también copia de la CIA en Venezuela

Manual antisistema para Barcelona: "Decid siempre que ha sido brutalidad policial"

"Exagerad el dolor y decid siempre que ha sido brutalidad policial y que figure en el informe”. Las palabras ‘siempre’ y ‘brutalidad policial’ están en mayúsculas en el mensaje

Foto: Policías antidisturbios durante los altercados de Barcelona. (EFE)
Policías antidisturbios durante los altercados de Barcelona. (EFE)

El independentismo radical está utilizando distintos manuales para planificar las algaradas callejeras y poner en jaque al Estado español. Los principales manuales que se utilizan son los de los antisistema. Manuales, por supuesto, editados en castellano. Un mensaje enviado a activistas, bajo la consigna de “muy importante”, daba recomendaciones básicas en caso de detención. El quinto punto de las recomendaciones era solicitar “siempre” un médico. Una vez ganado el facultativo, es preciso que este eche a los policías de la estancia. Luego, “no os cortéis en explicarle hasta el más mínimo golpe o rasguño, exagerad el dolor y decid siempre que ha sido brutalidad policial y que figure en el informe”. Las palabras ‘siempre’ y ‘brutalidad policial’ están en mayúsculas en el mensaje.

Y, tal y como establecen otros consejos de seguridad, advierten de no reconocer la propiedad de ninguna cosa, “ni aunque la mochila sea tuya”, acogerse al derecho a no declarar (“Se lo pones difícil imputarte”, subraya), solicitar inmediatamente un 'habeas corpus', y “cuando os hagan firmar la hoja de derechos, escribid, antes de firmar, ‘solicito habeas corpus’ (poned a boli la hora)”.

Algunas de las consignas son también extrañamente muy parecidas a los manuales de la CIA para preparar a alborotadores en las calles de Venezuela. Una de las consignas más repetidas durante la pasada semana era no correr a lo loco para escapar de la Policía. “No tiene sentido correr 200 metros para volver luego. Es mejor correr 20 o 30 metros, porque la Policía no se desplazará más”, advertían desde algunas plataformas que repartían órdenes durante los disturbios. “La idea es no correr por las calles como locos”, dice el manual de la CIA. Igualmente, este manual aconseja: “Siempre tengan una vía segura de escape y una alterna, si es posible”. Las órdenes impartidas durante la pasada semana rezaban: “Identificar una ruta de escape, que se habrá de prever antes de cualquier actividad”. Asimismo, a través de las redes, se impartían órdenes a los alborotadores: “Intentad no hacer carrerillas innecesarias y pánicos absurdos que nos hagan retroceder y que pueden provocar una avalancha”.

Control de equipos internos

Aunque buena parte de las tácticas empleadas durante los graves disturbios de la pasada semana están sacados de los manuales clásicos de la guerrilla urbana, se han incorporado nuevos elementos, especialmente ‘importados’ de las últimas manifestaciones de Hong Kong y otros adaptados al uso de las redes sociales, que antes nunca se habían utilizado con tanta intensidad para dirigir y controlar, desde los despachos, las algaradas callejeras.

Estas nuevas tácticas ensayan el control de ‘equipos’ internos dentro de los alborotadores para repartirse las tareas: mientras un grupo se encarga de acosar y provocar a las fuerzas del orden, otro grupo provee de materiales, otro, de vigilar la llegada de efectivos policiales por las vías adyacentes, y otro, de buscar nuevos objetivos. Junto a esos grupos, una masa de exaltados es utilizada, muchas veces sin saberlo los mismos manifestantes, como carne de cañón, como si de víctimas propiciatorias se tratase. Lo que se oculta tras las actuaciones violentas, pues, es, en definitiva, una labor colectiva para la que es necesario un férreo control centralizado. Nada de lo que sucede se deja al azar. Si una esquina se quema, es porque se ha dado la orden tajante de que se haga fuego en ese lugar.

El pasado miércoles, uno de los días en que Barcelona ardía por los cuatro costados, se emitía una orden a través de las redes: “Hoy tienen ganas de dar (…) ¡los que estáis en la calle, no os entretengáis con la Policía, que os tienen ganas! Cortad calles 10 minutos; antes de que lleguen, marchad y a otro lugar (…) que os tengan que ir a buscar (…) ¡¡Hacedlos correr con la equipación!! Y, sobre todo, aislad a los que no conocéis y os incitan a hacer cosas que no son propias vuestras”. Estas órdenes son un ejemplo claro de cómo se maneja la guerrilla urbana catalana en estos momentos, en que cada cual tiene su misión encomendada de antemano.

Manual antisistema para Barcelona: "Decid siempre que ha sido brutalidad policial"

Ya lo dice también el manual de la CIA: “Organízate en grupos, los grupos no mayores de 10 personas son más fáciles de manejar”. Y los grupos han de estar formados por personas de confianza: “Sus amigos más cercanos y vecinos de confianza integrarán su grupo. Ustedes constituirán, junto con otros, los grupos de autodefensa”, dice el manual. De ahí que el independentismo catalán copiase literalmente las consignas de la CIA para establecer una “cadena de confianza” entre los afiliados a Tsunami Democràtic: la 'app' solo funciona cuando alguien te da su QR, es decir, un código de confianza que se ha de escanear. Y este código ha de transmitirse en persona. Con ello, se pretende eliminar a posibles infiltrados, ya que cada militante responde personalmente por la persona a la que introduce en la cadena.

Las ‘herramientas’ locales

De Hong Kong, los independentistas catalanes aprendieron, entre otras cosas, a camuflarse entre la población. Por ejemplo: copiaron el modelo de tratar de bloquear el aeropuerto fingiendo ser simples pasajeros, evitando para ello llevar cualquier signo político distintivo. La Policía, que estaba al quite (no en vano, mandos de los Mossos ya habían visitado las instalaciones de El Prat desde una semana antes), desbarató el plan. O utilizar paraguas, máscaras antigás y organizar equipos especializados en tareas en las manifestaciones, así como utilizar rayos láser para cegar a los policías y sus cámaras o llevar ropa de recambio para despistar a la Policía y material para contrarrestar los efectos de los gases lacrimógenos.

Como apunte local, en Barcelona, esta semana, aparecieron también guantes de cesta punta, los utilizados para jugar a la pelota vasca. Este tipo de herramienta no la puede utilizar cualquiera, sino que se ha de ser un experto. De hecho, guantes así eran utilizados en la ‘kale borroka’ vasca. El efecto que tienen es muy lesivo: una piedra o una bola lanzada con estos guantes llega a una velocidad enorme.

La utilización de estos guantes, según fuentes relacionadas con la investigación de los alborotos, puede deberse a la participación de ‘profesionales’ de la lucha callejera con experiencia del País Vasco. Y no hay que olvidar que en edificios okupados se impartieron durante años clases de guerrilla urbana por expertos llegados, en buena parte, del País Vasco. En otras casas okupadas, se detectaron también instalaciones preparadas como gimnasio para entrenar a activistas en técnicas de combate, incluido el boxeo (se confirmó la existencia de sacos de arena de los utilizados para entrenamiento de los boxeadores).

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