Así ganó Ángel Garrido al taxi: el candidato que no fue y que no tenía nada que perder
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Así ganó Ángel Garrido al taxi: el candidato que no fue y que no tenía nada que perder

El presidente madrileño, descartado por su partido para ser candidato, ha demostrado su firmeza en el conflicto. Lo ha pasado francamente mal, le han amenazado y ha temido por su familia

Foto: El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido. (EFE)
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido. (EFE)

Lo ha pasado francamente mal. Le han amenazado, ha tenido que incrementar su seguridad personal y ha temido por su familia. Pero Ángel Garrido es de momento el gran triunfador de esta bronca negociación. Los taxistas madrileños votaron este martes poner fin a la huelga que tenía visos de enquistarse. El presidente de la Comunidad de Madrid, el candidato del PP que pudo ser pero no fue, rechazado por Pablo Casado, se ha mostrado como un púgil bastante hábil (y gran encajador) en el cuadrilátero en que se había convertido el conflicto del taxi y las VTC. "El PP ha desaprovechado un destacado negociador", señalan varias fuentes del partido en Madrid. "Hemos perdido un buen candidato. Algunos se darán cuenta demasiado tarde", destacan.

Y es que Garrido ha tenido que vivir una transición política y personal muy complicada. Esperó hasta el último momento (y eso que los mensajes que llegaban eran inequívocos) que la dirección nacional confiara en él para seguir pilotando el proyecto del PP en la Comunidad de Madrid. Al final, Casado le comunicó una hora antes de hacerlo público que la ungida sería otra persona, Isabel Díaz Ayuso, que había sido viceconsejera con el propio Garrido. Asimilando todavía el golpe, le llegó la crisis del taxi. Y Garrido, que ya no tiene nada que perder (mientras deshoja la margarita de su futuro), se prometió desde el primer momento que intentaría llegar a un buen acuerdo para las dos partes, pero que nunca aceptaría chantajes.

Foto: Los taxistas madrileños cumplen medio mes en huelga. (Reuters)

"Mientras ha sido consejero de Justicia y Presidencia y luego presidente madrileño, Garrido ha llegado a un sinfín de acuerdos: la firma de un nuevo convenio con los funcionarios autonómicos, pactos con los agentes forestales, con los profesores, con los bomberos, con los procuradores, con los dos colegios de abogados que hay en la región... Por talante no ha sido, pero lo del taxi ha sido extremo, rozando el macarrismo", explican desde su equipo. La batalla ha resultado ser tan dura como se aventuraba. Tanto, que los negociadores de las VTC tuvieron que salir por un aparcamiento oculto que tiene la Casa de Correos, sede del Ejecutivo autonómico, después de una reunión con los taxistas. Así han estado las cosas.

Porque tensión ha habido, y mucha. Uno de los puntos álgidos tuvo lugar en la biblioteca que hay en la sede de Presidencia, donde se reunieron todos los implicados con Garrido como moderador. El gremio de las VTC, liderado por la patronal Unauto, llevaba avisando de que no dudarían en pedir indemnizaciones millonarias a aquellas instituciones que regulasen contra su sector vulnerando su actividad y la libre competencia. No hay que olvidar que el Supremo ha confirmado la legalidad de miles de estas licencias. Y la CNMC se acababa de posicionar en la misma dirección. La factura en Madrid podría superar los 2.000 millones.

placeholder El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, durante la reunión que mantuvo con representantes de las principales asociaciones y empresas de los vehículos de alquiler con conductor.
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, durante la reunión que mantuvo con representantes de las principales asociaciones y empresas de los vehículos de alquiler con conductor.

La amenaza económica era real, y un destacado representante del taxi se atrevió a decir que si ese era el coste para acabar con las VTC, 2.000 millones, pues que tendrían que asumirlo los madrileños. Tras oír la frase, a Garrido le cambió la cara, señalan fuentes presentes en la cita. Y fue ahí donde el presidente regional decidió plantarse. Quería llegar a un acuerdo pero no aceptaría coacciones. "Los madrileños no pagarán un euro", respondió. La presión se incrementó tras ese encuentro. Arreciaron las protestas de los taxistas en Ifema, Castellana, Sol y Génova, y llegaron las amenazas: carteles señalando que Garrido reside en Las Rozas y proclamas intimidatorias contra él: "Esta noche, mira debajo del coche".

El presidente madrileño lo ha llegado a pasar mal, explican desde su entorno, teniendo en cuenta que es un hombre bastante discreto. Tanto, que se decidió incrementar la escolta policial que tiene. Garrido, por su parte, decidió elevar el tono. "Bajo presión y coacción a la ciudadanía, el Gobierno de la Comunidad de Madrid no va a aceptar condiciones que pretenden acabar con un sector. Cualquier acuerdo deberá contar con el apoyo tanto de taxis como de VTC para que puedan convivir. No habrá soluciones unilaterales", llegó a señalar. La estrategia se tornó clara: "No voy a legislar para que de forma directa o indirecta desaparezca el sector de los VTC". En mensajes públicos y privados con los líderes del taxi, Garrido les indicó que apostaba por la convivencia de los dos sectores, reclamando a los taxistas que hagan "propuestas que vayan a favor de los taxis" y no en contra de los VTC.

Foto: El presidente de la CAM, Ángel Garrido. (EFE)

Lo que está claro es que el conflicto del taxi ha revelado que Garrido no tiene ese perfil "blando" que algunos querían promocionar dentro del PP de Madrid para dejar claro a los líderes nacionales que él no era la mejor opción para competir con Vox en la próxima contienda electoral. Aunque ideológicamente hubiera sido un candidato más centrado, "Garrido era la persona ideal tanto para negociar con Ciudadanos como con Vox, pero Casado ya ha elegido. Esperemos que no se tenga que arrepentir", señala un dirigente autonómico popular. Pero el pasado ya es pasado.

"Yo soy un disciplinado militante del PP", reitera siempre que puede el mismo Garrido, que ya se ha reunido con Casado para delimitar escenarios de su posible futuro. Separado con tres hijos, su objetivo es seguir ligado a la política y vinculado a Madrid, si es posible. Donde siempre ha estado. Inició su vida pública como edil en el Ayuntamiento de Pinto. Después pasó a la capital, donde estuvo dos décadas como concejal presidente de cinco juntas de distrito: Vallecas, Latina, Chamberí, Usera y Retiro. Fue Ana Botella quien le dio visibilidad, convirtiéndolo en presidente del pleno del ayuntamiento. Y Cristina Cifuentes quien le aupó al nombrarlo consejero de Presidencia y Justicia, su número dos en el Gobierno y en el PP de Madrid.

Lo que está claro es que el conflicto del taxi ha revelado que Garrido no tiene ese perfil "blando" que algunos querían promocionar dentro del PP

Lo que no han entendido los taxistas es que Garrido tenía todo el tiempo del mundo para que su protesta muriera (como así ha sido) por desgaste. La ajustada votación de este martes (53% a favor de terminar la huelga) evidencia que el sector está dividido, algo lógico tras casi 16 días de huelga. El presidente autonómico sabe que tras los comicios de mayo y un breve periodo de transición posterior se irá, y tiene todas las cartas en la mano. Garrido ha dejado claro que Madrid es Madrid. Nada que ver con la precontratación temporal iniciada en Cataluña y seguida ya por la Comunidad Valenciana y País Vasco.

Tras el no rotundo a las exigencias del taxi, Garrido espera al menos poder cerrar un acuerdo que no perjudique a ninguna de las dos partes. Ha prometido a los taxistas la reforma exprés de la Ley del Transporte que incluya algunas de las reivindicaciones del sector, "proponiendo que el grupo parlamentario del PP la presente a la Mesa de la Asamblea por lectura única y que se pueda tramitar así en dos meses", señalan desde el Gobierno regional. Pero nada de tramitar una regulación restrictiva que ponga en la cuerda floja a las VTC. Como defiende reiteradamente el presidente: "Yo en la vida he hecho siempre lo que me tocaba".

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