en las primarias para liderar el partido

Cómo será Podemos si gana Rita Maestre o si lo hace Ramón Espinar, en cinco claves

El tipo de relación con las organizaciones sociales, los hipotéticos pactos con el PSOE, la dirección del grupo parlamentario o la batalla de Vistalegre II dependerán de quién se imponga

Foto: El portavoz parlamentario de Unidos Podemos y secertario político de la formación, Íñigo Errejón, junto al secretario general Pablo Iglesias, en el Congreso antes del inicio de la pasada sesión de investidura. (Reuters)
El portavoz parlamentario de Unidos Podemos y secertario político de la formación, Íñigo Errejón, junto al secretario general Pablo Iglesias, en el Congreso antes del inicio de la pasada sesión de investidura. (Reuters)

El proceso de primarias en Podemos Madrid para renovar los cargos orgánicos llega a su fin y este viernes se conocerá si el nuevo líder de la formación es la portavoz en el Ayuntamiento Rita Maestre o el portavoz en el Senado Ramón Espinar. Más allá de las caras, los proyectos que defiende cada uno de los aspirantes representan los dos modelos de partido enfrentados, el errejonista, por un lado, y el pablista y anticapitalista, por otro. Son varias las claves que ponen de relieve las diferencias entre ambos, tanto en el plano organizativo como en el político y estratégico, pero éstas se pueden resumir en cinco grandes cuestiones que han centrado una buena parte del debate entre ambas candidaturas.

Unidos Podemos o Podemos a secas

Convertir a Podemos en un movimiento-partido o en un partido a secas. Es decir, abrir las estructuras del partido a los movimientos sociales, mediante canales que permitan su participación directa en la organización, con una relación más simbiótica, o mantener las estructuras propias del partido, escuchando sus demandas, pero con una integración menor en el día a día de Podemos. El proyecto de Espinar apuesta por un tipo de unidad popular que se traduce en el denominado “bloque histórico”, donde se profundizaría la relación orgánica con otras formaciones aliadas como Izquierda Unida o Equo, pero también con otras más minoritarias (Izquierda Castellana, Por un Mundo más Justo o Partido Pirata) y, sobre todo, con las diferentes candidaturas de unidad popular presentes en los municipios de la comunidad.

Cómo será Podemos si gana Rita Maestre o si lo hace Ramón Espinar, en cinco claves

La sintonía con la formación que lidera Alberto Garzón es mayor por parte del sector pablista y anticapitalista, quienes más empujaron por forjar esta alianza en las pasadas elecciones del 26-J. Si el próximo secretario general es Ramón Espinar habrá más Unidos Podemos en las próximas elecciones autonómicas de 2019 y si lo hace Rita Maestre la tendencia es que haya más Podemos a secas, aunque sin poner en duda el “matrimonio de conveniencia” a nivel de alianzas electorales y parlamentarias. “El espacio de cambio político en este país no lo agota Podemos. Unidos Podemos en el Congreso es un grupo rico, pero en la comunidad nos hemos mirado al ombligo y el tiempo para que Podemos fuese el único actor político del cambio ya pasó”, resumía Espinar en esta entrevista.

La relación con el PSOE

El origen político de la división del partido en estos dos grandes sectores tiene como telón de fondo la relación con los socialistas. Desde la candidatura errejonista de Adelante Podemos se apuesta por una relación “laica” sin prejuicios, basando la decisión de tejer alianzas postelectorales a cada contexto particular y dejándola siempre en las manos de los inscritos. La candidatura de Juntas Podemos, en cambio, apuesta en su documento político-estratégico, el único que lograron imponer en la primera fase del proceso, a no pactar nunca con el PSOE en condición de subalternidad.

Como explicaba Rita Maestre en esta entrevista, “siempre he defendido que no tiene sentido pensar en una única fórmula de relación con el PSOE, cada coyuntura es particular y por eso hay una variedad de acuerdos tan distintos en municipios y autonomías porque cada órgano hace análisis distinto en función de coyunturas, pero el objetivo de todos es el mismo: conseguir arrastrar al PSOE hacia un cambio de políticas en relación a los gobiernos del PP. Por eso la relación con el PSOE tiene que ser laica para maximizar un acuerdo con ellos para arrastrarlos hacia el lado del cambio”. Su contrincante resumía así esta cuestión: “No estamos aquí para investir al PSOE, sino para ganarle al PSOE”.

Estas diferentes posiciones políticas entorno a la relación con otras formaciones políticas y organizaciones sociales van de la mano de sus correspondientes estrategias. Esto es, el tono (más duro o más blando) y el discurso (si modularlo más a la sociedad e incidir en “la mano tendida” o hacer que la sociedad se parezca más a los principios del partido, “politizando lo cotidiano”).

Calles o instituciones

Esta dicotomía es fruto de las dos claves anteriores. Desde la candidatura de Adelante Podemos se apuesta por priorizar la batalla en las calles, con la convicción de que la protesta es una herramienta más útil para torcer el brazo al Gobierno que la política parlamentario. Desde el sector errejonista se trata de poner al mismo nivel la presencia en las calles y el trabajo en las instituciones, aunque para el número dos del partido, Íñigo Errejón, la principal forma de atraer a los votantes socialista desencantados y “a los que falta” pasa por ofrecer “garantías” de gobernabilidad y “demostrar” que pueden sacar adelante iniciativas buscando acuerdos parlamentarias. Simplificando el debate al extremo, como ya ocurrió en el primer proceso de primarias autonómicas: El Podemos de la protesta frente al Podemos de la propuesta.

En definitiva, y rescatando la analogía que puso sobre la mesa Pablo Iglesias en la Universidad de Podemos tras estallar el debate: Parecerse más al PSOE o parecerse más a la PAH, pues la “transversalidad” también se ha convertido en un significante vacío que ambos sectores tratan de redefinir en función de sus preferencias estratégicas. La hoja de ruta errojonista, por tanto, se centra más en el corto plazo y la pablista en el largo plazo, al rehusar las concesiones ideológicas para atraer a un electorado más moderado.

La dirección del grupo parlamentario

El actual portavoz en la Asamblea de Madrid, José Manuel López, concurre en la lista de Adelante Podemos y su cargo sería uno de los primeros que se sometería a revisión en caso de que se imponga en primarias. No solo porque la candidatura rival apuesta porque sea el consejo autonómico el que marque el rumbo del grupo parlamentario, sino porque ya se produjeron intentos fallidos para desplazarlo de este puesto, siguiendo el principio de rotación de cargos. A cambio de otras rotaciones se acordó una renovación de la dirección del grupo parlamentario que no incluyó a López. Ahora, desde la candidatura de Espinar entienden que por diferencias estratégicas debería ser el propio portavoz el que diese un paso a un lado si pierde las primarias.

Vistalegre II y la dirección estatal

Todavía no hay fechas para la celebración del próximo congreso extraordinario de la formación, Vistalegre II. Y es que tanto el calendario como las hipotéticas candidaturas que pudieran formarse para liderar la nueva dirección dependen principalmente de lo que suceda en Madrid. Si el equipo de Rita Maestre es el que gana la batalla se demorarán más los tiempos, aunque también se tendrá la vista puesta en las fechas que ponga la gestora del PSOE para su congreso.

De los resultados de las primarias madrileñas también dependerá si finalmente se negocia una lista conjunta, que encabezarían Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, o si competirían entre sí. Con todo, esto último también depende de las primeras decisiones que tome la candidatura ganadora con respecto a sus rivales: si los integra o no en la ejecutiva y si se tratan de suturar las heridas abiertas durante este conflictivo y tenso proceso.

Madrid

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