ELECCIONES AUTONÓMICAS DEL 5-A

La izquierda gallega se juega la Xunta con el pacto entre Podemos y el partido de Beiras

La atomización reduciría las posibilidades del bloque alternativo a Feijóo para imponerse en las elecciones del 5-A, tanto por la dispersión del voto como por la barrera electoral del 5%

Foto: Pablo Iglesias (d), junto a Xosé Manuel Beiras (2d), Yolanda Díaz (2i) y el dirigente de Anova Antón Sánchez (i), en un acto en A Coruña en 2015. (EFE)
Pablo Iglesias (d), junto a Xosé Manuel Beiras (2d), Yolanda Díaz (2i) y el dirigente de Anova Antón Sánchez (i), en un acto en A Coruña en 2015. (EFE)

"No hay nada por encima de la unidad cuando nos jugamos el cambio en Galicia. Podemos estará con En Marea sea cual sea la fórmula". Pablo Iglesias plasmó en 2015 con este tuit su voluntad de reconducir las enfangadas negociaciones para la confluencia en las pasadas elecciones gallegas entre Podemos, Esquerda Unida y Anova, la formación fundada por el histórico del nacionalismo gallego Xosé Manuel Beiras. Al final, se materializó el pacto preelectoral solo unas horas antes de que se cerrase el plazo para el registro de las coaliciones, si bien la suma no fue suficiente para arrebatar la Xunta al popular Alberto Núñez Feijóo.

Casi cuatro años después, las dificultades para la alianza en las elecciones gallegas del 5 de abril son incluso mayores, al arrastrarse un deterioro de las relaciones durante los últimos meses entre el espacio liderado por Iglesias y los de Beiras. A pesar de que el plazo de registro expira este viernes, las conversaciones están estancadas o, lo que es peor, han saltado de la mesa de negociación a los medios para expresar reproches cruzados.

Galicia en Común (Podemos y Esquerda Unida) avanza en la configuración de su propia candidatura, con el portavoz de la confluencia gallega en el Congreso, Antón Gómez-Reino, al frente, mientras que Anova y las principales mareas municipalistas hacen lo propio por su lado. Un escenario que apunta a una atomización que, según todas las encuestas, reduciría al mínimo las posibilidades del bloque de la izquierda de construir una alternativa a Feijóo, tanto por la dispersión del voto como por la barrera electoral del 5% que afectaría a estas formaciones, especialmente en las circunscripciones de Lugo y Ourense. Esto último ya se visibilizó en los últimos comicios municipales en ambas provincias orientales, donde llegaron a competir hasta en tres marcas diferentes.

Con el PP de Núñez Feijóo sin posibilidad de apoyarse ni en Ciudadanos ni en Vox, muy alejados ambos de la barrera del 5% para obtener representación, e iniciando la carrera electoral desde una posición de mayor debilidad que la lograda hace cuatro años, las posibilidades de que los populares retengan la mayoría absoluta dependen en buena medida de la división de sus adversarios. De hecho, según el último sondeo de Metroscopia para El Confidencial, el PP estaría empatado en número de votos con PSOE, BNG y Galicia en Común (46,6% frente a 47%), pero los aventajaría en tres escaños (39 frente a 36) al rentabilizar mejor la transformación de sufragios en escaños.

En el caso particular de Podemos y Anova, también se antoja crucial reeditar su confluencia para no ver reducida al mínimo su representación parlamentaria en el Pazo do Hórreo, o incluso quedarse fuera en el caso de los segundos. Un frente amplio entre las fuerzas estatales a la izquierda del PSOE, con la pata nacionalista de Anova que, por identidad de la marca, reduciría los trasvases al BNG, pues según la misma encuesta de Metroscopia, la resurrección del BNG se produce a cuenta de Galicia en Común y Anova. Además, la volatilidad en la izquierda, que se cifra en cerca de 200.000 votos, tiene que ver con el flujo de Galicia en Común a favor del partido liderado por Ana Pontón.

Las posiciones todavía están muy alejadas y el adelanto electoral decretado por Núñez Feijóo, siguiendo la estela del lendakari Iñigo Urkullu, ha añadido todavía más dificultades a las negociaciones, que deberán realizarse de forma exprés. Si en 2015 se optó por un cabeza de lista independiente, acordado por las tres formaciones que confluyeron bajo la marca En Marea, ahora desde Podemos anteponen como irrenunciable proponer al candidato a la Xunta. En esta línea, el dirigente de Anova y exalcalde de Santiago de Compostela Martiño Noriega criticaba este lunes durante una entrevista en la TVG que "estamos intentando hacer ver que el espacio tiene que ser cooperativo y tiene que haber igualdad. Esto choca con la posición de quien cree que Unidas Podemos tiene que ser central y el resto de las sensibilidades ser ornamentales". El líder de Podemos, Gómez-Reino, defendía por su parte que Galicia en Común es ya una marca "consolidada", al tiempo que advertía de que "sería una irresponsabilidad histórica que las fuerzas progresistas no supiesen actuar a la altura de la sociedad gallega".

El optimismo para la confluencia está lejos del que se deslizaba hace cuatro años. En las generales y europeas, ya no se llegó a un acuerdo para concurrir conjuntamente y Anova se limitó a competir en las municipales. Las delicadas relaciones acabaron entonces por romperse. Sin embargo, la aritmética electoral no deja de ser un asunto que pase desapercibido y una cierta interdependencia para no dar al traste con las posibilidades de construir una alternativa tripartita a Feijóo. De hecho, si este último ya rescató a modo de precampaña el fantasma del bipartito gallego de PSdG y BNG entre 2005 y 2009 para censurar las intenciones de sus oponentes, durante los últimos días el principal argumento de los populares es que la única alternativa a Feijóo pasa por un "multipartito" que asocia al caos. "El bipartito, del que yo fui un férreo opositor, es mucho mejor, en personas y en programa, que lo que hay ahora como posible multipartito", advertía este lunes en una entrevista con 'La Voz de Galicia'.

Si en la potencial confluencia desde un espacio se acusa al otro de querer "inmolarse" concurriendo en solitario, también hay voces que afrontan las negociaciones con "optimismo moderado". De lo que existen menos dudas es de que, sea cual sea el resultado de las negociaciones, no se resolverán hasta el último minuto.

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