en el debate sobre el estado de la autonomía

Feijóo desliza que se vuelve a presentar: "Galicia puede contar conmigo"

El presidente de la Xunta reivindica no ser “rehén” del PP y receta “moderación y centralidad”

Foto: El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, afronta su último debate del estado de la autonomía. (EFE)
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, afronta su último debate del estado de la autonomía. (EFE)

Alberto Núñez Feijóo ha dejado hoy en el Parlamento de Galicia la pista más clara hasta la fecha sobre sus intenciones de cara al futuro. A un año de las elecciones gallegas, aprovechó su discurso en el debate sobre el estado de la autonomía para deslizar que volverá a ser el candidato del PP. “No hay mayor honor que servir a Galicia, ninguno”, avanzó cuando su intervención se aproximaba al final, y añadió que sus paisanos pueden contar con él para “garantizar un futuro cierto para los próximos 12 años”. En clave interna, el presidente de la Xunta y del PP gallego también reivindicó no ser “rehén” de ningún partido y recetó “moderación y centralidad”.

El que será el último debate de la autonomía de la legislatura contempló a un Feijóo en clave electoral y con los papeles llenos de proyectos que desbordan los 12 meses que le restan de mandato. Por ahí no se observaba atisbo alguno de despedida. Pero por si no estuviera bastante claro, trató de ser lo más explícito que se puede llegar a ser sin llegar a confirmar la candidatura. “Lo de menos es el futuro de los que estamos aquí. Lo de más es que Galicia tiene despejado el suyo para los próximos meses y hay que garantizar un futuro cierto para los próximos 12 años. Galicia nos convoca y, para este reto, los gallegos pueden contar con la Xunta y pueden contar conmigo”, sentenció.

Es un mensaje que la oposición interpretó como la antesala del anuncio oficial de que volverá a ser el candidato del PP para un cuarto mandato, después de las tres mayorías absolutas conseguidas en 2009, 2012 y 2016. La cuarta pasaría a ser un logro histórico que superaría incluso a las mayorías de Manuel Fraga. Sin embargo, en su propio partido no acaban de confiar plenamente en una decisión, la de presentarse, en la que buena parte del PP gallego fía todas sus posibilidades de retener el Gobierno gallego. No sería la primera vez que Feijóo engaña a los mayores especialistas en interpretarle, como ocurrió cuando renunció a la sucesión de Mariano Rajoy al frente del Partido Popular en junio del pasado año.

Feijóo jugó también a marcarle el camino al presidente de su partido, Pablo Casado, otra de sus aficiones favoritas. Esta vez lo hizo después de reivindicar su papel a menudo crítico en el debate interno de los populares. “Ni fui, ni soy, ni seré nunca rehén de ningún partido. Ni siquiera del mío. Soy militante de Galicia”, señaló en los primeros compases de su intervención, para recetar después “moderación y centralidad”. Este último consejo vino acompañado de una crítica a la situación de “inestabilidad” que atraviesa España, que contrapuso con el “modelo Galicia”, basado en esas dos características que propuso para la política nacional.

Al igual que en aquella aparición pública de junio pasado en la que renunció en trasladar su carrera política a Madrid, Feijóo repitió con insistencia la palabra Galicia, eje central de su discurso. “No vamos a permitir que la inestabilidad de España se les traslade a los gallegos por intereses menores. Galicia va a seguir siendo un contrapunto a esta situación”, indicó, antes de criticar a quien “antepone su conveniencia ideológica, partidista e incluso personal a Galicia”. “El modelo es Galicia. Y por eso, en todo aquello que dependa de mí y mientras dependa de mí, los intereses de Galicia jamás se verán sometidos a intereses más pequeños”.

El resto de su intervención mezcló los proyectos futuros con las reivindicaciones al Gobierno de España, con los ya famosos 700 millones que la Xunta exige en el centro de la diana. “Galicia no reclama nada extraordinario, es algo que está recaudado. No es ningún capricho”, expuso Feijóo, que recordó a Pedro Sánchez que “un gobierno en funciones tiene funciones, y ésta es una de ellas”. A esa “injusticia” de los fondos no transferidos sumó “las formas” del Ejecutivo central, al que acusó de ir “cambiando sus discursos y estrategias, pero no cambió la falta de respeto hacia Galicia”.

Fueron abundantes los supuestos agravios citados por un reivindicativo Feijóo. El daño a la comunidad, relató, se extiende a las fechas de la puesta en servicio del AVE, a la protección de los bienes de interés cultural del Camino de Santiago, a la construcción de un enlace de comunicaciones en la capital gallega, a la falta de tarifas reducidas para la industria electrointensiva y a la falta de carga de trabajo de Navantia. También demandó que se amplíe la dotación de profesionales del sector sanitario y se combata la crisis demográfica.

Entre los proyectos presentados de cara al futuro, hizo especial hincapié en los próximos tres Xacobeos –2021, 2027 y 2032–, que consideró una oportunidad para una nueva década que “eleve el listón” de la comunidad autónoma, “una justa aspiración” de la comunidad. El turismo es un factor esencial en ese proyecto vinculado las celebraciones del Año Santo. Galicia, apuntó, debe impulsar “aún más la llegada de turistas que crece año a año”, que este verano “registró la segunda mayor subida de todas las comunidades autónomas”.

Prometió además que las guarderías serán gratis a partir del segundo hijo desde el primer trimestre del año próximo, y que hará al próximo Gobierno central una propuesta de colaboración y cofinanciación con el objetivo de lograr que la educación pública de 0 a 3 años “sea cien por cien gratuita para todas las familias, ya desde el primer hijo”.

La oposición criticó con dureza el discurso de Feijóo. El secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero, lo consideró “vacío” de proyecto y soluciones, y lamentó que lo utilizara como elemento de "confrontación” con el Gobierno del Estado, para tapar que “no tiene nada que mostrar” a los gallegos. La portavoz del BNG, Ana Pontón, vio a un presidente “agotado”, que “no tiene nada que ofrecer”, mientras que el de Común de Esquerdas, Antón Sánchez, le acusó de “escapar de la realidad” tras “diez años de gobierno para unos pocos”. Luís Villares, del mixto, vio en la intervención del presidente una “cortina de humo” con los objetivos de eludir los problemas de Galicia y de “victimizarse”.

Galicia

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios