la relación está prácticamente rota

Cristina e Ignacio, de socios de investidura a enemigos que amenazan con denunciarse

Al PP y a Ciudadanos solo les une ya en Madrid el acuerdo de investidura. Cs quiere que Cifuentes comparezca de nuevo en la comisión y el PP anuncia querellas por prevaricación

Foto: Cristina Cifuentes saluda a Ignacio Aguado. (EFE)
Cristina Cifuentes saluda a Ignacio Aguado. (EFE)

Solo les ata el acuerdo de investidura. De momento. La cuerda que une al PP y a Ciudadanos en Madrid es cada vez más estrecha y amenaza con resquebrajarse. Ambos ya no disimulan el distanciamiento. En 2019 hay elecciones autonómicas y el objetivo es demasiado goloso: unos quieren conservar el Gobierno regional, los otros aspiran a él espoleados por las encuestas internas que manejan, las que publican los medios y los precedentes de Cataluña. El enfrentamiento es tal que este martes se vivió un nuevo escenario inédito hasta ahora: el número dos de Cristina Cifuentes amenazando con los tribunales al número dos de Ignacio Aguado.

La guerra ya es abierta. Y el principal campo de batalla se está viviendo en la Asamblea de Madrid, concretamente en la comisión de investigación, "un tribunal de la inquisición", según el PP. Lo cierto es que los populares estuvieron muchos meses sin hacer demasiados ascos a esta comisión. Eran críticos, sí, pero mantenían un papel activo. Todo seguía su curso mientras Podemos, PSOE y Ciudadanos se centraran en buscar las miserias y levantar las alfombras de los ejecutivos de Esperanza Aguirre e Ignacio González. Incluso de Gallardón. Unos ataques que el nuevo PP de Cifuentes podía contener, manteniendo siempre el mismo discurso: aquel era el viejo PP, nada tiene que ver con la presidenta regional.

El problema es que "el tripartito de oposición", como dicen los populares, rebasó la barrera. Ciudadanos, su socio de investidura, decidió encabezar la ofensiva y empezó a meter a Cifuentes en el mismo saco. Y ahí se prendió la mecha. "Ciudadanos se ha convertido en el tonto útil" de la izquierda, llegó a señalar hace unos días el portavoz del Ejecutivo y secretario general del PP de Madrid, Ángel Garrido. El punto de inflexión llegó en mayo de 2017, cuando Ciudadanos se alió con PSOE y Podemos para que la presidenta madrileña compareciera sola en la comisión que iba a analizar los dos contratos que la Asamblea de Madrid concedió en 2009 y 2011 al empresario Arturo Fernández, unas licitaciones bajo sospecha incluidas en el marco del caso Púnica y que la salpican de lleno.

Aguado elevó el tono de sus críticas, fomentando el 'paseíllo' mediático de la líder del PP de Madrid. La pieza, política, era demasiado grande para no cobrársela. Cifuentes no se lo perdonó. Aún no lo ha hecho. Tanto, que la presidenta dejó de seguir en Twitter a Aguado y a parte de sus diputados. ​Y ordenó a su equipo que no quería fotos con él. El mínimo contacto, las menos reuniones posibles. De hecho, desde entonces, Cifuentes ya no acude a las citas semestrales que mantienen los dos partidos para analizar el grado de cumplimiento del acuerdo de investidura. Algo que antes sí hacía.

Garrido, en la rueda de prensa en la que anunciaba posibles acciones legales contra Cs. (D. Sinova)
Garrido, en la rueda de prensa en la que anunciaba posibles acciones legales contra Cs. (D. Sinova)

La situación no se recondujo. Todo lo contrario. El distanciamiento se ha hecho cada vez mayor, alimentado por el caso Lezo, el desfalco del Canal de Isabel II. El PP decidió hace un par de semanas abandonar definitivamente la comisión de investigación, hartos del "hostigamiento" y "linchamiento político" que ya empezaba a poner a Cifuentes en la diana junto a los defenestrados Aguirre, González y Gallardón. Un enfrentamiento que ha vivido un nuevo capítulo esta semana cuando Ciudadanos se alió de nuevo con Podemos y PSOE para apoyar una nueva comparecencia de Cifuentes en la comisión: esta vez para que la presidenta regional explique por qué su Gobierno ha estado desde agosto demorando la entrega de documentación del Canal a los grupos de la oposición a pesar de tener permiso del juez. La comunidad lo ha achacado a un problema burocrático, a una falta de coordinación entre departamentos, que ya se ha cobrado un cese.

El PP no quiere que Cifuentes comparezca y Ciudadanos, mientras tanto, a lo suyo. La formación naranja sabe que hay rédito político si se muestra inflexible con la corrupción. Las encuestas internas se lo dicen. Y en muchos municipios de la región, donde también son oposición frente a ayuntamientos del PP, los mensajes que les llegan es que muchos cargos y militantes populares los sondean buscando un cambio de aires. Como acaba de pasar en la localidad de Las Rozas.

Ciudadanos quiere que Cifuentes 'desfile' de nuevo por la comisión el 2 de febrero. Y el número dos del Ejecutivo autonómico, Ángel Garrido, acusó este martes al número dos de Ciudadanos, César Zafra, de "mentiroso" y "trilero". "Si tuviera dignidad política, dimitiría", sentenció Garrido. "El PP cada vez está más nervioso. Falta poco más de un año para las elecciones y se nota que van al cuello", señalan desde Cs. Garrido ha anunciado que interpondrán una querella por prevaricación contra Zafra si Ciudadanos insiste en forzar la comparecencia de Cifuentes. Y aquí entramos en los matices técnicos.

PSOE y Podemos ya habían pedido la comparecencia de Cifuentes en la comisión de investigación. Ciudadanos apoyaba la iniciativa. De hecho, en un primer momento votó a favor en la Mesa de la Asamblea que se celebró este lunes. Hasta que habló la secretaria general de la Cámara, la máxima autoridad jurídica, que señaló en la reunión que la comparecencia de Cifuentes (para hablar de los documentos extraviados) encajaba mejor en la comisión de presidencia, no en la de corrupción. Ciudadanos entendió entonces que había un defecto de forma y decidió cambiar su voto. Aguado lo explicaba este martes: "Somos tan contundentes con la corrupción como respetuosos con la legalidad". A pesar de ello, Ciudadanos insiste: "Queremos que Cifuentes comparezca el día 2 de febrero".

El portavoz de Cs en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado. A su lado, su número dos, César Zafra. (EFE)
El portavoz de Cs en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado. A su lado, su número dos, César Zafra. (EFE)

¿Cómo? Este miércoles propondrá que se active la petición registrada y calificada el pasado 20 de abril, que decía: "Solicita la comparecencia de Cifuentes como consejera del Canal de Isabel II entre los años 2012-2014 ante esta comisión, al objeto de informar sobre el caso Lezo". Está firmada por César Zafra. Es en este punto donde el Gobierno regional y el PP creen que Ciudadanos prevarica. ¿Por qué? Porque esa petición no puede servir para que Cifuentes explique lo de los papeles perdidos del Canal, algo que se produjo a partir de mayo de 2017. Y el texto de la petición es otro: el papel de Cifuentes como consejera del Canal entre 2012 y 2014.

Para el PP, Ciudadanos "juega sucio" y ya apela a los votantes de la formación emergente. "A Ciudadanos no le votaron para que le hiciera el juego a la izquierda, ni para que fuera el chico de los recados de la izquierda en la Comunidad de Madrid. Hoy sus electores están mucho más desencantados con Ciudadanos que con el PP", explicó Garrido. La tensión se incrementa, aunque ambos partidos aseguran que el pacto de investidura no corre peligro. De momento. Desde Ciudadanos siempre transmiten la misma respuesta: "Si no les gusta nuestra labor, siempre pueden buscarse otro socio político". La guerra sigue abierta. Próxima batalla...

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