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El corte de la Meridiana flaquea en agosto y pone en evidencia el cansancio soberanista
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La protesta pasa a ser trisemanal

El corte de la Meridiana flaquea en agosto y pone en evidencia el cansancio soberanista

El parón de este agosto no ha sido el único. Antes hubo otras suspensiones. Pero fue por cuestiones como la pandemia. Ahora, los manifestantes quieren irse de vacaciones

Foto: Colectivos independentistas cortan la avenida Meridiana para exigir la libertad de los presos del 'procés', el pasado diciembre. (EFE)
Colectivos independentistas cortan la avenida Meridiana para exigir la libertad de los presos del 'procés', el pasado diciembre. (EFE)

El independentismo llevaba dos años cortando a diario la Meridiana de Barcelona, la vía que sirve de salida de la ciudad hacia el norte de la provincia. Este mes de agosto, los manifestantes se han tomado vacaciones y han espaciado el bloqueo por primera vez desde que comenzaron las protestas, el 14 de octubre de 2019, contra la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a los presos del 'procés'. La movilización ha pasado a ser trisemanal, es decir, se hace tres veces a la semana en lugar de cada día. El soberanismo da señas de debilidad en la calle a las puertas de que se reúna la mesa de diálogo por la que aboga Pere Aragonès y después de los indultos otorgados por Pedro Sánchez.

Mientras buena parte del movimiento independentista agonizaba en la calle, el colectivo Meridiana Resisteix, que ha estado organizando los cortes cada tarde a las 20:00, colapsando miles de vehículos de trabajadores en la confluencia de Meridiana con Fabra i Puig, personas que tras sus jornadas laborales en la capital necesitaban volver a sus casas en las afueras, se había convertido en un referente para organizaciones como la ANC, Òmnium y otros. Se les ha llegado incluso a poner de modelo de “control de territorio”, justo lo que el secesionismo renunció a hacer en octubre de 2017.

La Meridiana es una vía de Barcelona tan importante como la Gran Vía o la Diagonal. Al principio, el corte diario de tráfico pasó casi desapercibido por el impacto mediático de las violentas protestas de Urquinaona. Pero la revuelta se apagó y los jubilados independentistas que paraban el tráfico cada día persistían. Al principio eran unos 200. Pero la cifra acabó bajando a menos de 100, a veces a 30 o 40 personas. El actual paro intermitente lo justifican los manifestantes así: "Para recuperar fuerzas". Es decir, porque quieren irse de vacaciones.

La protesta se fue apagando, pero se mantenía gracias a la persistencia de la gente mayor y al apoyo de la Guardia Urbana de Barcelona, la cual acabó aceptando organizar un dispositivo para cortar el tráfico y facilitarles el trabajo. Uno de los guiños de Ada Colau al soberanismo. Un dispositivo con un coste aproximado de 2.000 euros diarios a cargo del ayuntamiento.

Según 'ABC', fuentes del colectivo Meridiana sin Cortes esperan que en septiembre el movimiento se desfonde. No es lo que defiende Meridiana Resisteix, que asegura que el próximo mes la movilización volverá una vez recargadas las pilas.

Cobertura de la ANC

Ante la persistencia de los convocantes, la ANC acabó dándoles cobertura legal. Convocan la manifestación para cada día. Así, la Guardia Urbana les corta el tráfico y la protesta se ha convertido en un punto de encuentro de políticos soberanistas, que se pasan por allí unos minutos, se hacen una foto y la cuelgan en redes sociales. Por esa pasarela del 'no surrender' independentista han pasado Laura Borràs, Francesc Dalmases, Roger Español, Carles Riera, Antoni Baños, Elisenda Paluzie y otros. La Meridiana como pasarela de un determinado tipo de movilización. Fotos y paraguas policial, dos marcas de la casa.

La Meridiana se ha convertido en una pasarela para políticos independentistas

El parón de este agosto no ha sido el único. La Junta Electoral lo intentó durante épocas de elecciones. La pandemia hizo que durante 70 días de confinamiento tampoco se cortase la vía. Pero más allá de esto, los manifestantes han persistido.

Sin embargo, no es lo mismo parar por una pandemia que se ha cobrado más de 20.000 vidas en Cataluña que hacerlo para irse de vacaciones y mantener los cortes de manera intermitente para que la cosa no decaiga, que es la situación actual.

Foto: Vista del corte de tráfico de los comités de defensa de la república (CDR) en la avenida Meridiana de Barcelona, este miércoles. (EFE)

Impacto de los indultos

El impacto de los indultos no resulta ajeno a esta nueva situación. Sin los presos en la cárcel, la movilización pierde fuerza, por mucho que los líderes independentistas repitan a todas horas que "la represión no cesa". Se trata sin embargo de una protesta pacífica. Aunque los políticos que han acudido pueden identificarse con el área más radical, los más cercanos a Quim Torra, el movimiento de esta protesta representa bien la base del secesionismo y buena parte de sus votantes: jubilados, pacíficos, con tiempo, voluntad y convencimiento en sus valores. Creen que un activismo persistente les dará la razón o acabará doblegando el Estado de derecho. Por ahora, no ha sido así.

El independentismo llevaba dos años cortando a diario la Meridiana de Barcelona, la vía que sirve de salida de la ciudad hacia el norte de la provincia. Este mes de agosto, los manifestantes se han tomado vacaciones y han espaciado el bloqueo por primera vez desde que comenzaron las protestas, el 14 de octubre de 2019, contra la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a los presos del 'procés'. La movilización ha pasado a ser trisemanal, es decir, se hace tres veces a la semana en lugar de cada día. El soberanismo da señas de debilidad en la calle a las puertas de que se reúna la mesa de diálogo por la que aboga Pere Aragonès y después de los indultos otorgados por Pedro Sánchez.

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