García-Escudero y Juan Carlos Vera, principales candidatos

Génova busca un 'hombre de transición' que preserve a Cifuentes de la guerra de Madrid

Se busca un dirigente de consenso, respetado por los incondicionales de la lideresa y los fieles al aparato nacional, que se haga cargo del PP de Madrid hasta que se celebre el congreso regional

Foto: Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, en Génova. (EFE)
Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, en Génova. (EFE)

La dirección del PP, en su peor momento desde el congreso de Valencia de 2008, se encuentra con la dimisión de la única dirigente crítica en activo de todo el partido, Esperanza Aguirre, pero con el problema añadido de tener que relevarla en dos fases y sin desatar una guerra interna en la organización de Madrid.

En la sede de Génova buscan ahora a un dirigente de consenso, respetado por los incondicionales de la lideresa y los fieles al aparato nacional, que se haga cargo del PP de Madrid hasta que se celebre el congreso regional que deberá elegir a la nueva presidenta. Hasta entonces, Cristina Cifuentes debe ser preservada de cualquier posibilidad de conflicto doméstico, aseguran fuentes populares.

Más que la fórmula aplicada para llevar a cabo la transición, ya sea gestora nombrada desde la dirección nacional o figura elegida por la junta directiva regional, el primer objetivo del PP es buscar a alguien que pueda hacerse con las riendas de la organización hasta el próximo congreso y, previsiblemente, otras elecciones generales en junio, si no hay antes investidura de presidente del Gobierno.

En primer término, García-Escudero,  nombre que se baraja para dirigir provisionalmente el PP de Madrid. (EFE)
En primer término, García-Escudero, nombre que se baraja para dirigir provisionalmente el PP de Madrid. (EFE)

El control absoluto que Aguirre ha ejercido sobre el Partido Popular en Madrid hasta las elecciones locales y autonómicas del pasado mayo ha impedido que en la organización destaque nadie que no sea de su órbita. Los dirigentes de anteriores etapas o más afines a Génova han estado fuera de la directiva, aunque tuvieran cargos institucionales de mayor relevancia en el Congreso o en el Senado.

En fuentes del PP, todavía se apuntaba anoche al expresidente del partido en Madrid y actual presidente del Senado, Pío García-Escudero, como la única figura que podría asumir el papel de responsable provisional de los populares madrileños, dado que ya hizo ese papel en los viejos tiempos en que Alberto Ruiz-Gallardón y Rodrigo Rato se disputaban el control del aparato regional.

Más recientemente, en las dos últimas campañas electorales, el dirigente que ha tenido que conciliar entre los dos sectores del PP madrileño ha sido Juan Carlos Vera, veterano de organización del aparato de Génova, captado por Aguirre como director de campaña pese a ser marianista incondicional.

Génova busca un 'hombre de transición' que preserve a Cifuentes de la guerra de Madrid

En caso de nombrar una gestora, cualquier elección que se haga desde la sede nacional de Génova deberá tener la consideración de los 'esperancistas' y quedar descontado como futuro aspirante a la presidencia regional. Si se aplica el modelo ensayado en la Comunidad Valenciana para relevar a Alberto Fabra, el responsable provisional tendría que ser elegido por la junta directiva regional. Allí, la apuesta de consenso fue Isabel Bonig, pero ya como candidata oficial a la sucesión definitiva.

Para Madrid, la dirección nacional prefiere que la sucesora 'fija' de Aguirre, Cristina Cifuentes, se reserve de todo conflicto interno hasta que pueda celebrarse el congreso regional, cita en la que esperan que barra la etapa de la lideresa. La presidenta de la Comunidad de Madrid aspira a imponerse con claridad en esa asamblea. El congreso será tan abierto como establecen los estatutos del partido: basta con menos de un centenar de avales para presentar una candidatura, lo que da margen sobrado a cualquier sector del partido a concurrir con su propia alternativa a Cifuentes.

El problema principal es que la fecha de ese congreso es imprevisible, pues será después del congreso nacional del PP. Todo depende de lo que ocurra con la investidura del jefe del Ejecutivo. Si Rajoy siguiera en La Moncloa, el congreso se podría dar a continuación y antes del verano habría nueva lideresa del PP de Madrid. Y lo mismo ocurriría en el caso de que Pedro Sánchez lograra llegar a La Moncloa en marzo. Pero si se repiten las elecciones en junio, la provisionalidad organizativa se prolongaría incluso hasta después del verano.

 

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