Se juega su futuro político en la asamblea

El día-D de Cifuentes: en manos de Cs, que no quiere a Podemos en un Gobierno

La presidenta comparece hoy en un pleno extraordinario para hablar de su máster. Si no convence a Ciudadanos, este deberá mover ficha, aunque no le gusta la moción de censura

Foto: El portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado (i), se dirige a Cristina Cifuentes durante una sesión plenaria. (EFE)
El portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado (i), se dirige a Cristina Cifuentes durante una sesión plenaria. (EFE)

El día-D para Cristina Cifuentes ha llegado. Este miércoles por la tarde, la presidenta regional se sienta ante el 'tribunal parlamentario' de la Asamblea de Madrid en el pleno extraordinario convocado la oposición para que dé explicaciones sobre su polémico máster y para que intente despejar las importantes dudas que hay sobre si tuvo o no trato de favor a la hora de obtenerlo, sobre todo tras las últimas informaciones publicadas por El Confidencial y el acta falsificada. Se juega su futuro político. Un futuro que está en manos irremediablemente de Ciudadanos, el partido que lleva casi tres años sosteniendo al PP de Madrid en el poder y que en esta crisis está de momento apelando a la prudencia, aunque aumentando día a día su tono de crítica ante el sorprendente silencio por el que ha optado Cifuentes.

[El acta del máster de Cristina Cifuentes tiene al menos dos firmas falsificadas]

Silencio que Cifuentes ha roto hoy primero ante los diputados regionales y segundo en una rueda de prensa que su equipo ha anunciado para después. Si no convence a Ciudadanos (la relación con su líder, Ignacio Aguado, se ha ido deteriorando mucho en el último año), el futuro de la presidenta se seguirá llenando de nubarrones. El problema es cuándo se desencadenará la tormenta. La alternativa no le gusta a Ciudadanos: un Gobierno del PSOE (eso es menos problema) en el que esté Podemos (el verdadero temor de la formación naranja). Por eso, la mejor opción para Ciudadanos es que Cifuentes se vaya (si finalmente se tiene que ir) y la sustituya alguien del PP (como pasó en Murcia con Pedro Antonio Sánchez).

La posición de Ciudadanos es equidistante entre ambos 'bandos'. Aguado señaló este martes que Cifuentes "se está hundiendo en arenas movedizas", al mismo tiempo que afeó a PSOE y a Podemos intentar ocupar su silla con el fantasma de la moción de censura. El acuerdo de investidura que en 2015 firmaron Aguado y Cifuentes obliga a la dimisión de cualquier cargo público que haya falseado su currículo. Aguado ha elevado ahora la exigencia a la comisión de un delito para que Cifuentes se vaya. El caso es que aún queda tiempo para que se diriman objetivamente las responsabilidades. La investigación iniciada por la universidad y la conferencia de rectores (CREU) llevará su tiempo. Y aún habrá que esperar mucho más a la judicialización del caso, si es que prospera la denuncia puesta en la Fiscalía por varias asociaciones de estudiantes.

El día-D de Cifuentes: en manos de Cs, que no quiere a Podemos en un Gobierno

Desde la dirección nacional de Ciudadanos consideran esencial "esperar" a lo que ocurra este miércoles, algo que califican de "decisivo" para tomar una decisión sobre la relación de socios que sigue manteniendo el grupo naranja con Cifuentes a día de hoy. En la dirección de la formación centrista reconocen que "la cosa pinta muy mal" y ven a la presidenta "completamente enredada". "La verdad es que la vemos con la soga al cuello y va a ser difícil que se desenrede". De todas formas, también piden prudencia antes de actuar.

Habrá que ver el papel que juega hoy Cifuentes. Desde su equipo, esperan que pueda aportar al pleno extraordinario más documentación "que haga callar muchas bocas", aunque "seguro que ni a Podemos ni al PSOE les valdría así". La presidenta regional ha solicitado en el registro de la universidad la petición para que le faciliten más papeles sobre su máster, incluido el tan ansiado trabajo fin de máster (TFM). Su propio consejero de Educación ha revelado que llevará al pleno documentación "compulsada por la propia universidad". En el seno del PP, Cifuentes cuenta oficialmente con el apoyo del partido desde que saltó la polémica, aunque en estas dos semanas no han sido pocos los dirigentes populares que reconocían temor sobre las dudas que acechan al caso. Todos insistían en esperar a "escuchar las explicaciones" que la presidenta pudiera dar, al tiempo que no escondían su sorpresa ante el silencio —tan poco habitual— de la política madrileña.

El presidente del Gobierno y la vicepresidenta Saénz de Santamaría se ocuparon de no tener que responder sobre el asunto hasta este martes, cuando Mariano Rajoy se refirió al caso en una cumbre bilateral en Argelia, para asegurar que este miércoles —en el pleno convocado— Cifuentes "reiterará las mismas explicaciones ante el Parlamento regional, porque no se puede aportar nada nuevo", asegurando que el pleno es "una buena ocasión" para acabar con una polémica que el jefe del Ejecutivo considera "estéril". Con todo, en Génova son muchos los que consideran "absolutamente necesarias" explicaciones convincentes que acaben con cualquier sospecha para que el PP de Madrid recupere la estabilidad perdida en estos días. Lo que algunos de sus principales dirigentes llaman un golpe de efecto.

Vista general del pleno de la Asamblea de Madrid. (EFE)
Vista general del pleno de la Asamblea de Madrid. (EFE)

Si no hay tal golpe de efecto, Ciudadanos deberá ser más contundente. Si no quiere apoyar una moción de censura (encabezada por PSOE y secundada de Podemos), deberá mover sus fichas para que el escenario que se produjo en Murcia se repita en Madrid. Es decir, convencer al PP para que Cifuentes se vaya y sea sustituida por alguien del partido que aguante hasta las próximas elecciones de 2019. Aquí se abre otro debate. ¿Quién sería el sustituto de Cifuentes? A Ciudadanos le da igual, sabe que en ese escenario cualquier candidato sería un rival de menor envergadura que Cifuentes para un Aguado en clara ascendencia. Es la mejor opción para Ciudadanos, que defiende la bandera de la "estabilidad" frente a la aventura de mociones de censura. Lo más curioso es que ahora en abril se cumple un año de lo que pasó en Murcia, cuando Génova decidió sacrificar a Sánchez para retener el Gobierno regional. El PP quiere conservar Madrid.

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