"¿Brutalidad policial? Es al revés, los han masacrado y se están conteniendo"
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"¿Brutalidad policial? Es al revés, los han masacrado y se están conteniendo"

El independentismo y un sector de la izquierda acusan a las fuerzas del orden de "violencia policial". Los agentes explican cómo están trabajando estos días y qué tienen delante

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"¿Brutalidad policial? Es al revés, los han masacrado y se están conteniendo"

“La brutalidad policial es la principal gasolina del conflicto que se vive en las calles de Barcelona. Las agresiones de la Policía Nacional y los Mossos contra los manifestantes, vecinos y periodistas son intolerables. Exigimos responsabilidades políticas”. El tuit se enviaba a las 13:17 del sábado desde la cuenta de Barcelona en Comú. El partido de la alcaldesa, Ada Colau, se sumaba a la tesis que lleva alimentando varios días un sector del independentismo: la responsabilidad de los enfrentamiento violentos es de la policía.

El argumento se repite una y otra vez, reforzado por un puñado de vídeos de pocos segundos distribuidos por redes sociales y en los que pueden verse porrazos contra manifestantes, detenciones y situaciones de tensión. Algunos se lanzan desde cuentas oficiales o desde las de políticos como Albano Dante Fachin, alcanzando miles de visualizaciones en cuestión de minutos. En la guerra del relato, las muestras de rechazo no caen sobre quienes tiran adoquines o bolas de acero con tirachinas, sino contra las fuerzas de seguridad que se enfrentan a ellos.

Un grupo de policías antidisturbios durante los altercados que se están produciendo en Barcelona. (EFE)
Un grupo de policías antidisturbios durante los altercados que se están produciendo en Barcelona. (EFE)

“En realidad, los agentes están, muy muy comedidos”, dice una fuente de Interior. “Aguantan lo indecible y mira que son gente bregada en protestas de mineros y de estibadores. Pero nunca habían visto nada así. Una piedra le reventó el casco a un agente. Parece que usaron un aparato como los de cesta punta para lanzar los adoquines”. Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP), insiste en lo mismo. “Están lanzando botellas con ácido, bolas de acero… Nosotros ni siquiera estamos respondiendo con proporcionalidad…”.

El saldo deja ya más de 288 policías heridos, uno muy grave, a quien “atravesaron el casco con un rodamiento, lanzado con un tirachinas de alto alcance modificado, arma prohibida que puede ser mortal”, según sus compañeros. “Los niveles de adrenalina y de estrés”, subrayan, “son enormes cuando estás bajo una lluvia de cascotes, rodeado de fuego… La situación es muy difícil de imaginar para quien no está en esa situación. Están haciendo turnos de 18 y 17 horas".

Progresión de medios

Los antidisturbios trabajan con la llamada “progresión de medios”, un protocolo que está pensando para reducir al mínimo el número de heridos. “Se trata de dispersar a la gente dando muchos avisos”, explica otra fuente policial. La bocacha con pelotas de goma es el último recurso. Después de eso solo queda el cuerpo a cuerpo o el arma reglamentaria.

“Los proyectiles de goma salen con una carga muy baja, las bolas no tienen la consistencia que tenían antes y no está permitido el tiro directo, sino que rebotamos en paredes o suelo. Cuando alguien luego ve un video de 20 segundos en Twitter tiene que entender que han pasado muchas cosas antes. A esa gente se le lleva mucho tiempo avisando de que tiene que abandonar la zona y lo único que se ve después es el desenlace. Además, nos encontramos constantemente con gente que va buscando esa imagen y la acaba forzando”.

Foto: "No quemes esa barricada. Les das la razón": primeras grietas en las protestas en la calle

Gonzalo Boye, abogado de Puigdemont, insiste en que el uso de la fuerza está siendo “excesivo” estos días. “Amnistía Internacional también lo dice. Han cargado contra chavales que estaban en la calle. No niego que haya habido actos vandálicos de los manifestantes, a los que hay que aplicar la legislación vigente, pero mi opinión es que las cosas no se resolverán así”. Boye subraya que no quiere hacer distinción entre las actuaciones de los Mossos y de la Policía Nacional.

Un grupo de policías antidisturbios durante los altercados que se están produciendo en Barcelona. (EFE)
Un grupo de policías antidisturbios durante los altercados que se están produciendo en Barcelona. (EFE)

Ramón Cosío, portavoz del SUP, argumenta en la misma línea: “Se están conteniendo. Hay medios antidisturbios que no se están empleando, hay gente de la unidad que no ha pasado a primera fila. Me parece muy frívolo después de ver cómo ha quedado Barcelona que alguien diga que ha habido dureza cuando hay más de 288 policías heridos y muy pocos detenidos. Me parece obsceno que lo haga un partido que gobierna la ciudad. Aguantaron el asedio, les quemaron vehículos, escaparates, contenedores, han tirado adoquines, han dañado furgonetas. Que digan que no hay violencia policial no tienen perdón”.

El manual de los CDR

Los radicales tampoco marchan a ciegas en sus enfrentamientos con los equipos antidisturbios y muchos tienen claro lo que hacer en cada momento. Cuando, en la noche del miércoles, varias cargas de pirotecnia fueron dirigidas contra un helicóptero de los Mossos que sobrevolaba la zona, no fue con intención de derribarlo sino más bien para facilitar la huída de los radicales y que este no pudiera identificar a los grupos en su retirada.

"Para disuadir por algunos minutos a los pajaritos sería recomendable lanzar algún cohete de modo que el helicóptero se aleje momentáneamente ante la sorpresa para de este modo hacer la retirada más fácil", explica literalmente el manual de guerrilla urbana ‘Black Bloc’, que según ha trascendido en las últimas horas le fue intervenido a uno de los activistas detenidos.

El documento, de más de 70 páginas, contiene una serie de tácticas de manifestación inspiradas en la Alemania de los años 80 pero actualizadas a la situación española actual —la versión que circula es de 2014— y donde se describe pormenorizadamente la composición de las escuadras y equipos de las Unidades de Intervención Policial.

El nombre del autodenominado ‘panfleto’ no es una licencia poética. La idea es formar una columna de manifestantes todos vestidos de negro para dificultar la identificación por parte de la policía. "A día de hoy, el enemigo mayor del manifestante son estas identificaciones" es uno de los aforismos que contiene el manual, junto a "antes de soltar el DNI, suelta una piedra".

Han obtenido de manuales policiales la información sobre las formaciones y ejercicios más cotidianos de los antidisturbios. Saben que la escuadra que porta los escudos, "el primer grupo en afrontar la situación" está compuesta por los hombres más altos de la sección para "crear un impacto psicológico", saben que los efectivos que hay detrás "deben portar grilletes, extintor pequeño, botiquín y granadas de mano" o que los gaseadores suelen ser los policías más veteranos y, por tanto, los más lentos.

Durante los disturbios de esta última semana en Barcelona se ha podido evidenciar que los independentistas radicales han seguido paso por paso las recomendaciones del ‘Black bloc’ sobre cómo hacer frente a los despliegues de la U.I.P.

Una vez comienza el enfrentamiento, la primera táctica de los CDR es mantener la posición, para lo cual se recurre al lanzamiento de piedras, adoquines o escombros, se sigue con las botellas ("un contenedor de cristal proporciona ‘munición’ a decenas de manifestantes durante aproximadamente un cuarto de hora") y los cócteles molotov y, una vez, asegurada la zona, varios efectivos montan las barricadas con vallas de obra o contenedores en llamas.

"Otra de nuestras bazas es crear diferentes focos autónomos de resistencia, desbordando el esquema represivo de los antidisturbios. Si nos movemos a menudo en grupos pequeños a los helicópteros policiales les cuesta más localizar los puntos 'calientes', lo que entorpece la comunicación y coordinación de los agentes a pie", abunda el manual.

Las estrategias, obviamente, dependen del momento de la lucha pero comienzan tratando de bloquear a los policías en algunas calles para encontrar el momento propicio y lograr tenderles una emboscada como ocurrió en Urquinaona durante la noche del viernes.

Un grupo de policías antidisturbios junto a la tanqueta de agua a presión. (EFE)
Un grupo de policías antidisturbios junto a la tanqueta de agua a presión. (EFE)

Primero se centran en atosigar a quienes disparan las bolas de goma "en todo momento, para que no puedan recargar su arma" y a aquellos que, mediante toques en el hombro de un compañero, marcan el ritmo y controlan que no se pierda la formación.

Cuentan también con estrategias para inutilizar a los distintos antidisturbios en función del arma que lleven: si portan una porra tratan de agarrarse a las axilas mientras otro miembro trata de despojarle del arma, si llevan escudo intentan girarlos desde abajo para torcerles el brazo. Por último, el manual incluye también recomendaciones sobre cómo afrontar un ataque con gases lacrimógenos, cómo recibir los golpes de la policía o cómo actuar si son capturados.

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