Quién es Keping, el chino que ha abierto la ruta contra el Covid más eficiente de España
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EL INTERMEDIARIO DE LA GENERALITAT VALENCIANA

Quién es Keping, el chino que ha abierto la ruta contra el Covid más eficiente de España

Compró a JP Morgan un centro comercial en Ontinyent junto a una misteriosa inversora china e igual vende vino y naranjas valencianas en China que se trae mascarillas. Es un 'trader' nato

Foto: Keping, segundo por la derecha, con el alcalde de Ontinyent y empresarias chinas de la cosmética Gre-Kriti.
Keping, segundo por la derecha, con el alcalde de Ontinyent y empresarias chinas de la cosmética Gre-Kriti.

A la una de la madrugada, aterrizaba este martes en el aeropuerto de Manises un Boeing 777 de la compañía Qatar Cargo procedente de Shanghái, tras hacer escala en Doha. En su estómago, el aparato transportaba 53,4 toneladas de material sanitario de protección. Ha sido el noveno vuelo con suministros con destino la red asistencial valenciana desde que el 24 de marzo llegó a Zaragoza el primer avión de China. La Generalitat ha hecho acopio ya de 285 toneladas con 12 millones de mascarillas, 6,8 millones de guantes, casi 650.000 monos de protección EPI y 347.600 gafas de protección. Y quedan todavía, al menos, otros cuatro cargamentos por recibir. El estocaje acumulado incluso permitió este martes al presidente autonómico, Ximo Puig, anunciar un acuerdo con los presidentes de los colegios farmacéuticos por el que la Administración valenciana distribuirá mascarillas gratuitamente a través de las farmacias a las personas mayores de 65 años y colectivos vulnerables a través de la receta electrónica.

En términos de gestión, cuando la Comunidad de Madrid presidida por Isabel Díaz Ayuso buscaba sus aviones bloqueados en China y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, se veía obligado a dar explicaciones sobre sus compras y las carencias de material para los sanitarios, algunas autonomías comenzaron a trabajar sus propias vías de suministro. La valenciana ha sido especialmente eficiente. Tras dos semanas de titubeos, negaciones y retrasos en el Ejecutivo del barón socialista sobre cómo reaccionar ante la inminente pandemia, apareció como caído del cielo un empresario chino que resolvió las urgencias de los primeros días y que se ha consolidado como intermediario de cabecera. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: hasta ahora, no han fallado ni sus promesas ni sus envíos. Respiradores mecánicos es lo único que no ha logrado importar, si bien la red sanitaria valenciana, con la presión sobre las UCI a la baja, no los ha necesitado hasta la fecha.

placeholder Material sanitario descargado en Manises del último avión gestionado por Keping. (GVA)
Material sanitario descargado en Manises del último avión gestionado por Keping. (GVA)

Chen Wu Keping llegó de la mano de la secretaria autonómica de Economía Sostenible y Sectores Productivos, Rebeca Torró, a quien conocía de su etapa de concejala en el Ayuntamiento de Ontinyent. El empresario chino llevaba desde febrero ofreciendo mascarillas y material de protección a empresas y entidades locales, como el propio consistorio que dirige el exsocialista Jorge Rodríguez, que dejó el PSOE tras ser imputado en el caso Alquería. Tenía ya apalabrado un cargamento y quería colocarlo. Como gran parte de la comunidad del Gran Dragón asentada en España, seguía las noticias que llegaban de su país, el confinamiento absoluto de Wuhan y el cerrojazo impuesto por el Gobierno de Xi Jinping. Mientras en España se debatía sobre si el coronavirus era como una gripe, los chinos 'españoles' se encerraban en sus casas y echaban la persiana en los polígonos, los comercios de productos baratos y las tiendas.

Factura a la Generalitat a través de una sociedad con sede en Ontinyent llamada Comité Textil. Su comisión es una incógnita, pero se ofrecía al 30%

La Administración valenciana ha ido ampliando su red de proveedores, con compras, por ejemplo, a las filiales chinas de la canadiense Ronco Care o un centenar de respiradores no invasivos adquiridos y enviados a España a través del transportista TIBA en un vuelo compartido que aterrizó en Madrid la semana pasada. Pero el comerciante asiático, afincado en Valencia desde hace más de tres décadas, sigue siendo el principal intermediario. Tras el éxito de su primer vuelo, se ganó la confianza. Busca fabricantes, negocia precios, colabora en la contratación de vuelos de carga a través de las agencias especializadas. "Lo hace en el idioma chino y con mentalidad china, y esto es muy importante en la situación actual de tanta demanda", señalan fuentes del Consell valenciano. Suyos son, por ejemplo, los Antonov 124 de la compañía rusa Volga-Dnepr que han llegado a Manises repletos de productos.

Chen Wu Keping no trabaja por amor al arte. Está canalizando toda la actividad con la Generalitat a través de una sociedad limitada de la que es administrador único denominada Comité Textil, con sede social en el mismo centro comercial del que es accionista, El Teler, en el casco urbano de Ontinyent. La SL se creó en 2017 con un capital de 3.000 euros y no destaca por sus elevados activos en balance, cerca de un millón de euros a cierre de 2018. No obstante, Keping tiene entre sus bienes también la participación en el citado centro comercial (El Teler Shipping Center), activos inmobiliarios y dos restaurantes-pizzería bajo la marca Il Rosso.

placeholder Keping, frente a Torró, secretaria autonómica de Economía, que lo puso en contacto con la Generalitat.
Keping, frente a Torró, secretaria autonómica de Economía, que lo puso en contacto con la Generalitat.

En un entorno internacional en el que hay que anticipar fondos y donde campa a sus anchas la 'piratería' entre países e intermediarios, el riesgo de perder cargamentos es alto. "Para nosotros, era importante que facturase a través de una empresa española y no desde el extranjero. Si pasa algo, sabemos adónde recurrir", explica una persona de la Administración valenciana conocedora de la vía de suministro.

Tuvo que vender un edificio entero en Valencia porque se quedó sin liquidez por los retrasos en las licencias para rehabilitarlo

Según fuentes conocedoras del acuerdo alcanzado con el comisionado de compras creado por Puig para centralizar las adquisiciones relacionadas con la lucha contra el Covid, el propio Keping cierra las operaciones en nombre de la Generalitat, a la que factura a través de Comité Textil. Está empleando fabricantes autorizados por el Gobierno chino, que en las últimas semanas ha endurecido los requisitos de calidad y las exigencias administrativas para evitar problemas de imagen. No hay información oficial sobre su comisión. Algunas fuentes señalan que en las primeras semanas del Covid, cuando todavía la pandemia no había estallado en España, ofrecía el material con márgenes del 30%, pero los detalles del pacto con el Gobierno valenciano aún se desconocen. Él ofrece los productos a un precio y si el comisionado de compras lo considera adecuado tras sondear el mercado, le da el plácet.

placeholder Keping, con las empresarias chinas de la cosmética Gre-Kriti y el alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez.
Keping, con las empresarias chinas de la cosmética Gre-Kriti y el alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez.

La actividad empresarial de Keping se completa con un par de sociedades de 'import-export'. Es su verdadera vis profesional, la de un comerciante o 'trader' nato que igual exporta a China naranjas valencianas y vinos de Fontanars dels Alforins (conocida como La Toscana valenciana) que trata de abrir el mercado español a compañías de su país. No siempre con éxito. En enero, perdió un cargamento de 40 toneladas de naranjas que se quedó bloqueado en la aduana china por motivos burocráticos. También tuvo que vender de forma acelerada un edificio entero adquirido junto a un grupo de inversores en la Gran Vía Fernando el Católico de Valencia. El proyecto era rehabilitarlo y reconvertirlo en apartamentos turísticos y en un hotel. "Hubo un retraso en las licencias, que tardaron casi dos años en llegar, y se quedó sin liquidez y tuvo que vender", explica una persona que conoce la historia.

Se desconoce qué otros inversores chinos le acompañan en sus aventuras empresariales. Pero sí se sabe que una misteriosa inversora asiática afincada en China ha participado en alguna de sus operaciones, como la compra a un fondo de JP Morgan en 2015 del centro comercial El Teler, un espacio que estaba al borde del cierre, con deudas acumuladas, y que Keping está tratando de reflotar atrayendo marcas como Mango o Supercor y franquicias de Burger King o 100 Montaditos.

También intentó abrir la puerta española a la marca de cosméticos china Gre-Kriti, vinculada a un conglomerado empresarial de Hong Kong que ya cuenta con filial en Canadá. Un grupo de empresarias chinas visitó en septiembre Ontinyent y se reunió con el alcalde para explorar la posibilidad de instalar en el centro comercial de esta ciudad del interior valenciano un centro logístico para distribuir sus productos vendidos a través del canal de 'e-commerce'. Las empresarias chinas se hicieron fotos con Keping y Jorge Rodríguez y mantuvieron encuentros con personas de la ciudad.

Casado con una china y con una hija, natural de Hangzhou, una ciudad de casi 11 millones de habitantes cercana a Shanghái, Keping habla perfectamente español y atiende a El Confidencial, aunque declina hacer declaraciones. "Ahora estamos muy centrados en esto. Estamos trabajando mucho y prefiero no hacer entrevistas. Hablaremos cuando pase todo y podamos hacerlo con tranquilidad", dice con educación. Su móvil echa humo. Son muchos los medios de comunicación que quieren contactar con él. En la era global del coronavirus, cuando las UCI se llenan de enfermos y los profesionales sanitarios necesitan protección, quien tiene un chino tiene un tesoro. Y Chen Wu Keping es el nuestro.

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