DIVISIÓN DE PODERES EN LA CÚPULA

Artur Mas maniobra para volver a la política al vencer su inhabilitación

Hay una máxima que el 'expresident' nunca romperá: jamás se enfrentará a su sucesor, Carles Puigdemont, ni verterá en público una crítica en su contra

Foto: El expresidente catalán Artur Mas, durante el mitin de Junts per Catalunya en noviembre del año pasado. (EFE)
El expresidente catalán Artur Mas, durante el mitin de Junts per Catalunya en noviembre del año pasado. (EFE)
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El expresidente de la Generalitat Artur Mas maniobra para volver a la política. El 23 de febrero expira la inhabilitación a la que fue condenado por haber organizado el pseudoreferéndum del 9 de noviembre de 2014. Además de sacar libro (titulado ‘Cap fred, cor calent. El 'procés' en primera persona’ [‘Cabeza fría, corazón caliente. El ‘procés’ en primera persona’]), Mas quiere volver con fuerza, según comentan quienes le frecuentan. Durante los últimos meses, ha llevado una apretada agenda de reuniones, especialmente con representantes clave de los sectores económicos y sociales de Cataluña. Pero también ha prestado mucha atención a los líderes territoriales de su propio partido, el PDeCAT.

“Lleva reuniéndose con las agrupaciones locales desde hace meses, para tantear el terreno y ver las ganas de la gente y las posibilidades que él tiene de retomar su actividad y volver a asumir el liderazgo del partido. De momento, la impresión que tiene es que sería bien recibido en la política de nuevo. Y él está convencido de que acabará de nuevo en este terreno”, explica un alto cargo del PDeCAT.

"Lleva reuniéndose con agrupaciones locales desde hace meses, para tantear el terreno y ver las ganas de la gente y las posibilidades que tiene"

Otra persona que ha tenido contacto con Mas añade que “está convencido de que solo él puede arreglar la actual situación y rehacer los puentes con Madrid. En privado, es crítico por cómo se han hecho las cosas, aunque en público no diga nunca nada contra el ‘procés’ y la deriva radical que llevan los dirigentes de su partido en la actualidad”.

Todos los que le conocen coinciden en lo mismo: Artur Mas tiene un problema y este se llama Carles Puigdemont. La sombra del fugado de Waterloo es alargada e interfiere en los planes del ‘expresident’ Mas. El extremismo de Puigdemont y su estrategia frentista choca frontalmente con la estrategia de Artur Mas, más proclive al pacto y a la reconciliación. Pero hay una máxima que Artur Mas nunca romperá: jamás se enfrentará a su sucesor ni verterá en público una crítica en su contra.

Carles Puigdemont. (EFE)
Carles Puigdemont. (EFE)

Ese posicionamiento no se debe solo a un convencimiento personal de lo que debe ser la lealtad política, sino que trata de no dar munición al ‘enemigo’. Uno de los dirigentes que se ha reunido con él ahonda en esta postura: “Quiere coger las riendas, pero no planteará batalla directa a Puigdemont desde el PDeCAT. Lo que quiere es que le dejen hacer. Él se compromete a arreglar la situación, pero ha de tener las manos libres. En caso contrario, ya decidirá en el futuro por dónde irá, aunque en último extremo no es descartable que pueda volver a ejercer la política desde alguna plataforma que él mismo impulse y lidere”.

Ofensiva conjunta

Artur Mas le ha hecho llegar a Puigdemont una propuesta: que el fugado se quede en Bruselas, que se dedique en cuerpo y alma a difundir el mensaje independentista en las instituciones comunitarias, que coja las riendas internacionales del ‘procés’ y que le deje a él el territorio catalán para plantear la batalla no solo al constitucionalismo, sino por la reconquista del territorio independentista frente a ERC. “Considera que desde el Europarlamento, Puigdemont podría pilotar toda la cuestión internacional del ‘procés’, que es, en estos momentos, el principal frente que Cataluña tiene abierto. Al mismo tiempo, él, desde dentro, controlaría la política interna y negociaría para llegar a un pacto con Madrid que desemboque en una consulta y trabajaría para reconvertir a la pos-Convergencia en la fuerza política hegemónica”, detalla una de las fuentes consultadas.

Mas le ha hecho llegar a Puigdemont una oferta: que le deje a él el territorio catalán para plantear la batalla por la reconquista del territorio soberanista

Así, ambos trabajarían en una estrategia conjunta, uno desde Bruselas y el otro desde Barcelona. “Puigdemont ha de entender que el frente internacional es, en estos momentos, muy importante y él debería hacerse cargo del mismo, no ya por su situación personal, sino porque tiene un cargo desde el que puede influir y a través del cual tiene un amplio margen de maniobra”, explican fuentes cercanas a Mas.

Fuentes de los sectores más cercanos a Puigdemont, sin embargo, consideran que la oferta de Mas “es fácil de rechazar”. O sea, es un ‘caramelo envenenado’, ya que persigue retirarlo de la política catalana. En realidad, el ‘expresident’ fugado teme que eso sea el prólogo de su relegación política, es decir, una maniobra de Artur Mas para arrebatarle el puesto de timonel del ‘procés’. “Es fácil sospechar que lo que pretende Mas es tener su sitio y asegurarse el control de la política catalana, por lo que la figura de Puigdemont pronto sería olvidada, al no estar presente en el día a día catalán. Sería pasar de estar en las portadas todos los días a caer en el olvido en cuestión de semanas”, subraya la fuente.

Ante los recelos del fugado, Artur Mas está dispuesto a hacer poco. “Lo que tiene claro es que jamás se enfrentará en público a su sucesor para disputarle el sillón. Esa es una línea roja que él mismo se ha autoimpuesto”, insiste un alto dirigente posconvergente, que también matiza que “Mas siempre se presentó como el apaciguador de la situación, pero la estrategia definida no ha ido por ese camino, sino por el de mantener la tensión con Madrid”. La oferta a Puigdemont no tiene, en principio, fecha de caducidad. Artur Mas es paciente. Los que le conocen aseguran que solo él conoce su destino. “En el último instante, decidirá qué hacer. Ya lo hacía cuando era ‘president’, sorprendiendo a propios y extraños”, dice un estrecho colaborador suyo. Y otro añade que “tiene muy claro el camino que quiere seguir. Otra cosa es cómo sortear los obstáculos que hay en él. Y las reticencias de Puigdemont son, en estos momentos, uno de esos obstáculos”. La propuesta, no obstante, está encima de la mesa.

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