EL PRESIDENTE GALLEGO DEJA ENFILADA OTRA LEGISLATURA

Núñez Feijóo se enroca: "Lamento que el tren haya pasado antes de tiempo"

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, se enroca definitivamente en su Galicia a la espera de mejores tiempos. Lo reiteró en público

Foto: El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, se enroca definitivamente en su Galicia a la espera de mejores tiempos. Lo reiteró en público y en privado una y mil veces este viernes por la noche en la cena de gala de la Asociación de Empresarios Gallegos en Cataluña (Aegaca), que preside el propietario de la multinacional Filmax, Julio Fernández, que entregó sus premios Excelencia.

Feijóo fue la estrella de la noche. No quiso comentar el resultado de las primarias del PP, pero dio explicaciones sobre sus razones para no competir. Fueron decenas de personas las que se le acercaron preguntando y, pacientemente, respondió a todos. Luego, en el discurso de clausura del acto, el presidente gallego tiró de retranca. "Si hubiera aceptado ser candidato, hoy no estaría aquí presidiendo esta gala. Por eso no me presenté. Y así podré estar también el año que viene. Y el 2020. Y después, Dios dirá". A buen entendedor…

Si hubiera aceptado ser candidato, hoy no estaría aquí presidiendo esta gala. Por eso no me presenté

Lo cierto es que Feijóo puso como excusa que "todo mi capital político se lo debo a las tres mayorías absolutas que me han dado los gallegos y debo cumplir mi compromiso, que finaliza el año 2020. Se compromiso es sagrado. Cuando se da una palabra, se cumple. A veces, uno llega a la estación cuando el tren ya ha pasado y otras veces, llega demasiado temprano. Lamento que el tren haya pasado antes de tiempo". Luego, avisó de que “lo importante es no perder la brújula ni el horizonte”.

La gala de Aegaca congregó a unos 400 empresarios en una cita a la que asisten importantes exponentes de todos los sectores de la economía. Allí estaba el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, el expresidente del Círculo de Economía, Anton Costas, la directora Laura Mañá, la actriz Eva Santolaria o el presidente del grupo Hotusa, Amancio López, flanqueando a Feijóo.

Hubo aperitivo con una variadísima gama de productos de la tierra, como croquetas de cocido, surtido de empanadas de obrador, ‘pulpo á feira’, erizos de Vilanova de Arousa gratinados, zamburiñas, estación de conservas del mar, estación de quesos gallegos, lacón gallego al corte, estación de bivalvos, y pinchos de chupetón de vaca gallega, chorizos criollos, brochetas de verduras y pimientos asados.

El menú fue por el mismo camino: carpaccio de vieiras con crujiente de papada y boniato, robaliza salvaje con gratín de remolacha y verduras de temporada y fruta de temporada con helado de tarta de Santiago. Todo regado con mencía Vía Romana, de la Ribeira Sacra, y con Valtea, de las Rías Baixas (Albariño). Para rematar la noche, bica de Trives, tarta larpeira, tarta de Guitiriz y orujos gallegos.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, antes de depositar su voto para la elección del candidato para liderar el PP. (EFE)
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, antes de depositar su voto para la elección del candidato para liderar el PP. (EFE)

Los galardonados

Los galardonados en la gala de este viernes fueron el actor Javier Gutiérrez, criado en Ferrol, en el apartado de excelencia galega en artes; la doctora María Luz Couce, directora de la unidad de Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Congénitas del Clínico de Santiago de Compostela y jefa de la sección de Pediatría en el apartado de Ciencias y Medicina; el luchador Simón González, 13 veces campeón del mundo de Kick Boxing, parapléjico desde 2014, tras un accidente doméstico pero que sigue dirigiendo su gimnasio y dando clases, en el apartado de deportes; el empresario Clemente González, presidente del grupo Alibérico, primer grupo familiar europeo del sector del aluminio, miembro del comité de Ifema, de la junta directiva del Instituto de Empresa Familiar y vicepresidente de CEIM, en el apartado de empresa; Gerardo García Gómez, dueño de Barents Re Insurance Company, la reaseguradora más grande del mundo, que preside también el banco Nacional de Seguros de Panamá, en el apartado de Finanzas; y un título extraordinario a Xosé Carlos García González, presidente de la plataforma Xuntanza, que agrupa a cuatro entidades culturales gallegas con sede en Cataluña: Agrupación Cultural Galega Agarimos de Badlaona, Casa Galega de Hospitalet, Asociación de Amigos de San Froilán de Barcelona y Asociación Cultural Galega Rosalía de Castro de Cornellà.

Gerardo García, que está negociando la compra de un banco italiano, tiene tres aviones privados. En esta ocasión, viajó con un Falcon 900 que envió el mismo viernes a Italia para llevar a sus interlocutores en la operación y que luego pasará a recogerlo por Barcelona. No hay que olvidar que el año pasado fue elegido CEO del año en los Global Business Awards de The European. Pero antes de llegar a Barcelona, tuvo tiempo de visitar Galicia, donde le pilló un tiempo frío y lluvioso. Recordaba en petit comité que el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, es otro gallego de pro, que ejerce como tal y que se lleva de maravilla con su homólogo gallego, Núñez Feijóo. Daba fe de ello

Amancio López, que le conoce personalmente y que relataba que lo primero que hizo Varela al ser elegido fue viajar a Bergondo, la aldea coruñesa de sus antepasados. Allí, bajo un árbol, hizo erigir una estatua de su abuelo paterno.

Ausencias y presencias

Fiel a su tradición, el presidente de la Generalitat de Cataluña declinó asistir (en la agenda del Govern sólo existe una verdad absoluta, que es el ‘procés’). Delegó en la consejera de Empresa, Àngels Chacón, que tampoco accedió a hacerse la foto con el lobby gallego y envió al secretario de Empresa, Joaquim Ferrer. Lo mismo pasa con el Ayuntamiento, donde ni Ada Colau ni su equipo se prodigan en actos sociales (excepto si sacan rédito electoral). La alcaldesa envió a su comisionado de Empresa, Lluís Gómez. Sí estaban, en cambio, el consejero de Economía de la Xunta, Francisco Conde López, y el secretario de Emigración, Antonio Rodríguez. La Generalitat, en las alturas, sigue siendo sorda y ciega a los problemas reales.

Por haber, estaba incluso la hermana de la exconsejera de Enseñanza fugada en escocia, Clara Ponsatí, que lucía, al igual que el secretario de empresa, un lazo amarillo, por lo que mantuvo una pequeña discusión con una de las asistentes al acto. Ferrer, secretario de Empresa de la Generalitat, tomó la palabra pero no sacó el hacha de guerra; al contrario: realizó un discurso muy posibilista. “Galicia y Cataluña tenemos no sólo una idiosincrasia y una cultura propias, sino un vínculo económico que se remonta a muchos años atrás, al siglo XIX, cuando los catalanes llegaron a la industria pesquera y conservera gallega. Y luego, en los años 60, los jóvenes gallegos vinieron aquí”.

Galicia y Cataluña tenemos no sólo una una cultura propia, sino un vínculo económico

No se quedaron ahí las comparaciones: “Galicia y Cataluña somos abiertas al mundo, somos emprendedores, nos gusta superarnos, nos gusta trabajar duro y apostamos por proyectos de internacionalización y con visión de futuro”. Luego, pidió un voto de confianza: “Llevamos un mes en el Gobierno. Y los empresarios, cuando vienen a verme, me cuentan sus principales preocupaciones: su primera preocupación somos los políticos. Pero hemos de conseguir hacerles las cosas más fáciles, que no todo sean trabas. Luego, me cuentan el problema con la energía, que es un drama. Y luego, la formación. Es triste que no tengamos gente formada, porque la Administración no es capaz de mantener la sintonía entre la oferta y la demanda”.

Quiso dejar claro el político catalán que “somos una consejería amiga” y terminó haciendo un acto de contrición: “Ha sido un tiempo complicado, convulso, complejo y necesitamos paz, estabilidad, confianza… gracias por no haber sido cómplices de nuestros errores”. Una brizna de lucidez en el dislate ideológico del Govern.

Luego, Núñez Feijóo dio algunas pinceladas de su visión de la situación, en un duelo de caballeros en el que la sangre no llegó al río. “Hay pueblos pequeños que se engrandecen y pueblos grandes que se empequeñecen. Todo depende del camino que se elija. Yo creo más en los puentes que en las fronteras”. Fue la primera chinita que lanzó. Y luego, remató, tras subrayar que Galicia nunca ha exportado tanto textil, tanto vino, tantos barcos, tanta piedra o tanta pizarra como ahora, le recordó que su Gobierno tiene dos proyectos importantes: “La España demócrata y la UE, superando los negros augurios y rudos enconos, como dice el himno gallego”. Y todo para recordar a los presentes que “el minifundismo no es bueno para la agricultura, ni para la cultura, ni para la empresa… ni para la política. Y echo mano de una frase de Curros Enríquez: ‘Quien a discordia se entrega, va directo a la muerte’ (…) Ahora necesitamos un desarrollo equilibrado de las tierras que conforman España”. Todo, pues, muy caballeroso.

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