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Más ricos y más pobres a la vez, la paradoja valenciana tras 40 años de autogobierno
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INFORME DEL IVIE

Más ricos y más pobres a la vez, la paradoja valenciana tras 40 años de autogobierno

Un informe elaborado por investigadores del IVIE destaca el crecimiento económico desde la aprobación del Estatut, pero también la pérdida de convergencia con España y los problemas de productividad

Foto: Ximo Puig, en el V Congreso de Economía Valenciana, celebrado en Alicante.
Ximo Puig, en el V Congreso de Economía Valenciana, celebrado en Alicante.
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La economía valenciana es hoy muy distinta a la de hace 40 años, cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía y se constituyó políticamente la Comunidad Valenciana. El territorio ha crecido en riqueza, doblando su capacidad de producción en paralelo a un fuerte incremento demográfico. Los sectores privados que componen su producto interior bruto (PIB) se han transformado de forma importante, variando su aportación como generadores de valor, al tiempo que los servicios públicos han elevado su capacidad y su rol de estabilizadores sociales. La renta per cápita se ha elevado en un 60%. La región es, en general, más rica que hace cuatro décadas.

Sin embargo, la riqueza por habitante no solamente no ha estrechado su diferencial con respecto a España y la Unión Europea, sino que la brecha ha ido creciendo hasta agrandar la distancia en convergencia sobre la media del país. Cuarenta años después, los valencianos son, en términos relativos, más pobres que el conjunto de los españoles. Es la paradoja valenciana. Y ha sido puesta negro sobre blanco en el informe elaborado por investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas que este martes se presentó en la jornada inaugural del V Congreso de Economía Valenciana, celebrado en Alicante.

"Ha habido un aumento innegable de la dimensión económica y demográfica de la región y del nivel de ingresos medio de su población, acompañado de otras mejoras importantes en educación, dotaciones de infraestructuras públicas y muchos otros aspectos que se contemplan en otros capítulos de este informe. La valoración global a realizar es sin duda positiva para una comunidad que en la actualidad representa el 9,4% del PIB español y el 10,6% de la población española. Pero si la comparación se establece en términos relativos, la imagen no es tan positiva", señala el documento, titulado 'La economía valenciana 40 años después del Estatut d'Autonomia de 1982'.

Foto:  Un operario trabaja en la planta de ensamblaje de Ford en Almussafes. (EFE)

"Tanto el crecimiento del PIB como el de esta misma magnitud en términos por habitante ha sido algo más lento que para el conjunto de España. De hecho, se ha ido abriendo una brecha entre el PIB per cápita medio de España y el de la Comunidad Valenciana, que en 2021 representaba solamente el 88,5% de la media española, mientras que en 1982 se situaba en el 99,1%", añade el trabajo de 171 páginas, liderado por los profesores Francisco Pérez, Matilde Mas, Javier Quesada y Ernest Reig y los investigadores del IVIE Juan Pérez, Carlos Albert, Silvia Mollá y Juan Carlos Robledo.

El trabajo hace un exhaustivo repaso por la evolución de la economía y el tejido productivo durante las últimas cuatro décadas. Desde la progresiva terciarización del PIB, con la pérdida del peso de los sectores agrícola e industrial, hasta los cambios en la estructura empresarial, con un mayor número de compañías grandes tractoras, pero todavía muy marcada por la preponderancia de pymes y microempresas. Las Mercadona, Consum, Porcelanosa o Ford han ido creciendo y consolidándose. Pero la estructura productiva local sigue sustentándose en compañías más pequeñas.

La renta per cápita ha crecido un 60% desde 1982, pero se aleja de la media española y europea

Los expertos apuntan a varias razones para explicar el diferencial en convergencia con España. Mientras Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra han acelerado en renta per cápita, la Comunidad Valenciana ha perdido velocidad, en primer lugar, como consecuencia de su propio crecimiento de población, especialmente en el periodo entre 1985 y 1991. "Habiendo sido estos unos años de notable crecimiento demográfico en general, ya que la población de España en su conjunto creció en un 14,4% entre ambos años, lo fue en forma mucho más acusada en el territorio valenciano, que aumentó su población en un 23,1%. Las tres CCAA cuya población creció más que la valenciana, Canarias, Illes Balears y Región de Murcia, experimentaron un crecimiento menor de su PIB por habitante", explica el informe.

Estos datos, señala, corroboran una impresión firmemente asentada en el transcurso del tiempo respecto al modelo de crecimiento de la Comunidad Valenciana: ofrece incrementos moderados en los ingresos por habitante, pero tiene una notable capacidad para atraer población y crear puestos de trabajo. La contrapartida de la capacidad de creación de empleo ha sido una sensible debilidad en lograr aumentos de productividad del trabajo.

"Es cierto que España en su conjunto padece un serio problema de productividad, y que a la hora de explicar el crecimiento de su PIB per cápita desde 1985 a la actualidad, el peso ha recaído de forma desproporcionada sobre los aumentos en la ocupación, con una contribución muy modesta de las mejoras de productividad. Ahora bien, este rasgo general se ve fuertemente acentuado en el caso valenciano".

La debilidad del crecimiento de la productividad del trabajo en la Comunidad Valenciana responde en parte a su especialización productiva. En ella tienen un peso importante sectores que en general presentan una baja productividad, como los vinculados al turismo, el comercio al por menor y la construcción. "Existen, sin embargo, abundantes indicios de que se trata de un problema que no se limita al tipo de sectores en los que está más especializada la economía valenciana, sino a lo que sucede en el interior de los mismos".

Foto: Una instalación de acumulación de energía de Power Electronics.

Es decir, la menor generación de valor está ligada al tipo de producción, pero también a cómo se produce dentro de las empresas. "Esta situación comparativamente peor de la economía valenciana respecto a CCAA como Comunidad de Madrid, País Vasco, Navarra o Cataluña, responde a una variedad de motivos, como las diferencias en el tamaño de las empresas, su mayor o menor orientación exportadora, las diferencias en capital humano de sus plantillas laborales y las diferencias en los niveles de formación de los empresarios y directivos", se escribe.

"Uno de los grandes retos a los que se enfrenta la economía valenciana es hacer mayoritario un tejido productivo y un sector público apoyados en los activos que se basan en el conocimiento: el capital humano y tecnológico. Hemos de avanzar más rápidamente hacia él y ahora podemos hacerlo mejor mediante los recursos que nos ofrece la UE para la transición digital. Pero sobre todo hemos de lograr que empujen en esa dirección, con su visión y decisiones, los emprendedores y los gobernantes valencianos, captando talento para modernizar las empresas y las organizaciones públicas", señala el documento. Y añade: "Es por esa vía de desarrollo endógeno inteligente por la que deben llegar la mejora de la eficiencia y la productividad, una mayor capacidad de atraer inversiones, la generación de más y mejor empleo y la solución del problema del elevado desempleo, sobre todo en los jóvenes menos cualificados".

Precisamente en el ámbito de lo público, el documento destaca la intensa transformación del sector autonómico bajo el paraguas del autogobierno. La Generalitat ha ido creciendo en dimensión de sus políticas y despliegue de sus servicios (sanidad, educación, servicios sociales, parte de las infraestructuras…) hasta gestionar un volumen de gastos productivos y redistributivos cercano en 2022 al 20% del PIB. La intervención pública ha servido para paliar los problemas de destrucción de empleo y desigualdad derivados de las crisis sufridas durante el periodo analizado, especialmente la gran recesión de pinchazo inmobiliario que arrancó en 2008 y, en 2020, la irrupción de la pandemia de covid. Sin embargo, para financiar esas acciones ha sido necesario recurrir al endeudamiento "con una intensidad que hace peligrar la sostenibilidad de las políticas de bienestar a medio plazo", dicen los investigadores. "En el caso valenciano, este problema se ha agravado por la infrafinanciación padecida por la Generalitat".

El déficit ha ido provocando un enorme agujero de deuda, en su mayor parte con el propio Estado. Ya alcanza los 55.000 millones de euros. Se gasta al nivel que la media española, solo por encima de Madrid y Andalucía en gasto por habitante. Pero los ingresos son menores, lo que se traduce en un desequilibrio permanente y continuado. "La situación es financieramente insostenible sin una reforma en profundidad del sistema de financiación que causa el problema". Una reforma que, por ahora, los dos grandes partidos, PSOE y PP, no parecen dispuesto a consensuar y aboca a la Comunidad Valenciana a seguir engordando su pasivo.

La economía valenciana es hoy muy distinta a la de hace 40 años, cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía y se constituyó políticamente la Comunidad Valenciana. El territorio ha crecido en riqueza, doblando su capacidad de producción en paralelo a un fuerte incremento demográfico. Los sectores privados que componen su producto interior bruto (PIB) se han transformado de forma importante, variando su aportación como generadores de valor, al tiempo que los servicios públicos han elevado su capacidad y su rol de estabilizadores sociales. La renta per cápita se ha elevado en un 60%. La región es, en general, más rica que hace cuatro décadas.

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