concesiones sanitarias

La guerra de Ribera Salud y Puig atrapa a DKV con un boquete millonario en el balance

La concesión de Dénia hace un agujero de 3,5 millones en el consolidado de la aseguradora. Las dos partes en liza traban el intento de Vega de Seoane de vender su participación del 65%

Foto: Javier Vega de Seoane, presidente de DKV y el Círculo de Empresarios. (EFE)
Javier Vega de Seoane, presidente de DKV y el Círculo de Empresarios. (EFE)

La batalla entre Ribera Salud y la Generalitat que preside Ximo Puig tiene atrapada a DKV Seguros, y está provocando un importante impacto negativo en sus cuentas. La aseguradora alemana lleva meses intentando encontrar sin éxito la manera de salir de Marina Salud, una de las concesionarias del modelo de gestión privada de asistencia sanitaria pública que el PP puso en marcha en la comunidad valenciana, responsable en concreto del hospital y el área de salud de Dénia.

La filial española de DKV que preside Javier Vega de Seoane, también presidente del Círculo de Empresarios, comunicó a principios de año al Ejecutivo autonómico su deseo de desprenderse de su 65% de Marina Salud y poner fin a su experiencia en la Sanidad valenciana, pese a que su concesión no expira hasta el año 2024. Ximo Puig y su 'consellera' del ramo, la socialista Carmen Montón, vieron en esta intención la oportunidad de tomar el control del área de salud y anticipar su reversión al sistema público, dentro de su cruzada por liquidar el modelo heredado del Partido Popular. Sin embargo, se toparon con el derecho de tanteo y adquisición preferente del propietario del 35% restante, que no es otro que Ribera Salud, la sociedad participada por el Banco Sabadell y la americana Centene Corporation, que fue pionera en la implantación del modelo y participa en cuatro de las cinco zonas privatizadas. 

Las filiales de DKV, entre las que está Marina Salud en 2015, con sus 3,5 millones de pérdidas.
Las filiales de DKV, entre las que está Marina Salud en 2015, con sus 3,5 millones de pérdidas.

El grupo que preside Alberto de Rosa mostró su intención de quedarse con las acciones de DKV y lanzó su propia oferta, que ha sido rechazada por la filial española, según señalan a El Confidencial fuentes conocedoras de las conversaciones. DKV está atrapada entre la obligación de vender a Ribera Salud y la presión que recibe desde la Generalitat para que no lo haga. Sin embargo, el Ejecutivo autonómico tampoco ha sido capaz de plantear una alternativa económica para intentar atraer a su lado a la aseguradora. Es más, ha tratado de convencerla de que le traspase el paquete sin garantizarle liquidez inmediata, con compromisos de pagos aplazados a futuro, una fórmula que tampoco convence a Vega de Seoane y a su consejero delegado, Josep Santacreu.

El resultado de esa pugna es que la enseña germana sigue atrapada en Marina Salud y ha comenzado a tener que apuntarse en su balance pérdidas generadas por la concesión más polémica y menos rentable de todas las que tiene en marcha la Conselleria. 

Alberto de Rosa, presidente de Ribera Salud. (Blog de Alberto de Rosa)
Alberto de Rosa, presidente de Ribera Salud. (Blog de Alberto de Rosa)

Un préstamo pendiente de 16 millones

Esta mercantil no ha depositado en el Registro Mercantil todavía sus cuentas de 2015, pero sí lo ha hecho DKV Seguros y Reaseguros, la matriz española con sede en Zaragoza. Y lo que reflejan los balances de DKV es que Marina Salud se convirtió el año pasado en un lastre para sus resultados. La concesionaria perdió 3,5 millones de euros y ya es una de las dos participadas con sede en España en número rojos (la otra es Ergo Vida y Seguros, que se dejó 1,5 millones). El impacto en el perímetro consolidado fue de 2,3 millones de euros. Aun así, la aseguradora cerró el año con unos beneficios de 25,4 millones, un 14,4% menos que en el año anterior.

Pero, además, DKV todavía adeuda a Ribera Salud 16 millones de euros de un préstamo de 28 millones que la concesionaria valenciana le hizo en 2008 para acometer la construcción del hospital de Dénia. Este crédito no vence hasta el 31 de diciembre de 2019. Estos compromisos con Ribera Salud, por un lado, y la presión de la Generalitat, por otro, complican la salida de DKV y la han convertido en cierto modo en una víctima de una batalla que ha vivido esta semana un nuevo episodio, con la publicación por parte de 'El Español' de posibles irregularidades en la central de compras de Ribera Salud, B2B. Esta mercantil centraliza las negociaciones y percibe de las empresas farmacéuticas una comisión en compensación por los descuentos que obtienen los hospitales de las concesiones en sus compras.

La Generalitat ha reclamado a Ribera Salud la contabilidad y documentación de B2B por si pudiera haber estado ocultando beneficios a la Conselleria de Sanidad, algo que Ribera Salud ha negado públicamente. Puig no ha tardado en aprovechar esta nueva polémica para cuestionar el modelo de gestión privada y señalar que “la sanidad no es un negocio”.

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