elecciones en Galicia en 20 días

El otro efecto del virus el 5-A en Galicia: amenaza la participación... si al final se vota

Los estudios electorales atribuyen el mayor apoyo de los populares a la población de mas edad, en la que se espera una abstención más abultada

Foto: Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

El coronavirus ha entrado en la campaña gallega y será difícil que se mantenga al margen de la agenda electoral. Apenas a 20 días del de la votación, el presidente de la Xunta y candidato a la reelección, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido al Gobierno que estudie el aplazamiento de los comicios si se observa que “puede estar en riesgo la salud pública y el derecho al sufragio de los gallegos”.

El presidente del partido, Pablo Casado, no tardó en respaldarle: “No se debe poner en riesgo la salud pública de una comunidad por unas elecciones”. En términos puramente electorales, al margen de las precauciones sobre la salud pública, en los cuarteles generales de los partidos corre otra pregunta: ¿quién sería el gran perjudicado en unas elecciones en plena crisis además de la salud pública? La respuesta apunta al PP, que tiene su granero de votos entre la población de más edad, la más vulnerable al coronavirus y proclive a quedarse en casa. Y no es el único factor que juega en contra de los intereses de los populares.

De acuerdo con el estudio poselectoral realizado por el CIS tras las autonómicas de 2016, el PP alcanzó un deslumbrante 54,4% de los votos entre la población de 65 o más años, casi siete puntos por encima de su media en Galicia. Es el principal grupo de riesgo del coronavirus y, por lo tanto, aquel en el que sería previsible una mayor abstención. Los apoyos de los populares decrecen de forma significativa según se desciende en los tramos de edad.

Tanto es así que entre los que tienen de 55 a 64 años estuvo en 2016 por debajo de la media (42,1% frente al 47,5% global). Y siguen cayendo hasta el tramo entre 25 y 34, en el que, según el Centro de Investigaciones Sociológicas, no pasa del 22,3%. Eso sí, entre los que tenían entonces entre 18 y 24, su porcentaje mejora para subir al 27,4%.

El lendakari, Iñigo Urkullu. (EFE)
El lendakari, Iñigo Urkullu. (EFE)

Para el resto de partidos, la situación es muy diferente. En el caso de los socialistas, el voto crece de forma sostenida a medida que se avanza en los tramos de edad, pero con no demasiada diferencia entre los más jóvenes (9,6%) y los mayores (16,3%).

En el del BNG, sus apoyos comienzan a descender a partir de los 54 años, en tanto que En Marea (una candidatura que en estas elecciones estará representada por Galicia en Común-Anova-Mareas), ocurre a la inversa que con el PP, hasta el punto de pasar del 34,6% de las papeletas que le atribuye el CIS en el tramo de entre 18 y 24 años a apenas un 2,5% entre los de más de 65.

Es un contexto que complica el panorama electoral para el Partido Popular, que parte con ventaja en todas las encuestas pero por tan estrecho margen que un solo diputado puede suponer un vuelco en el Gobierno gallego. Sus apoyos se sustentan principalmente en las dos provincias más envejecidas, Ourense y Lugo, en las que en 2016 logró unos porcentajes del 53,11% y del 52,85%, respectivamente.

El PP parte con ventaja en todas las encuestas, pero por tan estrecho margen que un solo diputado puede suponer un vuelco en el Gobierno gallego

Feijóo instó el martes al Gobierno a reflexionar sobre la conveniencia de aplazar las elecciones. “No creo yo que se deba poner en riesgo por unas elecciones la salud pública de una comunidad autónoma”, opinó. Este miércoles, Casado ha secundado su mensaje por completo en la Cadena COPE, al afirmar que “una crisis de este nivel se antepone a cualquier agenda electoral”.

El presidente nacional del PP ha admitido la complejidad que requiere el aplazamiento, ya que “depende de la Junta Electoral Central, de la Administración General del Estado y de cómo evolucione el coronavirus”. Según diversas fuentes, requeriría la declaración del estado de alarma, que prevé medidas excepcionales ante “crisis sanitarias, tales como epidemias”.

En todo caso, el coronavirus ha impactado ya de lleno en la campaña tras la decisión de prohibir actos con más de 1.000 personas, lo que en la práctica descarta los grandes mítines, y a la espera de cómo evolucione una situación que avanza más rápidamente de lo esperado.

Tras analizar los resultados en las autonómicas de 2012 y 2016, el politólogo e investigador en la Universidad de Santiago de Compostela Grial Parga detecta una concentración del voto del PP en los ayuntamientos donde la población está más envejecida. “Esa es una variable indiscutible”, zanja. “Está muy claro que si se produce, como parece lógico ahora mismo, una mayor abstención entre los grupos de mayor edad, eso va a perjudicar de forma muy directa a Feijóo y al Partido Popular”, resume.

Pero Parga, autor de un estudio sobre el voto ecológico en Galicia entre 2012 y 2016, considera que podría haber otros factores que también jueguen en contra de Feijóo y del Partido Popular, más allá de la edad de los votantes. “El PP parte en Galicia como favorito; de forma ajustada, pero favorito. Y el coronavirus puede actuar como un Prestige o como un 11-M que lo pone todo del revés. Cualquier cambio en ese sentido lo perjudica inicialmente”, expone.

El coronavirus puede actuar como un Prestige o como un 11-M que lo pone todo del revés

Esa sería la explicación, según el politólogo, de que Feijóo haya tratado hasta el momento de mantener “un perfil bajo” en esta crisis. “Apenas ha aparecido para hablar del coronavirus, y está dejando la gestión en manos del Gobierno de España, pero el virus ya está en Galicia, la presión sobre los hospitales gallegos va a aumentar y eso le va a suponer un seguro desgaste”, vaticina Parga.

No todos los analistas señalan directamente al PP como el único perjudicado. “Se puede concluir que una mayor abstención entre la población de más edad perjudica al PP, pero con todos los matices del mundo”, explica la socióloga Elba Maneiro, investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela. “El del PP es un voto más mayor, pero hay muchos otros factores que afectan en las urnas”, añade.

Así, expone el hecho de que el coronavirus es hasta el momento en Galicia un problema básicamente urbano, por lo que podría fomentar una abstención mayor en las ciudades, donde el perfil del elector es más de izquierdas. “En todo caso, la situación avanza tan rápidamente que cualquier prospección se puede quedar desfasada en cuestión de horas”.

Este mismo miércoles por la mañana, el presidente gallego ha vuelto sobre el asunto para asegurar que él no quiere aplazar las autonómicas y que trabaja para que se celebren el 5 de abril, aunque ha remarcado que habrá que ver cómo evoluciona la crisis y qué recomiendan las autoridades sanitarias.

El candidato del PSdeG, Gonzalo Caballero, se mostró contrario a esa decisión, al recordar que en España se han celebrado comicios en “situaciones muy complejas”, como las generales de 2004, tres días después de los atentados del 11-M en Madrid.

Caballero afeó a Feijóo que “lance rumores” sobre la suspensión de las elecciones y que adopte medidas como la prohibición de actos de más de 1.000 personas sin consultarla antes con el resto de partidos. Galicia en Común-Anova-Mareas opina, mientras, que la decisión de aplazar o no las autonómicas debe partir de las autoridades sanitarias, y no “ser una cuestión de oportunidad política”, en tanto que el BNG reclama que cualquier medida se adopte por consenso.

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