El proyecto ahora está parado

Torra amaga con la Constitución catalana para torpedear las negociaciones de ERC

La mención a una hipotética carta magna en Cataluña ni responde a la realidad ni era necesaria. Solo sirve para que la derecha se pueda lanzar a la yugular de Pedro Sánchez

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la reunión semanal del Ejecutivo catalán. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la reunión semanal del Ejecutivo catalán. (EFE)

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, sacó ayer de la nevera el proyecto de Constitución catalana y lo utilizó para torpedear la negociación de ERC con el PSOE para investir a Pedro Sánchez. En el momento más inoportuno, Torra remitió una carta a Meritxell Batet en su calidad de presidenta del Congreso para decirle que no iba a acudir a los actos en Madrid con motivo del Día de la Constitución. Como si a estas alturas alguien lo estuviese esperando en la capital madrileña. Y en la carta, dejaba caer que estaba trabajando en la Constitución catalana.

La misiva acaba así: “Esta Constitución ya no nos representa a una mayoría de los catalanes. Y es por eso que estamos determinados a escribir una nueva, más moderna, más democrática y más justa. Una Constitución catalana que sea fiel a la voluntad de los catalanes en el marco de proceso democrático y libre”.

Ese último párrafo era innecesario. Ni aportaba nada ni explicaba nada. Solo sirve para que la derecha se lance a la yugular de Pedro Sánchez por estar negociando con ERC. Nadie está redactando una Constitución catalana y no es previsible que nadie lo haga por el momento.

La ironía es que el proyecto constitucional catalán está más que muerto. La Constitución catalana es una de las muchas cosas que Carles Puigdemont pone en marcha desde Bélgica y que luego se olvida.

Torra y Puigdemont crearon un rocambolesco organismo de nombre todavía más largo: Consejo Asesor del Fórum Cívico y Social para el Debate Constituyente, que presidía el cantante Lluís Llach. El fórum ocultó sus actas, en las que se mostraban numerosos debates estériles en los que nadie se ponía de acuerdo. El fórum debía marcar la metodología con la que hacer una Constitución, como si la misma no fuese tan sencilla como que se reúnan los partidos políticos, la redacten y se someta a referéndum.

Alejándose de ese modelo, Llach y los suyos antes de disolverse diseñaron un sistema muy complejo que nadie en Cataluña ha entendido. Se crean agrupaciones locales, denominadas 'enteses'. Supuestamente, esta fase ha acabado, el calendario fijado hablaba de octubre, pero nadie ha informado de cuántas 'enteses' existen ni de si están trabajando. Solo se sabe que hay siete áreas temáticas sobre las que hablar: economía, ejercicio del poder, participación ciudadana, defensa de derechos culturales y políticos y política internacional. Pero estos grupos no redactarán la Constitución, solo debatirán sobre “el país que se quiere”.

Calendario largo

Hasta marzo, las 'enteses' debían animar este debate. La gente ha de apuntarse a una página web —https://www.debatconstituent.cat/— que gestiona la Associació Debat XXI, acogida en un edificio en la calle Rocafort de Barcelona que funciona como “hotel de entidades” y que gestiona el Centre Internacional Escarré per a les Minories Etniques i les Nacions, que preside David Minobes, cercano a ERC.

No existe la redacción de una Constitución catalana, solo se ha activado un alambicado mecanismo para simular un proceso constituyente

En abril, el fruto de estos debates se llevará al Parlament, para que los partidos hagan con ello lo que sea conveniente. Supuestamente, si el Parlament decide que no hará nada ­—no es legal redactar una carta magna—, esta misión la asumiría la Asamblea de Electos de Cataluña —el Parlament paralelo impulsado por Puigdemont—. Pero este solo se ha reunido una vez y en ningún momento hablaron de hacer nada constituyente. Es lo que tienen los cargos electos: cumplen la ley de forma escrupulosa, no vaya a ser que les caiga una inhabilitación. Así que la amenaza de Torra a Meritxell Batet es solo una nueva versión del farol de Ponsatí que solo busca envenenar un ambiente que ya estaba tocado después de que Pedro Sánchez desde Londres diera por hecho en público que las conversaciones estaban muy bien encarriladas.

Cerrojazo informativo

En el PSOE, mientras, se mantiene un cerrojazo informativo absoluto. Los dirigentes callan y apenas apostillan, siquiera en privado, el devenir de las negociaciones con ERC. Todo con el fin de protegerlas al máximo, para que no descarrilen. Más ahora que se percibe un claro optimismo en el núcleo duro del partido y del Gobierno. El propio presidente en funciones confesó que las conversaciones con distintas fuerzas, dijo este miércoles al término de la cumbre de la OTAN en Londres, “van bien, y van bien porque son discretas”. Esa reserva, señaló, “es un principio esencial para llegar a buen puerto”, para que la investidura prospere.

Desde Ferraz muestran cautela máxima: “No nos ponemos horizonte temporal ni tenemos hecho el acuerdo con ERC. Seguimos avanzando”.

El análisis que se hace en Ferraz es que si algo contribuyó a que las negociaciones con Unidas Podemos se estrellaran, fue que se estuvieran radiando los avances y desencuentros a través de los medios. Pero en aquel momento, Pedro Sánchez estaba lanzado hacia unas nuevas elecciones, y ahora ocurre todo lo contrario: quiere que esta investidura sí fructifique, consciente de que salió debilitado el 10-N y de que unos terceros comicios podrían comportar el regreso de la derecha al poder y su desalojo de la Moncloa.

Torra amaga con la Constitución catalana para torpedear las negociaciones de ERC

En el equipo del presidente, ni siquiera se atreven a anticipar si será finalmente posible una investidura antes de Navidad o bien es ya ineludible pensar en enero. La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, señalaba este miércoles que los plazos ya van muy justos —están por delante el puente de la Constitución y la ronda de contactos del Rey con 19 fuerzas políticas, la más amplia hasta ahora—, pero que sería posible. Fuentes de Ferraz mostraban cautela máxima: “No nos ponemos horizonte temporal ni tenemos hecho el acuerdo con ERC. Seguimos avanzando”.

En la dirección templaban el claro entusiasmo que había evidenciado Sánchez desde Londres. El presidente en funciones no dio por descontado el acuerdo con ERC, pero sí trasladó la sensación de que las conversaciones están encarriladas y pueden fructificar. El hecho de que la víspera PSOE y ERC, tras su segunda reunión, lanzaran un comunicado conjunto, ya era una señal muy potente de que había habido avances. “Es verdad que no hemos llegado a ningún acuerdo [con ERC], pero sí puedo garantizar dos cosas. Lo primero, el acuerdo va a estar siempre dentro del marco de la legalidad democrática, de la Constitución española. Y, en segundo lugar, será público”, aseguró en la capital británica. Sánchez lanzaba ese mensaje para acallar las críticas, frente a aquellos que, dentro y fuera de su partido, ven venir que el presidente puede amarrar con los republicanos un acuerdo que desborde la ley vigente.

"Cauces de expresión"

Por el momento, el nudo gordiano de la negociación está en cómo canalizar la resolución del “conflicto político” en Cataluña. El PSOE ya ha naturalizado esa expresión y está dispuesto a activar una “vía política” para resolverlo. ERC quiere una mesa entre gobiernos, mientras que los socialistas ya habían advertido de que el foro lógico es la comisión bilateral Generalitat-Estado, recogida en el Estatut. Para la formación de Oriol Junqueras, ese espacio se queda corto y no es el conveniente, pues es el foro reglado para abordar materias como traspasos, inversiones o conflictos de competencias. Los dos partidos, en su comunicado, se comprometen a buscar “instrumentos” para encauzar el conflicto político. No detallan cuáles, ni el presidente entró a la concreción.

Ábalos habla de buscar "cauces de expresión para que nadie tenga que recurrir a situarse fuera del ordenamiento jurídico", un foro que quepa en la ley

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, miembro de la comisión negociadora que encabeza Adriana Lastra, indicaba este miércoles que se trata de buscar “cauces de expresión para que nadie tenga que recurrir a situarse fuera del ordenamiento jurídico”. O sea, un foro de diálogo que quepa en el marco de la ley. El número tres apuntó que esta negociación no se basa en “cesiones y concesiones basadas en la reciprocidad”, sino en “encontrar un cauce” para situar el conflicto, “no negándolo”.

Torra amaga con la Constitución catalana para torpedear las negociaciones de ERC

Lastra se reunió este miércoles con la portavoz de JxCAT, Laura Borràs, y la diputada Míriam Nogueras. No hubo declaraciones ni comunicado posterior y se emplazaron para una siguiente reunión. Pero la investidura, si prospera, no saldrá gracias al partido de Carles Puigdemont, cuyo peso numérico, por sí mismo, es irrelevante, sino gracias a ERC. Y de momento ese canal sigue avanzando a buen ritmo. Habrá que ver si fructifica.

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