las convulsas vidas de los personajes

Palizas y detenciones: las nuevas desgracias de los protagonistas de ‘Fariña’

Narcos como Charlín, Oubiña y Miñanco acumulan problemas con la Justicia y con sicarios mientras se emite la exitosa serie de televisión

Foto: Fotografía de archivo del narcotraficante Laureano Oubiña (d) abandonando la prisión de Navalcarnero. (EFE)
Fotografía de archivo del narcotraficante Laureano Oubiña (d) abandonando la prisión de Navalcarnero. (EFE)

Charlín a puñetazos, Oubiña detenido y Miñanco de nuevo en la cárcel. Mientras la serie 'Fariña' avanza con éxito de audiencia y el libro de Nacho Carretero en el que se basa sigue secuestrado por un juez, la vida real de sus protagonistas conserva los elementos que la hicieron merecedora del salto a la ficción. En las últimas horas, sus vivencias se han parecido más que nunca a las de los protagonistas de la serie, con un misterioso intento de asalto a la casa de Manuel Charlín y una detención relámpago de Laureano Oubiña. Sito Miñanco, por su parte, regresó a la cárcel unas semanas antes al ser detenido en la operación Mito, un nombre a la altura del personaje.

Los últimos capítulos de realidad pura y dura se produjeron este miércoles, y ambos están salpicados por las incógnitas. En uno de ellos, dos encapuchados armados con una recortada y lo que parecía un bate de béisbol asaltaron el chalé en Cálago (Vilanova de Arousa) de Manuel Charlín Gama, patriarca de los Charlines, en su día el mayor clan del narcotráfico de Galicia. Por su acento, los asaltantes podrían ser colombianos. Charlín, de 86 años, y su hijo Melchor, de 57, fueron agredidos en el transcurso de un asalto que las víctimas consideran un intento de robo, y no un ajuste de cuentas. Padre e hijo tuvieron que ser ingresados en un centro hospitalario con diversos traumatismos, pero la peor parte se la llevó el vástago, con la cara desfigurada por los fuertes golpes que le propinaron con la culata de una recortada.

El suceso ocurrió a las nueve de la mañana. Manuel Charlín fue el primero que sufrió la violencia de los asaltantes, mientras su pareja lograba huir por una ventana. Después le tocó a Melchor, que trató de hacer frente a los encapuchados y salió posteriormente a la calle para pedir auxilio. Los agresores se dieron a la fuga en su coche antes de que interviniera una patrulla de la Policía Local. Manuel Charlín y su hijo declararon que los hombres, supuestamente sudamericanos, buscaban dinero y se fueron al no encontrarlo. La investigación se ciñe de momento a la hipótesis del robo, pero no se descartan otras posibilidades.

El otro capítulo del miércoles se produjo apenas dos horas más tarde, cuando otro de los personajes centrales de la historia real y de la ficcionada, Laureano Oubiña, se las veía con unos agentes de la Guardia Civil, desplazados desde Oviedo para detenerlo por un asunto relacionado con el narcotráfico. La cuestión es doblemente importante, porque además de la relevancia del personaje, Oubiña defiende todavía en la actualidad su honorabilidad por no haber entrado nunca en el terreno de la cocaína. Verdad o no, lo cierto es que nunca ha sido condenado por asuntos directamente relacionados con la 'coca', por más que sus detractores no duden que se dedicó a algo más que al tabaco y el hachís.

Fue una detención misteriosa por su carácter fugaz. Los mismos agentes que lo detenían a las 11 de la mañana lo dejaban en libertad a las 13:30, tras prestar declaración en el puesto de la Guardia Civil de Cambados. Diversas fuentes precisan que Oubiña, actualmente en libertad provisional, no pasó más horas en el cuartel porque la tesis policial no era lo suficientemente sólida para trasladarlo a Asturias en calidad de detenido. Oubiña volvió a Galicia en la primavera de 2017 tras serle concedida por la Audiencia Nacional la libertad condicional, después de pasar más de dos décadas en numerosas prisiones españolas.

Según trascendió horas después, la detención está relacionada con una operación contra el narcotráfico desarrollada a finales de diciembre en la que se practicaron 18 detenciones, en la que se desmanteló una presunta organización criminal que traficaba con cocaína y hachís en Asturias. Este miércoles estaba citado Oubiña para declarar en el puesto de la Guardia Civil de Vilagarcía de Arousa, en donde fue detenido por su presunta relación con una partida de cuatro kilos de cocaína recogida en la localidad arousana y trasladada a Asturias. El principal detenido fue interceptado en diciembre en el trayecto por la guardia civil. Según fuentes de la investigación, desde su teléfono intervenido contactó con Oubiña y se citó con él, y posteriormente lo señaló como proveedor de la droga.

Si los problemas de Charlín y Oubiña son serios, no lo son menos los de Sito Miñanco, que también este miércoles dejó atrás una huelga de hambre de 42 días en protesta por el trajo vejatorio que, según él, sufría desde que volvió a ser encarcelado. Y a prisión volvió hace bien poco, el 27 de febrero, cuando fue detenido en el marco de la operación Mito, considerada una de las más importantes contra el tráfico de drogas desde la célebre Nécora. Ese día, José Ramón Prado Bugallo, nombre auténtico del narco más significativo de las rías gallegas, de 62 años, caía en Algeciras junto a 40 miembros de su organización por orden de la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, en una operación en la que resultaron heridos dos geos.

El narco cambadense, auténtico protagonista de la serie 'Fariña', se encontraba en régimen de semilibertad, concedida en su segunda condena por narcotráfico, impuesta hace 14 años. Miñanco, que tiene prohibida por el juez la entrada en Galicia, mantenía en Algeciras una ocupación en una empresa de aparcamientos y acudía como voluntario a una ONG, para pasar las noches en un Centro de Inserción Social. Fue a las puertas de ese CIS donde fue abordado por los agentes de la Policía Nacional, mientras sus colaboradores caían en Pontevedra, Málaga, Madrid, Cádiz y Sevilla. Debería haber salido de la cárcel el 27 de marzo para ser juzgado por blanqueo de capitales en la Audiencia de Pontevedra, pero la vista ha sido aplazada. Se le acusa de mover 10 millones de euros procedentes del narcotráfico a través de una inmobiliaria. El fiscal pide para él seis años de prisión y 10 millones de euros de multa.

En la trayectoria de Miñanco y Oubiña se ha vuelto a cruzar en los últimos días un nuevo personaje: la narco Tania Varela, la española más buscada por la Europol, que fue detenida el 26 de marzo cuando paseaba por un parque con su hija en Sitges, donde llevaba más de un año viviendo de forma clandestina. Huía no solo de la autoridad, sino también de otros narcos. Su historia es tan asombrosa como la de los Fariña.

Su introducción en los negocios más turbios se atribuye a quien en los años noventa fue su pareja sentimental y socio en asuntos relacionados con drogas: David Pérez Lago, hijo de Esther Lago, difunta esposa del narcotraficante Laureano Oubiña. Varela mantuvo después otra relación con el que fuera abogado de David Pérez Lago, Alfonso Díaz Moñux, y con él se encontraba el día que este fue asesinado a tiros por dos sicarios en plena calle, en diciembre de 2008. La policía sostiene que Moñux sospechaba que el hijo de Esther Lago quería acabar con él. Ahora, Tania Varela deberá declarar en el juicio que se celebra por ese asesinato. Además de confidente confeso de la policía, David Pérez Lago está encarcelado como colaborador de Sito Miñanco.

Puede que todo esto no sea más que rutina para los narcotraficantes gallegos, pero el éxito de 'Fariña' ha puesto el foco en las convulsas vidas de los personajes que aparecen en la la serie. Gentes como Charlín y Oubiña, mientras, siguen demostrando su peculiaridad cuando de la ficción el primero solo se enfurece por aparecer “forrando a hostias” a sus hijos y el segundo, practicando el sexo, a su entender de forma indecorosa, con la actriz que interpreta a Esther Lago.

Galicia

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