una semana después de ir a Waterloo

Mas viaja en secreto a Ginebra para tratar la investidura de Sánchez con Puigdemont

Puigdemont se había comprometido a que, hasta un futuro congreso fundacional en octubre, él tendría el control de toda la política interior: Generalitat, JxCAT en el Parlament, Congreso y Senado

Foto: Mas y Puigdemont. (EFE)
Mas y Puigdemont. (EFE)

Artur Mas ha viajado en secreto a Ginebra para reunirse con Carles Puigdemont y desbloquear la posición de JxCAT en la investidura de Pedro Sánchez, que se debatirá en el Congreso a mediados de julio. Así lo han confirmado fuentes próximas a JxCAT conocedoras del encuentro. Mas asumió hace una semana en Waterloo la responsabilidad de la reconstrucción de JxCAT en un partido político convencional y en un espacio político soberanista que pudiese integrar las diversas sensibilidades que ahora campan en sus fueros, digamos que de Marta Pascal hasta Laura Borràs. Pero la posición sobre la investidura ha embarrado el campo de juego.

Puigdemont se había comprometido a que hasta un futuro congreso fundacional en octubre él tendría el control de toda la política interior: lo que incluía Generalitat, grupo de JxCAT en el Parlament y lo mismo en el Congreso y el Senado. En la práctica, el grueso de los diputados en Madrid se niega a abstenerse para facilitar que Pedro Sánchez vuelva a ser presidente.

La reunión en Ginebra ha sido un intento de rehacer puentes después de que en el grupo parlamentario en el Congreso no haya reconocido la autoridad de Artur Mas y Puigdemont haya guardado silencio respecto a este conflicto. La relación entre ambos líderes sigue siendo buena, pero la hiperfragmentación del espacio soberanista posconvergente hace que este se haya convertido en ingobernable en términos prácticos. Una cosa es lo que promete Puigdemont y luego otra la que pasa sobre el terreno.

Como avanzó El Confidencial, la investidura se ha convertido en un escollo para el pacto de refundación de JxCAT. Por eso, Mas ha forzado una nueva reunión en Ginebra apenas una semana después de la que se celebró en Waterloo. Porque la primera se había quedado coja, al no cumplirse sobre el terreno los compromisos a los que había llegado Puigdemont.

Carles Puigdemont se encontraba en Ginebra para participar en el Cran Montana Fórum donde aprovechó para cargar contra el Parlamento Europeo y la Comisión Europea por no facilitar que él y Toni Comín puedan ser eurodiputados pese a no haber jurado en persona la Constitución Española tal y como marca la ley. En su intervención definió su situación como "verdadero test de resistencia de la democracia" y criticó que "todo eso pasa ante el silencio de la UE".

Como avanzó El Confidencial, la investidura se ha convertido en un escollo para el pacto de refundación de JxCAT

En el Congreso la situación es complicada. Mas ha conseguido el apoyo de los diputados presos —Jordi Sànchez, Jordi Turull i Josep Rull— pero de los siete diputados con los que cuenta JxCAT estos no podrán votar a menos que sean sustituidos. Su valor solo es sentimental pero eso no es poco en la situación en la que se encuentra el soberanismo en Cataluña. La carta de los presos a favor de la abstención, que se guarda de manera celosa y que no se ha hecho pública, refuerza la postura de Mas: que la presidencia de Pedro Sánchez es la mejor opción que tiene JxCAT para salir del banquillo y volver a hacer política.

Por el bloqueo

Pero este pragmatismo que defiende Artur Mas no es compartido ni por las bases de JxCAT, que prefieren el "no a todo" ni por las personas de confianza de Puigdemont en España, como es el caso de la diputada en el Congreso, Laura Borràs, la gran abanderada de la teoría del "bloqueo" a la constitución del Gobierno español como venganza a la aplicación del 155 en Cataluña.

Podría parecer que Mas tiene ventaja, pero no es tan fácil. De los siete diputados de JxCAT, tres están encarcelados y otros tres (Borràs, Míriam Nogueras y el abogado de Puigdemont, Jaume Alonso Cuevillas) están perfectamente alineados con la idea de enviar a Pedro Sánchez a la papelera de la Historia, parafraseando a la CUP. Así que en la práctica solo hay cuatro diputados que pueden votar de manera efectiva y de ellos tres están descaradamente alineados con el puigdemontismo. Mas no cuenta con mayoría para sus planes en la cámara baja.

ERC con Bildu

Mientras tanto, ERC se reúne con Bildu y tranquilamente se está discutiendo la abstención en el debate de investidura. Pero es que ERC lleva más de un mes planteando esta idea. Y nadie monta en cólera. Lo que muestra el nivel de radicalidad en el que está instalado JxCAT, que prefiere no hacer política y seguir aferrado su manual de gestos. Ese Quim Torra que afronta una inhabilitación de tres años por una pancarta en la fachada del Palau. Con esa manera de hacer política es con la que quiere romper Artur Mas. Pero necesita convencer a Puigdemont.

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