LA HIJA DEL PATRIARCA ha salido bajo fianza

Yolanda, la última heroína en el póker de drogas del clan gallego de los Charlines

Ya lo confesó el patriarca, Manuel Charlín Gama: "Yo no sé vivir dentro de la ley". Su sobrina parece haber cubierto el 'póker' en el negocio de drogas familiar

Foto: Ignacio Cosidó, director general de la Policía, con la heroína intervenida (EFE)
Ignacio Cosidó, director general de la Policía, con la heroína intervenida (EFE)

Ya lo confesó el patriarca del clan, Manuel Charlín Gama, hace más de 20 años: "Yo no sé vivir dentro de la ley". Esa frase era su mantra. Lo recuerda Enrique León, excomisario de Policía, exalcalde de Vilagarcía y miembro de la Fundación Gallega contra el Narcotráfico. "Todos los Charlines son así. Y siguen viviendo así. Toda la familia ha pasado por el trullo. Van entrando y saliendo. No saben vivir dentro de la ley", explica el que fue comisario de Policía en el pulmón del narcotráfico peninsular: Vilagarcía de Arousa.

Allí, concretamente en Vilanova de Arousa, detuvieron esta semana a Yolanda Charlín por su vinculación con el mayor laboratorio de heroína desmantelado hasta ahora en la Unión Europea. Yolanda Charlín es la sobrina del patriarca del clan de los Charlines, que se hizo famoso cuando Baltasar Garzón emprendió la Operación Nécora contra el narcotráfico. Era 1990. Yolanda Charlín tenía entonces 18 años. Hoy tiene 41 y ya está en libertad. Fue detenida el día 9 y salió bajo fianza de 30.000 euros en 48 horas. "Llama la atención una fianza tan baja", medita el excomisario León desde Vilagarcía. "Esta gente tiene una cantidad incalculable de millones. Una fianza de 30.000 euros, a Yolanda Charlín no le significa nada. Tienen muchísimo dinero repartido por el mundo".

Nunca hasta la fecha al clan de los Charlines, una de las grandes familias del narcotráfico europeo, se le había relacionado con grandes operaciones de heroína. Empezaron contrabandeando tabaco en el franquismo, con la democracia se pasaron al hachís y con el neoliberalismo fashion coparon el mercado de la cocaína. Siempre a la moda. Ahora Yolanda Charlín cubre el póker de drogas al verse involucrada en la operación policial más importante realizada nunca en España contra el tráfico de heroína.

Manuel Charlín Gama (EFE)
Manuel Charlín Gama (EFE)
La mafia turca traía el opio desde Afganistán. En un chalé de Fuensaldaña, Valladolid, el clan gitano local de Los Monchines -viejos amigos de los Charlines- proporcionaba infraestructura y seguridad para que el químico turco convirtiera el opio en heroína. Es el laboratorio más grande de los desmantelados hasta la fecha en Europa, según el Ministerio del Interior. Desde Valladolid, camuflada en cilindros ocultos en airbags de coche, la droga viajaba a Vilagarcía, desde donde Yolanda Charlín la distribuía.

Criada para ser 'capo'

Yolanda fue educada desde pequeñita para ser un capo de la droga. Su ambiente era ese. En cuanto se hizo mayor, se echó de novio a Daniel Baúlo, el guaperas del clan de los Caneos, otros narcotraficantes de menor alcurnia que los Charlines. No se sabe por qué los Caneos acabaron delatando a los Charlines ante el juez Garzón, al menos oficialmente. Pero cualquier policía o guardia civil de Vilagarcía o Cambados te cuenta que Daniel sufrió un ataque de cuernos porque Yolanda se iba con otro, y por eso los Caneos delataron a los Charlines. El 12 de septiembre de 1994 dos sicarios colombianos irrumpieron en la casa del patriarca del clan de los Caneos, Manuel Baúlo Trigo (padre del guaperas Daniel), y lo acribillaron. Su mujer recibió un disparo en la boca y quedó inválida. Josefa Charlín, prima de Yolanda, fue imputada como inductora del asesinato. Salió inocente.

Si existiera una revista 'Forbes' de narcotraficantes, Josefa y Yolanda Charlín serían portada. También la hermana de Yolanda, Rosa, tendría su huecoJosefa y Yolanda Charlín son el nuevo rostro del narcotráfico femenino gallego. Si existiera una revista Forbes de narcotraficantes, Josefa y Yolanda Charlín serían portada. También la hermana de Yolanda, Rosa, tendría su hueco en páginas impares: en junio de este año, fue detenida por orden del juez Vázquez Taín junto a su marido, y se le halló una considerable cantidad de cocaína en casa. Su posible implicación en el asesinato y desaparición de un tal Fernando Caldas todavía se continúa investigando. En Vilagarcía se comenta que su cadáver yace asfaltado bajo las obras de una cercana autovía. Rumores.

Yolanda Charlín también puede presumir de una sospecha de asesinato. En 1996, Isabel Espiñeira Villar fue encontrada muerta a tiros en su casa de Madrid. Se investigó a Yolanda, quien, tras ser condenada por la introducción de una tonelada de cocaína junto a su hermana Rosa, había trabado en la cárcel amistad con la asesinada, novia de un traficante de heroína turco al que apodaban El Joya. Al salir de la cárcel, Isabel viajó a Cambados, estuvo con Yolanda unos días, regresó a Madrid y fue asesinada. Un supersticioso podría concluir que los amigos de las mujeres de los Charlines gozan de muy escasa suerte.

Ligero repunte en el consumo

Ahora a Yolanda Charlín la han cogido con heroína. Una droga demodée. Que apenas tiene distribución en España. Lo ratifica Matilde Luque, del Plan Nacional sobre Drogas: "Ha habido un ligerísimo repunte en el consumo de heroína. Pero sigue siendo una droga marginal. Solo la consume ese 1% del grupo de los viejos, de los de siempre. Aunque es verdad que hay gente que la usa en chinos, fumada o esnifada".

Carmen Avendaño, una histórica de la lucha contra el narcotráfico y presidenta de la Fundación Érguete, matiza esto último. "La gente que está muy enganchada a la cocaína, que son cada vez más, también se empieza a enganchar a la heroína. Por eso vuelve a verse otra vez heroína. La usan los cocainómanos cuando quieren descansar, cuando necesitan dormir". 

De hecho, también el precio del kilo de heroína ha ido subiendo en los últimos años, contradiciendo la crisis. En 2008, el kilo puro se pagaba a poco más de 30.000 euros. Hoy está a más de 50.000. Y, en la calle, la heroína ha recuperado por gramo el precio de la cocaína. Por eso, quizá, Yolanda quiso arriesgar con los turcos. Si algo saben las mujeres del clan de los Charlines, es dónde oler el negocio.

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