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El avispero de JxCAT en Girona: las maniobras de Puigdemont irritan a las bases en el año electoral
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Malas perspectivas

El avispero de JxCAT en Girona: las maniobras de Puigdemont irritan a las bases en el año electoral

El 'expresident' de la Generalitat apartó a la alcaldesa Marta Madrenas, pero su nueva candidata, Assumpció Puig, no despega en las encuestas. En la formación consideran que la decisión es una mezcla de imposición y suicidio

Foto: Acto de JxCAT en Girona, con Puigdemont por videoconferencia. (EFE)
Acto de JxCAT en Girona, con Puigdemont por videoconferencia. (EFE)
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Carles Puigdemont está al margen de la vida interna de JxCAT como partido. Pero hay una excepción: la alcaldía de Girona. El 'expresident' fue alcalde de la ciudad antes de dirigir la Generalitat y siempre ha considerado esa plaza como su territorio natural. Así, forzó la dimisión de Marta Madrenas tras los malos presagios en las encuestas. Pero su sustituta, Assumpció Puig, de 68 años y decana del colegio de arquitectos, sale peor parada que su predecesora en los sondeos. La situación es tal, que las bases de la formación en este lugar se han soliviantado porque empiezan a temer que perderán la alcaldía, según explican fuentes de Junts.

Girona puede ser muy independentista, pero su capital estuvo gobernada 30 años por el PSC. Era la época de Quim Nadal, quien luego se fue del partido y se acercó a sectores separatistas sin haber encontrado acomodo en ninguno de ellos. El principal riesgo de JxCAT es quedarse tras las municipales de mayo de 2023 sin ninguna de las cuatro capitales de provincia, con muy malas perspectivas en la ciudad que siempre ha sido el Camelot del mundo convergente: Sant Cugat. Eso plantearía un escenario muy complicado de cara a los comicios autonómicos.

Foto: Comparecencia de Carles Puigdemont, junto a Oriol Junqueras y Ada Colau, tras los atentados del 17 de agosto de 2017. (EFE/Quique García)

Las bases de JxCAT en Girona ven la candidatura de Assumpció Puig como una mezcla de imposición y suicidio. No es la primera vez que la larga mano de Puigdemont actúa en la política local. Cuando el expresidente dejó de ser alcalde para dirigir la Generalitat impuso a su sucesor, Joan Ballesta, quien duró dos meses en el mandato. Su plan era que Ballesta gobernase con el apoyo de ERC. Pero eso no fue posible. Madrenas, una solución del partido, optó por apoyarse en los cuatro regidores del PSC. La denominada como 'realpolitik' se imponía a los designios de Puigdemont.

Ahora se vuelve a repetir el escenario. Solo que Carles Puigdemont está mucho más lejos. No es lo mismo controlar Girona desde el Palau de la Generalitat que desde Waterloo. Y menos con un partido que ha roto amarras con su fundador, por mucho que el secretario general, Jordi Turull esté haciendo equilibrios para no enfrentarse con el sector de Laura Borràs. La formación se va alejando de los postulados de Puigdemont para sobrevivir en el día a día.

Girona será clave en las municipales como capital simbólica del independentismo

Girona es importante por su valor simbólico. Una de las claves de que Àngels Chacón dejara la política y abandonase este agosto el nuevo partido de derecha moderada catalanista de Centrem fue que había prometido a su ejecutiva que Quim Nadal se presentaría en Girona por su formación. En realidad, no tenía a Nadal ligado, y eso, entre otros factores, dio al traste con su proyecto político, según cuentan fuentes internas.

Buenas noticias para la CUP y el PSC

La buena noticia es para la CUP. El hermano del abogado y exdiputado Benet Salellas, Lluc Salellas, pretende repetir candidatura. Ya quedó como segunda fuerza política en el Ayuntamiento de Girona en las últimas municipales. Y ahora, viendo el peso del resto de los candidatos, los anticapitalistas consideran que podrían quedar en la primera posición. Una victoria en la capital gerundense podría enmascarar plazas donde para la CUP pintan bastos, como es el caso de Barcelona. Esta alternativa es la que más daño hace a las bases de JxCAT, inquietas por la senda que está tomando este asunto.

En muchos municipios de Cataluña el voto está ya hiperfragmentado. El caso extremo es Sitges (Barcelona), donde una población de menos de 29.000 personas cuenta con nueve grupos municipales. Gane quien gane, hay que llegar a pactos complejos y muy complicados. Si la CUP gana tendrá que alcanzar acuerdos, porque en Girona todo apunta también a división y a que nadie pueda imponerse con una mayoría clara.

El PSC presenta a Silvia Paneque, que ya es regidora y lleva un par de años trabajando en su programa. En condiciones normales, los socialistas tendrían pocas posibilidades, pero ahora muchos votantes exconvergentes podrían plantearse la idea de votarles como una manera útil de frenar a la CUP. Girona es independentista, sí. Pero también es una ciudad muy conservadora. Con este giro de los acontecimientos todo puede pasar.

Carles Puigdemont está al margen de la vida interna de JxCAT como partido. Pero hay una excepción: la alcaldía de Girona. El 'expresident' fue alcalde de la ciudad antes de dirigir la Generalitat y siempre ha considerado esa plaza como su territorio natural. Así, forzó la dimisión de Marta Madrenas tras los malos presagios en las encuestas. Pero su sustituta, Assumpció Puig, de 68 años y decana del colegio de arquitectos, sale peor parada que su predecesora en los sondeos. La situación es tal, que las bases de la formación en este lugar se han soliviantado porque empiezan a temer que perderán la alcaldía, según explican fuentes de Junts.

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