Filomena no acabó en enero: ya se deja sentir en la campaña de incendios
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Filomena no acabó en enero: ya se deja sentir en la campaña de incendios

La borrasca que puso Madrid y otras regiones del interior patas arriba tiene ahora un efecto directo en la prevención de incendios. La cantidad de masa muerta sirve de combustible

placeholder Foto: Vista de un incendio junto a la Dehesa de la Villa, este lunes en Madrid. (EFE)
Vista de un incendio junto a la Dehesa de la Villa, este lunes en Madrid. (EFE)

Filomena colapsó la Comunidad de Madrid como nadie recordaba. La capital, pasado Reyes, estuvo enterrada en nieve y hielo durante casi 10 días, puso contra las cuerdas sus sistemas de emergencia y abastecimiento y destrozó miles de árboles. Esta última consecuencia es la que tiene ahora una nueva derivada. La ingente cantidad de vegetación muerta que quedó entonces abandonada en los parques es este verano gasolina ante cualquier chispa que pueda provocar un incendio, como ha sucedido este fin de semana en la Dehesa de la Villa, donde se han registrado dos fuegos que han arrasado su superficie. Las autoridades autonómicas han abordado un plan para el conjunto de la región, pero los técnicos y expertos alertan de que se tardará años hasta que los bosques puedan volver a la situación previa y permitan afrontar las campañas estivales como antes.

Aún no hay una estimación ajustada de hasta dónde llegan los efectos del temporal en el arbolado madrileño. Los técnicos de la Administración regional, consultados por El Confidencial, señalan que van descubriendo la realidad conforme se van adentrando en ella y que no es fácil poner una cifra a cuántos ejemplares han muerto o se han visto resentidos, aunque en la capital se vieron dañados alrededor del 60% y una estimación regional al comienzo del año hablaba del 13%. En lo que sí coinciden es en señalar que Filomena ha supuesto un terremoto sin precedentes para la flora de la comunidad y que ha puesto patas arriba su campaña de prevención de incendios, teniendo que reforzar los equipos.

Los distintos técnicos y expertos consultados para este artículo advierten de que no se solucionará todo este verano, que los trabajos pueden tardar años y que hay otro factor que hay que tener en cuenta: la duda de si Filomena ha sido una excepción sin precedentes o si habrá réplicas similares de tal virulencia a partir de ahora a causa del cambio climático.

Foto: Daños causados por la borrasca Filomena. (EFE)

"Nos ha afectado en todas las fajas forestales [cortafuegos]. Lo que ha pasado es que esas fajas que se dejan libres de vegetación para que las llamas se frenen, ahora, han quedado comunicadas por las ramas y toda la vegetación muerta", señala Agustín de la Herrán, jefe de Bomberos de la región, que cuenta cómo otro de los impedimentos generados por Filomena es el bloqueo de algunos accesos que antes estaban disponibles para poder utilizar en caso de fuego y que ahora convierte en una quimera su labor en casos de urgencia.

placeholder Árboles caídos en Madrid tras el paso de Filomena. (EFE)
Árboles caídos en Madrid tras el paso de Filomena. (EFE)

De la Herrán explica que la borrasca ha entorpecido sus actuaciones de prevención desde un principio. Ya en febrero, relata, tuvieron que dejar de hacer los trabajos de desbroce que acostumbran porque había nieve en puntos poco comunes o incluso en zonas que antes ni siquiera se imaginaban. "Cuando se empezó con la prevención, es que había puntos adonde no se podía ni llegar y cuando llegaban se encontraban mucha más cantidad de material que había que retirar", cuenta en conversación con este medio, en la que apunta que si normalmente logran desbrozar 1.100 hectáreas antes del estío, este año han trabajado unas 870, 250 ya finalizadas. Han identificado que deberán abordar 1.400 hectáreas que esperan culminar en noviembre.

Foto: Incendio junto a la zona de ciudad universitaria en madrid

"Esas fajas sí habrán vuelto a la normalidad pre Filomena, pero todo lo que es dentro del monte, las fincas privadas, las que dependen de los ayuntamientos... Todas esas llevarán su ritmo. Estoy seguro de que se tardará años en volver a la normalidad".

La tormenta no afectó todo el territorio por igual, como recuerda el propio jefe de Bomberos. "La zona de la sierra tiene más capacidad para aguantar la nieve, pero hay zonas de campiña que en los últimos 60 años nunca habían tenido nieve. Eso ha hecho que el destrozo de Filomena, en la sección suroeste principalmente, sea mucho mayor". La comunidad apunta, precisamente, al sur de la región como la zona más afectada, por tener especies que no acostumbran a enfrentarse a estos acontecimientos, como son el pino carrasco, el pino piñonero, el pino resinero y la encina.

"Se tardará años en volver a la normalidad"

Marta Jerez, jefa del Servicio de Incendios Forestales del cuerpo de Bomberos regional, enfatiza que lo que ha hecho Filomena de forma generalizada no se había dado nunca. "Suponemos que es una excepción, pero no sabemos si es así o si es el primero de muchos. No tenemos una bola de cristal, pero ha sido muy lesivo para los bosques. Ha dejado huella para mucho tiempo, no se puede abordar ni a corto plazo ni a medio plazo. Es como si dices, quita el tapón al mar y vacíalo", asegura Jerez, que incide en que están haciendo todo lo posible para mejorar las condiciones y pone el foco en los recursos extraordinarios de tres millones de euros aprobados para el plan Infoma de este año, que amplía en maquinaria y en personal sus recursos.

"Hay que abarcar todo lo que podamos y apretar al máximo", resume la alto cargo de la Consejería de Presidencia, Interior y Justicia, que dirige Enrique López. El propio consejero precisa a El Confidencial que en total destinan 41 millones de euros anualmente para las funciones de prevención y extinción, y considera que es esencial la concienciación de la sociedad. "Esos millones no valen nada sin la implicación y responsabilidad de los madrileños. Necesitamos la participación de los ciudadanos, que llamen al 112 si ven cualquier indicio de incendio y que respeten las normas".

Foto: Vista de la calle Montera durante la nevada de la borrasca Filomena en Madrid. (Sergio Beleña)

Una borrasca como la vivida en la región y en otros puntos del interior peninsular tiene consecuencias en múltiples aspectos de la masa forestal. Así lo cree Javier Madrigal, científico titular del laboratorio de incendios forestales del INIA-CSIC, que narra cómo Filomena puede desencadenar un proceso nocivo más allá del golpe de enero.

"En los árboles, hay tres pasos que suelen ir en cadena. Provoca la muerte y el debilitamiento de muchos. A su vez, durante el verano, si esa madera de los debilitados no se elimina, se convierten en focos de insectos perforadores, que son los que se alimentan de madera debilitada. Eso hace que haya más insectos, que a su vez van a infectar más árboles y vamos a tener más afectación que lo que va a provocar la nieve. Eso va a generar más combustible muerto que, a lo mejor no esta campaña porque es pronto, pero en las siguientes va a ser un elemento más. Esto vamos a tenerlo con más frecuencia por el cambio climático", profundiza el experto.

"Hace que, cuando haya un incendio, va a tener más combustible del previsto"

Madrigal apunta directamente a las dificultades para prever la voracidad de las llamas en el contexto actual: "Lo que va a provocar es que, cuando haya un incendio, va a tener más combustible del previsto. Los medios de extinción tienen que tener cuidado, porque las zonas afectadas por Filomena pueden tener más intensidad de la prevista en cartografía, donde van a ver un combustible poco peligroso que se ha convertido ahora en peligroso por árboles muertos y ramas que antes no estaban".

Juan Picos es ingeniero forestal, doctor del ramo y profesor de la Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra. Él pone el foco en que una tormenta deja los campos plagados de los elementos que ayudan a la propagación veloz del fuego. "Todo lo que arde rápido: las ramas, las hojas secas... Eventos como este corren el riesgo siempre de generar grandes acumulaciones de combustible. Ese es el mayor peligro, porque hace que se extienda rápido". Entiende que pese al efecto nocivo, puede hacer que ahora se empiece a intervenir más en zonas arboladas que no se habían abordado hasta la fecha y que a partir de este momento se incluyan en los planes de actuación para apostar por la lógica de que "tener árboles más sanos hace que sean menos susceptibles a estos daños". "El caso de Filomena, eso sí, es extremo y tira lo bueno y lo malo".

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