sin efecto Feijóo el PP vuelve a la oposición

Los resultados del 10-N presionan a Feijóo para que vuelva a presentarse en Galicia

Los dirigentes populares reclaman al presidente que repita como candidato ante el ascenso de la izquierda

Foto: El presidente del Partido Popular de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, comparece ante los medios de comunicación para valorar los resultados de las elecciones generales. (EFE)
El presidente del Partido Popular de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, comparece ante los medios de comunicación para valorar los resultados de las elecciones generales. (EFE)

Si algo dejaron en claro las últimas generales en la sede del PP de Galicia es que, o tira de Feijóo, o la Xunta se le escapa. El panorama político en Galicia apunta claramente hacia la izquierda a menos de un año para las autonómicas, por más que los populares lograran recuperar la primacía en número de votos frente al PSOE que habían perdido en abril. La extrapolación de los resultados del 10-N les deja lejos de la mayoría absoluta, que no alcanzarían ni siquiera mediante un pacto con Vox. Pese a la euforia con la que el presidente del PP aplaudió el desenlace electoral –“hemos conseguido darle la vuelta al marcador”, celebró –, el análisis se explicaba por sí mismo: sin efecto Feijóo el Partido Popular vuelve a la oposición.

A diferencia de anteriores autonómicas, el presidente de la Xunta viene dando a entender que será el candidato en 2020. Pero en su partido no están tan seguros de que, finalmente, no dé una espantada. Creen que si no lo ve claro, no se presentará, para evitar decir adiós a más de una década en la Xunta con una derrota. Esa es la razón por la que se le empieza a apretar incluso de forma pública, como hizo el presidente del partido, Pablo Casado, unos días antes de las generales, cuando le reclamó un nuevo esfuerzo con un “Alberto, te necesitamos”. “Cuando decidas, con quien decidas… Esta tierra necesita a Feijóo cuando se convoquen elecciones autonómicas”, le retó en un mitin en Galicia.

El presidente de la Xunta viene dando a entender que será el candidato en 2020. Pero en su partido no están tan seguros de que no dé una espantada

Una de las últimas voces que ha presionado en favor de una cuarta candidatura es la del número dos del PP gallego, su secretario de Organización, Miguel Tellado. Lo hizo precisamente para eludir una extrapolación de las generales a las gallegas de 2020, ya que, afirmó, al presidente del partido le apoyan sectores de la población que no respaldan a Casado. “Al PP de Galicia, a Feijóo, le vota gente que en otras elecciones vota a Ciudadanos, gente que votó a Vox e incluso muchísima gente que votó al PSOE”, afirmó en una entrevista radiofónica. Por si su opinión no quedara suficientemente clara, añadió que el titular de la Xunta es “el mejor candidato” que puede tener el PP gallego, “fundamentalmente porque no actúa como candidato, sino como presidente”.

La pista aparentemente más clara sobre su futuro la dejó Feijóo en el debate sobre el estado de la autonomía del pasado 25 de septiembre, cuando afirmó que “no hay mayor honor que servir a Galicia” y añadió que sus paisanos pueden contar con él “para garantizar un futuro cierto para los próximos 12 años”. Cuando los medios de comunicación le preguntaron si estaba abriendo la puerta a un cuarto mandato, bromeó con que “los periodistas nunca se vuelven locos”. Pero esta misma semana dio la de arena y mantuvo la incógnita. Cuestionado otra vez por los informadores, felicitó con ironía al resto de candidatos que “se proclamen o autoproclamen”, y remitió al primer trimestre de 2020 para anunciar si vuelve o no a optar a presidir la Xunta.

Lo que sí está claramente definido es la línea que ha marcado Feijóo para la campaña de las autonómicas del año próximo, caracterizada por una férrea oposición al previsible pacto del PSOE y Podemos. Es su baza fundamental, y en esa clave hay que interpretar su apelación a Pedro Sánchez a “parar” la coalición y pactar con el PP, en contra del criterio que se venía manteniendo en la calle Génova. El presidente de la Xunta calificó de “letal” la llegada al Gobierno de España “del Partido Comunista”. Poco después, en el Parlamento gallego, afirmaba que el acuerdo supondrá que los socialistas no van a gobernar Galicia “durante muchos años”. “A partir de lo que va a venir se darán cuenta de que la estabilidad política, la centralidad política y el sentido común de los gallegos van a ser muy superiores a estos pactos contra natura del PSOE con cualquiera”, acusó.

De que se fragüe ese pacto con Podemos puede depender también la fecha de las autonómicas, con la posibilidad de un adelanto electoral que le permitiría subirse a una eventual ola de rechazo al acuerdo entre sectores económicos, empresariales y también políticos. Si la proclamación de Sánchez resulta conflictiva, Feijóo podría aprovechar la coyuntura política en su favor, según apuntan distintos analistas. Sería en todo caso un adelanto de pocos meses, ya que las elecciones están previstas para el otoño, lo que le permitiría mantener su discurso de que se trata de un adelanto técnico. Es una posibilidad que cogería al PP sin tiempo para lanzar una alternativa electoral.

Si la proclamación de Sánchez resulta conflictiva, Feijóo podría aprovechar la coyuntura política en su favor, según apuntan distintos analistas

El análisis que se hace en la sede del PP gallego es que, para que Feijóo se confirme como candidato, las previsiones electorales no deben ser ni tan favorables como para poder prescindir de él, ni tan negativas que le condenen a una derrota. Lo primero está descartado, y los resultados del 10-N sirven un escenario poco halagüeño. El PP gallego demostró que está muy vivo, al deshacer el sorpaso histórico del PSOE en abril –al menos en votos, ya que ambos obtuvieron los mismos 10 escaños–, pero lo tendrá complicado ante una izquierda que aglutina el 53,66% de los sufragios, frente al 44,06% de la suma de PP, Vox y Ciudadanos.

Extrapolado el 10-N a unas autonómicas, el PP se quedaría con 28 diputados, 13 menos que actualmente y a 10 de la mayoría absoluta. A su derecha solo aparecería Vox, con 5 escaños. Los socialistas, con 27 (ahora tienen 13), podrían encabezar un gobierno con En Común-Unidas Podemos (9) y BNG (6). Es un panorama que ayuda a entender el nerviosismo en las filas del PP, que empieza a ver ya a Feijóo como su último cartucho. “Si convencemos a los votantes de Vox y Ciudadanos de que la única alternativa para que no gobierne la izquierda, el nacionalismo y el populismo es seguir concentrando votos, habrá buenos resultados en las autonómicas”, afirmó el presidente de la Xunta tras la noche electoral. Pero ni así le salen las cuentas. En 2005, a Manuel Fraga no le alcanzó con un 45,03% para lograr la mayoría absoluta.

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