AL VENCER SU INHABILITACIÓN

Artur Mas se queda sin la pensión de 'expresident' y se mueve para tener un cargo

La norma determina que los presidentes catalanes una vez que dejen el cargo reciban una asignación mensual equivalente al 80% de la retribución mensual que perciba el 'president'

Foto: Artur Mas en un mitin de Junts per Catalunya. (EFE)
Artur Mas en un mitin de Junts per Catalunya. (EFE)

Artur Mas se queda, a partir de marzo, sin la pensión de 'expresident' de la Generalitat, por la que estaba percibiendo unos ingresos de 110.000 euros brutos anuales. Este giro del destino hace que el 'expresident' esté aspirando a un cargo público tras las elecciones que convoque Quim Torra, según apuntan fuentes del PDeCAT. Eso no quiere decir que vaya a presentarse pero sí que necesitará que Carles Puigdemont y los suyos le hagan un favor. Un favor de seis cifras. Eso le coloca en una mala situación para frenar las pretensiones del residente de Waterloo de controlar la lista electoral de JxCAT de cara a los nuevos comicios que convoque Quim Torra.

Artur Mas ha evitado contestar a las preguntas sobre sus ingresos. En especial porque en este momento ha tenido una entrada extra de fondos gracias a los derechos del libro 'Cap fred, cor calent' —cabeza fría, corazón caliente—, en el que ofrece su visión sobre los "hechos de octubre". Hechos en los que participó de manera muy activa, ya que formaba parte del denominado "sanedrín", que asesoraba a la Generalitat de Puigdemont que declaró la independencia. Sin embargo, ni Mas ni ninguno de sus miembros tuvo que afrontar luego responsabilidad penal alguna, mientras que los miembros del Govern acabaron condenados ante el Tribunal Supremo. Fuentes cercanas al entorno del 'expresident' Mas explican que el libro, que aspira a ser un superventas este Sant Jordi, le ha supuesto un importante adelanto de Columna Ediciones, filial del Grupo Planeta.

Sin embargo, este ingreso puntual no solventa el problema de fondo. Mas se queda sin salario. Hasta ahora estaba cobrando 110.000 euros fruto de la Ley 6/2003 que regula el estatuto de los expresidentes de la Generalitat. Esta norma determina que los presidentes catalanes una vez que dejen el cargo reciban "una asignación mensual equivalente al 80% de la retribución mensual que corresponde al ejercicio del cargo de presidente o presidenta de la Generalitat", según establece dicho texto legal. Pero esa pensión se limita a "un período equivalente a la mitad del tiempo que han estado en el cargo".

Artur Mas fue presidente de la Generalitat durante cinco años. Por tanto, ahora se acaba su pensión. Podría seguir cobrando el 60% del sueldo de 'expresident' pero solo cuando cumpla los 65 años, a partir de enero del 2021 tal y como marca la ley. Y ahora tiene 64 años. Por lo tanto, queda un año sin ingresos. Y eso supone un problema.

No quiere volver

Artur Mas no quiere volver a ser presidente de la Generalitat. Sí que desea preservar un cierto legado del PDeCAT, que Puigdemont y su grupo de independientes está dinamitando de manera continuada. Aunque algunas fuentes apuntan a que podría ir en las listas junto con Puigdemont y el 'conseller' de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, su entorno más cercano lo desmiente.

La presentación del libro y su intento de participar en Perpiñán, que Puigdemont ha cortado de raíz, responden, en ese sentido, a la intención de evitar que las listas de JxCAT se vuelvan a hacer desde Waterloo marginando a todos los cuadros de su partido. Pero cada vez su posición es más frágil y el final de su pensión lo debilita aún más, dejando al partido al albur de lo que decida Puigdemont. Un Puigdemont, por cierto, que también competirá con Artur Mas en Sant Jordi, con su propio libro y su propia verdad sobre el 'procés'. La hegemonía sobre el PDeCAT se dirimirá más en las listas de los más vendidos de "no ficción en catalán", que en los parlamentos de Perpiñán.

La batalla política de Artur Mas se centra más en preservar el peso del PDeCAT en las listas de las futuras elecciones que en su propia carrera política


No es la primera vez que la situación económica de Artur Mas se convierte en cuestión política. A finales de 2018 la primera actuación de la denominada Caixa de Solidaritat fue para reunir 4,9 millones de euros para evitar que le embargasen, a él y otros antiguos cargos de la época, por la reclamación del Tribunal de Cuentas por los gastos de la consulta del 9-N.

Fin de la inhabilitación

El final de la paga pública coincide con el final de la inhabilitación derivada de su condena por haber organizado el 9-N. A partir de este 23 de febrero, Artur Mas puede volver a desempeñar cargos públicos, ya que la condena, al final, fue de 13 meses. Por lo tanto, en teoría, la Generalitat podría volver a designarle para un cargo público a partir de la semana que viene. El Parlament también, pero eso resultaría más complicado. Hace falta mayoría y la CUP sigue empeñada en enviarle a la papelera de la Historia.

La conversión de Artur Mas al independentismo a partir de 2012 resultó clave para que el 'procés' acabase derivando en la declaración de independencia de octubre de 2017. Desde dicha declaración, Artur Mas ha ido perdiendo peso político y sus criterios han sido de forma sistemática ignorados desde Waterloo, que es el espacio político que está marcado el paso en Cataluña en este momento.

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