El drama de no poder despedirse de los seres queridos muertos por Covid-19
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Sin velatorio ni funeral

El drama de no poder despedirse de los seres queridos muertos por Covid-19

Las medidas de seguridad sanitarias impuestas por Sanidad impiden a los familiares llevar a cabo el ritual de despedida del ser querido como lo hemos conocido hasta ahora

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Foto: Reuters

Es ley de vida y un doloroso trance por el que antes o después todos tenemos que pasar, pero la llegada de la pandemia del coronavirus Covid-19 ha dado un vuelco a la reacción adaptativa normal ante la pérdida de un ser querido: ha cambiado radicalmente el duelo como lo conocíamos hasta ahora.

Ni despedidas, ni besos, ni abrazos, ni manos tendidas… Las estrictas medidas de seguridad sanitarias impuestas por el Ministerio de Sanidad y que están recogidas en Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos de Covid-19 impiden a los familiares y amigos llevar a cabo el ritual de despedida del ser querido como lo hemos conocido hasta ahora, lo que puede conducir a los más cercanos a padecer el bautizado como duelo patológico. Afecta a entre un 10% y un 20% de los que se ven privados de alguien a quien aman y se trata de un luto intenso y prolongado que se asocia a enfermedades como la depresión, la ansiedad o los síntomas psicóticos.

"El confinamiento está llegando a los tanatorios de manera que los familiares no pueden despedirse como lo hacía hasta hace poco tiempo"

Como explica la profesora de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de UIC Barcelona, Xusa Serra, enfermera de la unidad de acompañamiento a las enfermedades y el duelo del Hospital Universitari General de Catalunya, "esta pandemia ha cambiado muchísimo el mundo". "Nos ha detenido a todos y está abriendo la conciencia a cosas que nunca nos podíamos imaginar. Hasta ahora, cuando fallecía alguien quedaba en el contexto de la familia. Pero, en pocos días, la población está despertando a situaciones que antes ni se imaginaba. Hasta ahora cuando alguien fallecía quedaba en el concepto de la familia, pero en pocos días todos estamos despertando a situaciones y sensaciones que nunca antes habíamos experimentado".

Los rituales

"Todos veíamos la muerte como algo que le ocurría a los demás, pero actualmente el miedo de alguna forma nos hace entender que las personas de nuestro alrededor están amenazadas y sabemos, también, que las restricciones impuestas, el confinamiento, está llegando a los tanatorios de manera que los familiares no pueden despedirse como lo hacía hasta hace poco tiempo".

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Xusa Serra

Si la persona ha fallecido por coronavirus, "no pueden verle y si muere de otra enfermedad, tan solo pueden estar dos personas y 15 personas en la ceremonia de despedida, pero alejadas unas de las otras y sin contacto físico. Todo eso no facilita el duelo", insiste la experta.

Cada persona lleva el duelo de una forma distinta. "En la muerte de un hijo, por ejemplo, no podemos hablar de tiempo, el duelo dura toda la vida. El duelo saludable se produce cuando soy capaz de recordar a esa persona de otra manera y esto dependerá de la unión con el fallecido y de la intensidad con la que se viva su muerte", explica.

Acto social

"El funeral es el acto social que dedicamos a esa persona que se va", dice. "Si consideramos que no ha tenido una despedida digna esto también lo recordamos siempre. Porque ya no le podemos decir las cosas de otra manera. Por eso, es importante decir a los familiares que estén presentes aunque sea de otra manera, que mantengan ciertos rituales de tal forma que sientan que están presentes".

Foto: Pixabay.

Una forma es "escogiendo objetos personales, una ropa, algo significativo". "También con una carta, una nota. Porque ya no les podemos decir las cosas que queríamos haberles contado. Cada persona de la familia de forma voluntaria tiene que hacer estos actos sencillos, para poder llorar de esta forma también. Y es muy importante no dejar a los niños al margen. Se dan cuenta de todo, sienten y padecen igual que los adultos y tienen el mismo derecho a participar con el resto de la familia".

Con todo ello, se pide al personal del tanatorio que lo introduzca en féretro. "Ellos también los están pasando muy mal, porque las cosas han cambiado y tampoco se pueden acercar".

A través de todos los sentidos

E, incluso, les pueden pedir que les hagan una foto. "Hace muchos años, cuando fallecía un familiar, se le hacía una foto, porque era un momento de la vida. No tenían fotos del nacimiento, pero con el fallecimiento necesitaban tener la certeza de que este suceso había ocurrido. Si solo tengo un papel que indica la defunción entonces cuesta mucho integrar la realidad de lo que ha pasado. Porque la muerte la tenemos que percibir a través de todos los sentidos, a través de la vista, viendo que no respira o que está pálido. Se necesita tocarlo: comprobar que está frio. Pero si estos pasos no se dan se tiene que buscar la certeza de otra forma, como con una foto, si no va a acostar muchísimo entender lo que ha pasado".

"Tras esta pandemia nos daremos cuenta de que necesitamos cuidar a los seres queridos más allá de la vida y recuperaremos el sentido de los rituales"

La especialista cree que ante situaciones como esta, que las nuevas tecnologías "pueden ayudar a despedirse de las personas queridas y que no hubiera sido posible de otra forma". Y como profesionales "hay que facilitar los pocos recursos que tengamos a nuestro alcance y no generar más dolor donde ya lo hay".

"Creo que después de esta pandemia estas reflexiones nos harán darnos cuenta de que necesitamos cuidar a los seres queridos más allá de la vida y recuperaremos el sentido de los rituales. Esta pandemia nos abrirá los ojos la verdadero valor de las cosas", apostilla.

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