dudas en algunas fechas de los documentos

Claves del caso Cifuentes: del trabajo que no aparece al silencio de las firmantes

La presidenta ha decidido enrocarse y no facilitará más documentación. Todo queda pendiente de la investigación interna de la universidad y de que se pronuncien las profesoras del tribunal

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. (EFE)

Cristina Cifuentes ha decidido enrocarse y no facilitará más documentación sobre el polémico máster que cursó en la Universidad Rey Juan Carlos y que, según la información publicada por 'eldiario.es', fue obtenido de forma fraudulenta. La estrategia de la presidenta regional pasa por no cruzar una línea roja que ella misma se ha marcado: que las explicaciones que facilitó este miércoles la propia universidad en rueda de prensa y los cinco documentos que aportó a los medios de comunicación son pruebas más que suficientes que demostrarían que aprobó todas las asignaturas y el trabajo fin de máster (TFM) en el año 2012. Si dos años después, en 2014, aparecían aún dos materias como no aprobadas, todo se debió a un "error administrativo". Sin embargo, la bola de nieve sigue creciendo y las dudas y sospechas no se han disipado. Estas son las claves del caso Cifuentes.

[El acta del máster de Cristina Cifuentes tiene al menos dos firmas falsificadas​]

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Las últimas revelaciones

El tribunal que evaluó el trabajo fin de máster de Cifuentes se constituyó de manera irregular, según las últimas informaciones publicadas por 'eldiario.es', ya que el reglamento de la universidad exige que uno de los tres profesores sea de otra universidad para asegurar cierta imparcialidad, lo que no se cumplió. Además, otro requisito es que los profesores que juzgan el trabajo del alumno tengan la condición de titulares o catedráticos, lo que tampoco se cumplió. Las tres componentes del tribunal fueron Cecilia Rosado Villaverde, Alicia Esperanza López de los Mozos y Clara Souto.

El silencio de las firmantes del acta

La secretaria del tribunal que aprobó a Cifuentes es Cecilia Rosado —tan venerada por la vieja guardia de IU-CM como reprobada por la nueva dirección liderada por Alberto Garzón, que rompió amarres con su federación madrileña—, que estuvo vinculada a la formación de izquierdas hasta las últimas elecciones municipales y autonómicas. Entonces apoyó la candidatura de Luis García Montero a la Comunidad de Madrid, formando parte de su Consejo Cívico, un comité de "referentes sociales" que le asesoraron en materia programática. La labor de Rosado se centró en articular una propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía y de ampliación de derechos ciudadanos, en la línea con sus investigaciones académicas en la universidad. El Confidencial ha intentado insistentemente conocer la opinión de dos de las tres miembros del tribunal, que han preferido guardar silencio, al menos de momento. Las dudas se centran, sobre todo, en saber por qué aparece su firma en un acta que no tiene sello ni registro.

Las dudas sobre la fecha de dos documentos

Los documentos aportados por la presidenta regional tampoco han servido para despejar todas las dudas. Cristina Cifuentes fue elegida delegada del Gobierno en enero de 2012, cuando ya estaba matriculada en el máster. Pero siete meses después, en julio de 2012, cuando se presentó ante el tribunal de las tres profesoras para defender su TFM, hay datos en el acta donde se refleja la nota final, fechada el 2 de julio, que han sembrado ciertas sospechas. Como por ejemplo que aparezca el 'mail' que la Asamblea de Madrid asignó a Cifuentes cuando era diputada, un correo que en julio de 2012 llevaba meses sin estar operativo. ¿Por qué la alumna pone un correo que no funciona?, se pregunta la oposición, que deja entrever manipulación en los documentos. Desde el equipo de Cifuentes no lo ven nada ilógico. "Se puso el correo que la alumna facilitó cuando inició el máster en 2011, cuando entonces era parlamentaria".

También hay fechas que generan alguna duda en el documento de matriculación del máster, de 1.586 euros, una cantidad que se abonó el 4 de enero de 2012. En esa fecha, Cifuentes no era oficialmente delegada del Gobierno, cuyo nombramiento fue ratificado por el Consejo de Ministros el 13 de enero. Sin embargo, en la dirección aportada por la alumna ya aparece la dirección de la sede de la Delegación, el número 25 de la calle Miguel Ángel.

Falta el TFM

Este jueves, muchos diputados en la Asamblea de Madrid, incluidos algunos del PP, señalaban que el asunto se zanjaría si Cifuentes aportara nuevos documentos mucho más importantes que los ya facilitados. Por ejemplo, cuándo aprobó realmente las dos asignaturas que estuvieron registradas dos años como no aprobadas por un supuesto error administrativo. Otro documento clave es el propio trabajo fin de máster, que Cifuentes no quiere dar (es posible que la presidenta no conserve una copia seis años después). Si da la autorización, la universidad podría aportarlo, ya que debe guardar cuatro copias.

Desde el equipo de la presidenta reconocen que Cifuentes no quiere que, con todo lo que se ha liado, se juzgue también su trabajo universitario, que ya fue examinado por un tribunal académico, "por quien corresponde". Pero sería definitivo aportar el documento que debe conservar la universidad, en el que consta en qué fecha la alumna Cifuentes registró el TFM y las copias, que deben tener una fecha obviamente anterior al 2 de julio, cuando se reunió el tribunal examinador.

El portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado. (EFE)
El portavoz de Ciudadanos, Ignacio Aguado. (EFE)

La investigación de la universidad

El problema es que la propia universidad no lo debe tener tan claro cuando ha anunciado la apertura de una investigación interna para esclarecer lo sucedido, "un procedimiento administrativo denominado información reservada para determinar, en su caso, las responsabilidades que pudieran existir". El caso Cifuentes queda ahora en manos de la jefa de Inspección de Servicios de la Universidad, Pilar Trinidad Núñez. Comisiones Obreras ha pedido en un comunicado que "la propia interesada o la universidad aporten los siguientes documentos oficiales, con sello y firma: el acta de calificación de la asignatura La financiación de las comunidades autónomas —en dicha acta debe figurar el tribunal calificador de dicha asignatura—; el documento de constitución del tribunal calificador del TFM y el acta de calificación del mismo, y en último lugar el TFM con la acreditación correspondiente de presentación del mismo". La universidad debe hacer públicas las conclusiones de esa investigación, señalan desde CCOO.

La presión de la oposición

La presión política es intensa contra Cifuentes. Ciudadanos, su socio de investidura cada vez menos socio, exigía desde un primer momento que la presidenta regional saliera a dar la cara y lo explicara todo, en persona. Este jueves la Mesa de la Asamblea, con los votos a favor de Podemos, PSOE y Cs, aprobó la comparecencia de Cifuentes en el pleno de la Cámara madrileña para que desfile ante la oposición. Una cita que será fijada previsiblemente el 12 de abril. Mientras, PSOE y Podemos reavivan el fantasma de una hipotética moción de censura poco viable. Para echar más leña al fuego, 13 asociaciones de estudiantes han decidido denunciar ante la Fiscalía de Madrid la supuesta manipulación del expediente académico de la presidenta regional.

El rumor del 'fuego amigo'

Mientras, tras el sospechoso silencio inicial de los pesos pesados del PP (que esperaban sin moverse a que Cifuentes dijera algo), algunos dirigentes populares han empezado a mostrar su apoyo a la presidenta de la comunidad en las redes sociales. El más contundente, el de la secretaria general del PP y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal: "No todo vale en política. Las actuaciones de estos días contra Cristina Cifuentes son mezquinas, machistas y miserables. Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal. Retomando sus palabras de ayer: a seguir todavía con más fuerza". También tuvo palabras para ella el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que calificó de "suficientes" y "clarísimas" las explicaciones de Cifuentes. O las del vicesecretario popular Pablo Casado: "Cifuentes tiene todo nuestro cariño, respeto y confianza".

Desde el equipo de Cifuentes defienden ahora que todo se trata de una cacería contra ella porque es "la adversaria más formidable que tiene enfrente la oposición en todos los niveles, saben que es una gran política a nivel nacional y la atacan por todos los frentes". Ante la pregunta de si el ataque puede proceder de 'fuego amigo' dentro de su propio partido, el número dos de Cifuentes, Ángel Garrido, sentencia: "No, desde luego no creo que sea así en absoluto". Sin embargo, los rumores de la mano negra sobrevuelan el entorno de la presidenta.

Madrid

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