recelo en el sector pesquero

Portugal ultima el mayor parque eólico flotante del mundo a 60 km de Galicia

El Windfloat Atlantic está ubicado a 20 kilómetros mar adentro desde la localidad de Viana do Castelo, en una zona donde operan numerosos pesqueros gallegos

Foto: Fotografía de archivo de un parque eólico marino. (Imagen de Nicholas Doherty/Unsplash)
Fotografía de archivo de un parque eólico marino. (Imagen de Nicholas Doherty/Unsplash)

Es un hito de la ingeniería y un alivio económico para Navantia Fene, pero también un motivo de preocupación para la pesca y para el paisaje. Desde la factoría naval de Ferrol partió el pasado martes una plataforma con la turbina totalmente instalada para el parque eólico marino flotante de Windfloat Atlantic, el primero que se construye en la Europa continental. Estará situado en aguas de Portugal, a 20 kilómetros de la costa de Viana do Castelo y a apenas 60 de la frontera con España, en una zona donde operan pesqueros con base en puertos gallegos.

Con el ensamblaje de la turbina que zarpó de Ferrol se inician los trabajos finales para la puesta en funcionamiento del que será el mayor parque flotante del mundo. Su instalación en aguas profundas constituye todo un reto de la ingeniería, ya que ofrece una solución para el principal problema de viabilidad técnica y económica con que se encuentra la eólica marina, con soluciones fijas limitadas al rango de aguas de hasta 30 o 50 metros. A partir de ahí se necesitan sistemas flotantes mucho más costosos, como el que se implanta en Portugal.

El proyecto, liderado por la portuguesa EDP Renovables con una participación de Repsol del 19,4%, es además una clara apuesta por las energías renovables que abre un campo cuyos límites aún no se atisban. Ante la escasez de emplazamientos en tierra, los parques marinos se benefician de un viento más frecuente e intenso, que les dota de mayor carga. Pero una de sus grandes desventajas consiste en su impacto visual sobre la costa, ya que existen estudios que aconsejan situarlos a más de 45 kilómetros del litoral, una distancia muy superior a la de Viana do Castelo.

El parque eólico flotante portugués cuenta con los aerogeneradores más grandes del mundo disponibles comercialmente, de casi 9 MW cada uno, lo que contribuye a incrementar la generación de energía y fomenta una reducción considerable de los costes asociados al ciclo de vida y su facilidad de anclado. Son condiciones que Repsol considera que hacen replicable esta iniciativa en otras localizaciones y elimina los condicionantes geográficos a la hora de acometer este tipo de infraestructuras.

Pese a los evidentes beneficios que se atisban para la eólica flotante, el proyecto se ve con recelo por el sector pesquero. El Gobierno portugués ha admitido perjuicios tanto de la plataforma como del cable submarino que la unirá con la costa, por lo que ha aprobado compensaciones para los buques de bandera del país vecino de en torno al millón y medio de euros, pero los barcos de Galicia se han visto excluidos de las indemnizaciones. Son cantidades que fueron aprobadas después de las movilizaciones de las embarcaciones de bajura de Portugal, que llegaron a bloquear el acceso al puerto de Viana do Castelo a principios de septiembre.

Portugal admite perjuicios tanto de la plataforma como del cable submarino, pero los barcos de Galicia han sido excluidos de las indemnizaciones

Ningún barco no portugués se beneficiará de las compensaciones, a pesar de que los armadores de Vigo apelan al estudio realizado en 2017 por su comité asesor científico-técnico, que alertó de las incompatibilidades entre las actividades energéticas y la pesca. El informe urgía a los gobiernos a desarrollar planes de ordenación y reglamentos integradores que tengan en cuenta el medio marino y las actividades extractivas. "Es necesario que, cuando se concedan licencias, se tenga en cuenta a la industria pesquera que ya opera en esas áreas", sostiene el documento.

El de Windfloat Atlantic es un proyecto pionero por su condición de flotante. Con una capacidad instalada de 25 MW, programado para proporcionar suficiente energía eólica para 60.000 personas, constituye un banco de pruebas para técnicas de instalación y puesta en servicio de un sistema apenas experimentado y que permite su implantación en aguas profundas. Hasta ahora, el crecimiento de la eólica marina se centraba en las instalaciones fijas, que pese a sus limitaciones están experimentando un crecimiento espectacular.

Europa instaló en 2018 un total de 2.600 megavatios de nueva potencia eólica marina, según la patronal del sector, WindEurope. El parque continental creció así un 18% en el último año, en el que se conectaron 15 parques marinos que elevaron a 105 el total de instalaciones. De ellas, una sola es de carácter flotante: la inaugurada en 2017 en aguas escocesas por la petrolera noruega Statoil. Su potencia es una tercera parte de la que entrará en funcionamiento en Portugal.

El proyecto Windfloat Atlantic se emprendió con una inversión de 125 millones de euros, de los que 60 millones fueron aportador por el Banco Europeo de Inversiones. La vicepresidenta del BEI, Emma Navarro, presentó el apoyo al proyecto en 2018 como una demostración de compromiso con los proyectos de energías limpias. La plataforma 'offshore' sumó otros 29,9 millones del programa NER300 de la Unión Europea y hasta 6 millones del Gobierno portugués. Para Repsol, su implicación en Windfloat Atlantic refleja su compromiso "con la innovación y la transición energética".

Una vez que esté completamente instalado, el parque comprenderá tres aerogeneradores V164-8.4 MW con una altura máxima de 190 metros sobre los cimientos triangulares y semisumergibles, que se han instalado con una profundidad de 100 metros. Su viabilidad está avalada por el éxito del prototipo WindFloat1, que estuvo operativo entre 2011 y 2016, y fue capaz de generar energía de forma ininterrumpida durante cinco años, superando condiciones climatológicas extremas sin sufrir daños.

Las ventajas que ofrece la eólica marina en estructuras flotantes se enfrentan al inconveniente de su elevado presupuesto. El presidente de EDP Renovables, Manso Neto, advirtió en la presentación del proyecto que los costes tendrán que bajar para que otros países también inviertan este tipo de tecnología. Es "un trampolín para el futuro", señaló. La apuesta de Portugal es clara. Según la ministra de Mar del país vecino, Ana Paula Vitorino, la industria portuguesa en el área de las energías renovables oceánicas tiene un mercado potencial de millones de euros hasta 2030 en términos de exportaciones de energía eólica flotante.

Galicia

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