otra jornada de tensión en barcelona

"No quemes esa barricada. Les das la razón": primeras grietas en las protestas en la calle

Al sexto día afloró al fin la tensión entre los radicales y quienes buscan mantener una presión más pacífica que no genere imágenes de violencia ni deteriore la reputación del independentismo

Foto: Manifestantes en las inmediaciones de la plaza de Urquinaona. (EFE)
Manifestantes en las inmediaciones de la plaza de Urquinaona. (EFE)

Las jardineras del Asador de Aranda, en la calle Pau Clarís, camino de la zona cero de la revuelta, supusieron un cambio la noche del sábado. Cerca de la media noche, los radicales de negro comenzaron a formar una barricada que cruzaba toda la calle. Esa era la salida natural de los manifestantes que llevaban horas concentrados frente a la Policía y hubo disputas. "No quemes eso. Les das la razón", les espetó una joven. Es fácil distinguir las distintas facciones en las protestas de Barcelona: los de la cara tapada (los protagonistas en 2019) y los de la cara descubierta (independentismo de 2017). El sexto día de disturbios los dos grupos comenzaron a mostrar sus divergencias.

Vilal, ingeniero químico de 25 años, tiene un moratón que recorre un lado de la nariz, un casco para protegerse de los golpes y dice que cojea un poco porque la noche anterior los Mossos le dieron con 'foam'. Cuenta que lleva cinco días acostándose a las cuatro de la mañana pegándose con los Mossos, pero que esa barricada le parece una estupidez. "Estos no son los nuestros. Esa barricada es una tontería. Puede causar un Madrid Arena si todo el mundo sale corriendo".

"No quemes esa barricada. Les das la razón": primeras grietas en las protestas en la calle

Pese a las críticas, y sin mediar palabra, los duros, los que visten de negro, montan la barricada. Usan una de las pocas jardineras que quedan después de que el Ayuntamiento de Barcelona retirase los contenedores en la zona más conflictiva. Cuando por fin le prenden fuego, algo en la basura produce una pequeña explosión y saltan de alegría una vez superado el susto. Han ganado a los blandos.

La implosión del independentismo por sus divergencias ante la violencia desatada es una de las esperanzas del Gobierno de Pedro Sánchez

Vilal se está alejando de la zona de los golpes, harto. "Esos no son de los nuestros. Queremos bloquear el país, provocar una negociación, no que haya una desgracia". Hasta ahora ha habido algunos, pocos, que se enfrentaban a los independentistas, pero no división en público entre los propios manifestantes.

La implosión del independentismo por sus divergencias ante la violencia desatada es una de las esperanzas del Gobierno de Pedro Sánchez. Que la parte menos afín a la violencia se separe de las manifestaciones y estas deriven en las algaradas que ocasionalmente se producen en Barcelona con grupos antisistema. El sábado la protesta fue menor y los disturbios comenzaron más tarde. Hasta medianoche no hubo cargas. Durante horas, los radicales estuvieron frente a los antidisturbios en Urquinaona, escenario de una batalla el día anterior. La novedad es que en medio se interpusieron independentistas moderados.

Un manifestante catalán recibe un abrazo mientras se arrodilla en el suelo durante la protesta del sábado. (Reuters)
Un manifestante catalán recibe un abrazo mientras se arrodilla en el suelo durante la protesta del sábado. (Reuters)

Grupos de manifestantes se plantaron varias veces entre los radicales y la Policía a lo largo de la noche y frustraron los enfrentamientos. Uno de los organizadores de la marcha de la tarde —convocada por Arran y secundada por los CDR, un chaval con dos pendientes de aro, uno en cada oreja, iba dando órdenes a voz en grito, moviendo a la gente para evitar aglomeraciones y, después, desconvocando las manifestaciones antes de la puesta de sol, una medida pensada también para eludir responsabilidades penales por si la cosa se iba de madre. A evitar nuevos disturbios ayudó la previsión del Ayuntamiento, que retiró mobiliario urbano y no repuso los contenedores, dejando que la basura se acumulase en las calles.

Fue la barricada del Asador de Aranda la que desencadenó la intervención. Los agentes de Mossos y Policía Nacional que actúan coordinadamente— bloqueaban todas las salidas menos esa. Al arder, entraron los bomberos y después los Mossos cargaron con 'foam' y empezaron las carreras. Para evitar problemas de días anteriores, los agentes recomendaron a los bares de la zona cerrar en cuanto vieran problemas.

Grupos de manifestantes se plantaron varias veces entre los radicales y la Policía a lo largo de la noche y frustraron los enfrentamientos

El de Urquinaona no fue el único signo de grietas en la estrategia independentista. Gabriel Rufián se acercó a una concentración de protesta ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el representante del Poder Judicial en Cataluña y el único elemento relevante del Estado que se había librado de las protestas. El diputado de ERC fue increpado y le obligaron a irse. Intentó dialogar, pero no hubo manera.

Gabriel Rufián abandona la marcha entre abucheos

La vía pactista de ERC está generando tensiones en el partido y con la calle. En 2017 fue Rufián el que con un tuit —el de las 155 monedas de plata— evitó que Puigdemont convocara elecciones y forzó la Declaración Unilateral de Independencia. Ahora ERC, el partido independentista que más claramente ha condenado la violencia, no es bienvenido. Las juventudes de ERC han apoyado los enfrentamientos y solo que Junqueras esté en la cárcel evita que las críticas se hagan en público.

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