter más informal, según confirman tanto desde el PP como los ediles que se salieron de Más Madrid. Esta semana habrá una Junta de Gobierno en la que se aprobará el anteproyecto, aunque no descartan convocar "en cualquier momento" una extraordinaria: "Si hace falta, se hará", afirman. Parece que este año el Gobierno municipal no tendrá vacaciones.

La oposición deja a Almeida a su suerte

Fuentes de Más Madrid creen que esto "es un problema del Gobierno con Vox" y no suyo. Los de Maestre están trabajando en las enmiendas a la nueva ordenanza, y no quieren que simplemente se mantenga Madrid Central, sino "ir más allá, ampliando la zona de bajas emisiones a la M-30 y los plazos de extensión". Defienden que "Madrid no puede ir al contrario que el resto de ciudades europeas".

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De izqda. a dcha.: Hernández (PSOE), Villacís (Cs) y Maestre (Más Madrid). (EFE)

El PSOE, con ocho ediles, mantiene una posición similar. "La ordenanza es muy deficiente, no llega a los mínimos y no estamos dispuestos a apoyarla", aseguran. Creen que "si se pacta con Vox es un problema del PP, y si lo quieren hacer con nosotros tiene que ser bajo otros criterios, como el de no tumbar Madrid Central". Tirando de cita bíblica, recuerdan que "no se puede servir a dos señores al mismo tiempo". Afirman que no entienden "qué prisa tienen en aprobar en agosto una ordenanza tan importante, cuando llevan dos años de anuncios", y porque todavía han de "valorar y contestar los miles de alegaciones" pendientes. Para ellos, la prioridad es plantear "la mejor ordenanza posible para la ciudad" y avanzar "hacia un modelo de movilidad menos centrado en el transporte privado motorizado". Y avisan: "Nuestra cuota de solidaridad con Almeida y Villacís fue abstenernos con la ordenanza de calidad del aire, que era muy floja, pero lo hicimos por responsabilidad política". Critican que el Gobierno "no negocia, no llama a la oposición", y que son "desleales" institucionalmente.

Cs y Vox, guerra abierta

Si la alternativa a Madrid Central está en el aire es principalmente por la profunda distancia entre Ciudadanos (socios de coalición del PP) y Vox (principal apoyo parlamentario del Gobierno). La ecuación no tiene fácil solución porque unos y otros reclaman cosas contrapuestas.

Los naranjas están completamente en contra de tumbar Madrid Central (solo "hay que arreglar lo que Carmena hizo mal", insisten). El concejal Santiago Saura defiende que "no se puede dar ningún paso atrás", y que con los votos de Cs "no se va a desmantelar la zona de bajas emisiones". Afirma que pretende "hablar con todos los grupos para conseguir una mayoría amplia", y que no tolerará "ninguna relajación ni retroceso". Sobre explorar una mayoría alternativa, y no depender de Vox, asegura que "todas las posibilidades están abiertas".

placeholder El edil de Vox, Martínez Vidal. (EFE)
El edil de Vox, Martínez Vidal. (EFE)

El concejal de Vox y responsable de Movilidad en su grupo, Fernando Martínez Vidal, ha vuelto a recordar a Almeida durante el pleno de esta semana que su objetivo es terminar con todas y cada una de las restricciones de acceso a la ciudad, un planteamiento de máximos que la norma diseñada por el Gobierno no contempla. "Madrid Central hace recaer sobre los hombros de los madrileños el problema de la contaminación atmosférica sin darles alternativas y la nueva ordenanza pretende perpetuarlo", defendió, tajante, este edil. Y, una vez más, Martínez Vidal pidió al alcalde que no imponga "prohibiciones" y que cumpla su propio programa electoral, concretamente con la palabra que usó en el mismo: "revertir, que implica volver a lo anterior". El concejal de la formación de ultraderecha reclamó que se redacte "una ordenanza basada en la libertad responsable de los madrileños", añadiendo con cierta ironía: "Comunismo o libertad, ¿recuerdan?".

Por su parte, Borja Carabante, delegado de Medio Ambiente y Movilidad, se justificó en el pleno defendiendo que el alcalde está comprometido a "revertir las medidas restrictivas del anterior Gobierno", pero que la principal prioridad es respetar "la directriz europea del aire", normativa que Madrid "lleva incumpliendo sistemáticamente los últimos diez años". Aun así, a pesar del cruce de reproches, Martínez Vidal tuvo buenas palabras para Carabante, a quien calificó como "un buen político" y aseguró que confía en que hará cumplir "los compromisos que adquirió el PP con todos los madrileños".

José Luis Martínez Almeida se presentó a los comicios madrileños de 2019 con el desmantelamiento de la zona de bajas emisiones impulsadas por Manuela Carmena como bandera electoral, pero dos años y medio después se ha acabado convirtiendo en su principal quebradero de cabeza. El tiempo corre y el Ayuntamiento necesita sacar adelante la nueva ordenanza de movilidad —después de la sentencia del Tribunal Supremo que suspendía la anterior— pero ya no va a ser posible hacerlo antes de que acabe julio, como se había propuesto el Gobierno. La imposibilidad de entendimiento entre los dos principales socios de Almeida, Cs y Vox, lo impide. El alcalde deposita ahora su esperanza para salir de este callejón en los cuatro ediles díscolos de Más Madrid, y mira hacia agosto, donde podría haber un pleno extraordinario para aprobar esta cuestión.

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