PROPONE APLAZAR CREMACIONES DOS AÑOS

Barcelona, al borde del colapso porque no puede incinerar más de 150 cuerpos diarios

La alta demanda de incineraciones es lo que puede crear un desequilibrio entre las peticiones y la disponibilidad, lo que podría llevar al colapso

Foto: Una columna de humo sale del crematorio del Cementerio de Montjuic. (EFE)
Una columna de humo sale del crematorio del Cementerio de Montjuic. (EFE)

Barcelona se queda sin hornos crematorios. Las muertes en la capital catalana se han disparado como consecuencia del coronavirus y, especialmente, las peticiones de incineración, por lo que los servicios existentes se han visto superados. “De unos 40 o 50 servicios diarios, hemos pasado a unos 200 servicios. Además, si antes los entierros normales eran un 48% frente a una demanda del 52% de incineraciones, ahora se ha pasado a que el 78% de los fallecimientos prefieren la incineración”, explican fuentes del Ayuntamiento de Barcelona a El Confidencial. O sea, que las peticiones de cremación se sitúan en la actualidad por encima de las 150 diarias.

El hecho de haberse disparado las peticiones de incineración ha disparado, a su vez, las alertas de que el colapso puede llegar en horas. “De hecho, ya habíamos tomado medidas para reforzar los servicios funerarios y, en estos momentos, el crematorio de Montjuïc está trabajando a pleno rendimiento las 24 horas del día con el fin de absorber toda la demanda que hay de incineraciones”, añaden las fuentes consultadas.

El concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, de quien dependen las funerarias, explicó este lunes que las medidas adoptadas permiten realizar 230 servicios diarios y que se ampliaron las plazas de depósito en los tanatorios hasta 1.465. Pero la alta demanda de incineraciones es lo que puede crear un desequilibrio entre las peticiones y la disponibilidad, lo que podría llevar al colapso.

No hay que olvidar que la Generalitat de Cataluña obligó, el pasado mes de mayo, a cerrar el horno crematorio de Collserola por no cumplir con la normativa de medio ambiente de reducción de dioxinas. Allí se incineraban unos 4.000 cuerpos al año. De esta manera, Barcelona se quedó sólo con el horno crematorio de Montjuïc, que ha de dar servicio a toda la demanda.

Desde el Ayuntamiento destacan que “lo único que queremos es dar una salida digna a las familias. Han de saber que no hay contraindicación alguna para realizar entierros normales. Y estamos trabajando junto con la Agencia de Salud Pública en explicar esa situación”, subrayan las fuentes consultadas. La demanda de incineraciones con motivo de la crisis del coronavirus, sin embargo, ha puesto en jaque a los responsables municipales.

Cremaciones aplazadas

Fruto de ello es la intención de restringir las solicitudes de incineraciones en la medida que éstas puedan garantizar unos entierros dignos. “Por eso ponemos disposición de las familias la posibilidad de que sean enterrados sus familiares en una inhumación provisional durante dos años, que es el tiempo que prevé la ley, para después incinerarlos sin ningún coste adicional”, aseguran las fuentes consultadas por este diario.

El gran aumento de peticiones de entierros en Barcelona no se debe a que se haya disparado el índice de mortalidad en la capital catalana. En realidad, muchos ciudadanos son trasladados a los hospitales barceloneses, que son los más grandes y los que más capacidad tienen. “No son vecinos de la ciudad, pero se mueren en hospitales de aquí, por lo que la demanda se dispara y has de darles servicios a todos”, explican desde el consistorio.

El concejal del sector, Eloi Badia, que también es presidente de Cementiris de Barcelona (empresa municipal dependiente de B:SM, que gestiona todos los cementerios de la ciudad), anunció también este lunes el control de los precios para evitar abusos en el sector. A partir de ahora, el precio máximo por entierro se situará en 2.500 euros, de los que 1.948,10 euros serán los servicios de la funeraria, mientras que si se quiere una inhumación normal se deberán pagar otros 540 euros y, si se opta por la incineración, 550 euros. Evidentemente, las familias pueden pactar con las funerarias otros precios más elevados si requieren determinados servicios. Lo único que controla el Ayuntamiento es un entierro estándar.

El precio unitario, con IVA incluido, incluye traslado a las instalaciones de las empresas funerarias y el posterior entierro o incineración. La empresa Cementiris de Barcelona también habilitará espacios dentro de los recintos para realizar funerales una vez haya pasado el estado de alarma, sin coste adicional alguno. Asimismo, “y con la voluntad de poder acompañar a las familias que hayan padecido una pérdida, también se facilitará a los familiares un teléfono de apoyo emocional que el Ayuntamiento ha acordado desplegar con el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña. Y también se ha habilitado, a través de la Oficina de Asuntos Religiosos, la posibilidad de tener un servicio religioso, poniéndolos en contacto con los referentes de sus comunidades respectivas”, dice una nota del consistorio.

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