Se aparta a los presos de la línea política

Artur Mas pacta refundar JxCAT en otoño y dar la presidencia del partido a Puigdemont

Mas quiere que Puigdemont deje de imponer las listas, tal y como hizo en las europeas y las generales. En teoría, Carles Puigdemont ha aceptado pero pide un encaje para Laura Borràs

Foto: Los expresidentes catalanes Artur Mas (i) y Carles Puigdemont (d) se dirigen a los medios de comunicación tras una reunión en Waterloo. (EFE)
Los expresidentes catalanes Artur Mas (i) y Carles Puigdemont (d) se dirigen a los medios de comunicación tras una reunión en Waterloo. (EFE)

Acuerdo vago en lo oficial pero con hondura en la trastienda de Waterloo. Se vieron las caras en Bélgica el hombre que inició el 'procés', Artur Mas, y el que declaró la independencia, Carles Puigdemont. Según la versión oficial, se ha acordado que JxCAT “tenga una estructura operativa eficaz”. En la práctica, el acuerdo ha sido más concreto. JxCAT se refundará lo antes posible, en otoño, con un congreso o una convención, se convertirá en un partido convencional y no solo formal, y hasta entonces Mas estará trabajando en la nueva organización del partido. Una formación que encabezará Carles Puigdemont como presidente, según apuntan fuentes del entorno del propio Artur Mas.

Puigdemont preserva así su hiperliderazgo en el entorno independentista y se garantiza un salario. Una solución a lo Marta Rovira en Ginebra, quien también se encuentra a sueldo del partido, en su caso, de los republicanos.

Con este acuerdo, se aparta a los presos de la primera línea de decisión política. Hasta ahora, el presidente de JxCAT ha sido Jordi Sànchez, pero la sentencia y la previsible inhabilitación han hecho que se acuerde un giro en este sentido. Por tanto, en octubre los presos perderán peso político: se les escuchará pero no decidirán. Se irá a la cárcel de visita, no a hacer política.

También hay acuerdo en no convocar elecciones, tal y como ya adelantó El Confidencial. Por tanto, se desliga un posible avance electoral en Cataluña de la respuesta política al fallo del Tribunal Supremo por los 'hechos de octubre'. El objetivo es mantener a ERC en el Govern y buscar un acercamiento a los comunes para poder pactar un presupuesto para Cataluña en 2020.

Puigdemont ha aceptado el planteamiento de Artur Mas de que JxCAT se constituya en la marca de referencia del espacio neoconvergente y en un partido no solo formal sino también como organización más estructurada. Una refundación rápida, para después del verano. Pero Carles Puigdemont ha pedido que se mantenga un cierto componente de 'movimiento' y que se busque un encaje para personas como Laura Borràs, que no milita en ninguna formación, según explican fuentes cercanas al 'expresident' Mas.

Puigdemont ha aceptado todos los puntos que Mas llevaba en su agenda, preguntado por los malos resultados en las municipales y el modo caótico en que se ha negociado la constitución de los ayuntamientos, un proceso en el que JxCAT ha perdido una de sus plazas emblemáticas, Sant Cugat; mientras que ERC, con una estructura más organizada, se hacía con alcaldías tan significativas como Lleida o Tarragona. A la toma de posesión de esta ultima incluso acudió el vicepresidente, Pere Aragonès.

Nueva estructura

Con este revés bien fresco, Mas se ha ofrecido a organizar el nuevo partido hasta octubre, cuando se subsumirá el PDeCAT, una marca de vida breve pero que tiene los derechos electorales y por lo tanto acceso a los fondos públicos para poder pagar campañas.

Artur Mas quiere que Puigdemont deje de imponer las listas, tal y como hizo en las europeas y las generales. En teoría, Carles Puigdemont ha aceptado limitar su nuevo papel a dirigir la internacionalización del 'procés'. Pero las referencias al 'movimiento' y a Laura Borràs no auguran nada bueno. Y apuntan a lo obvio: Puigdemont sigue fuerte y Artur Mas se encuentra muy debilitado. Eso sí, la Crida, el gran proyecto político de Puigdemont, queda congelada. No se hace referencia a ella en el comunicado.

El principal objetivo de impulsar una nueva organización es que Carles Puigdemont deje de imponer a su antojo las listas electorales de JxCAT

Ya empiezan a sonar nombres para la nueva estructura. Algunos sectores quieren colocar al 'conseller' de Interior, Miquel Buch, como secretario de Organización. Se habla de personas como Francesc Homs o Jordi Cuminal. Sin embargo, Mas preferiría en este puesto a un político libre de hipotecas del pasado, como el alcalde de Igualada, Marc Castells. Castells podría tener alguna posibilidad, si Mas aceptase a Elsa Artadi como secretaria general para contentar al residente en Waterloo, según apuntan fuentes del PDeCAT.

Cara a la autonómicas

Cara a unas nuevas autonómicas, el nuevo JxCAT ha de tener una estructura tradicional y con fuerte implantación en el territorio. También ha de contar con una estrategia unitaria de partido que permita optimizar los resultados electorales. En esencia, un regreso a la denominada 'vieja política'.

El principal objetivo de JxCAT será elegir un nuevo candidato para presidir la Generalitat. Artur Mas pretende que se vuelva a respetar la democracia interna del partido. Con Quim Torra ya no se cuenta. El acuerdo sería bueno si el PDeCAT consigue que sea un militante del partido el que aspire a ocupar el Palau y si este es escogido por los mecanismos establecidos por la organización. Si Puigdemont acaba imponiendo a Laura Borràs o a otro independiente, los problemas en el espacio neoconvergente continuarán. Pese a las especulaciones sobre su regreso, Mas se autodescarta, según confirman fuentes muy cercanas al 'expresident'. Su regreso se limitará a trabajar entre bambalinas hasta octubre, cuando cristalice el nuevo JxCAT y se refunde el partido.

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