EL PARLAMENT VETA AL LÍDER SOCIALISTA

Primera bofetada del independentismo a Pedro Sánchez: Iceta no presidirá el Senado

La jugada de Pedro Sánchez de colocar a Miquel Iceta al frente del Senado llega a su fin. Aunque en un principio parecía que las negociaciones de PSOE y ERC prosperaban para lograr la abstención

Foto: Miquel Iceta, líder del PSC, en el Parlament. (EFE)
Miquel Iceta, líder del PSC, en el Parlament. (EFE)

El socialista Miquel Iceta no será, finalmente, presidente del Senado. Los independentistas vetaron su nombramiento como senador autonómico en una corta sesión parlamentaria que dinamitó la primera gran decisión de Pedro Sánchez como virtual presidente del Gobierno español en la nueva legislatura. JxCAT, ERC y la CUP rechazaron el nombramiento del líder socialista en una votación inédita en el Parlamento catalán: 65 votos en contra (jamás hubo un voto en contra de un senador, de cualquier partido, porque cada grupo tiene derecho a nombrar a quien le interese de entre sus diputados), 25 a favor (de PSC y En Comú Podem) y 39 abstenciones (Ciudadanos y PP).

Este jueves, se materializó la ruptura definitiva de la clase política y del diálogo en Cataluña. Los derechos del PSC a tener su senador quedaron pulverizados por una venganza a la que no es ajena la campaña electoral pero que tiene su principal ‘leit motiv’ en la intransigencia de un independentismo cada día más alejado del diálogo.

Primera bofetada del independentismo a Pedro Sánchez: Iceta no presidirá el Senado

La portavoz socialista en el Parlament, Eva Granados, ya advirtió a sus colegas diputados de que el voto en contra por primera vez desde 1980 “vuelve a vulnerar los derechos y vuela los puentes del diálogo”. Dirigiéndose a la bancada independentista, acusó: “Ustedes se saltan las leyes y vulneran los derechos de las minorías. El elegir a un senador es un derecho del PSC, pero las mayorías quieren aplastar a las minorías. Ustedes van en contra de la ciudadanía de Cataluña y de los más de 600.000 ciudadanos que nos votaron. Esto no va de confrontación ni de mercadeo, sino de representación. Y votar en contra de Miquel Iceta es votar en contra de la representatividad de Cataluña”.

La portavoz del grupo parlamentario del PSC, Eva Granados. (EFE)
La portavoz del grupo parlamentario del PSC, Eva Granados. (EFE)

Granados afirmó también que rechazar al líder del PSC en el Senado es “ir en contra de la esencia del diálogo, ir en contra de la salida política y de la solución al conflicto. Iceta es una persona catalanista, dialogante, dispuesta a hablar y que respeta todas las posiciones. ¿Qué gana Cataluña impidiendo que Iceta sea presidente del Senado? Sean valientes, coherentes y responsables. Su comodín es una falta de respeto a la ciudadanía de Cataluña. Y Cataluña no se lo merece”.

Los independentistas sacaron justificaciones de los sitios más insospechados. “El Parlament no se someterá a la estrategia de Pedro Sánchez —le respondió el portavoz de ERC, Sergi Sabrià—. Aquí se rompieron las formas, porque los nombramientos siempre se hicieron por consenso y ahora quisieron hacerlo con titulares. Estamos en una situación excepcional. No nos hablen de cortesía, porque tenemos compañeros en la cárcel. Y ustedes no la han tenido con las familias que padecen”.

Sabrià aseguró: “No aceptaremos chantajes paternalistas por una supuesta cortesía parlamentaria. Iceta deja abierta la puerta a aplicar otro 155. Pero, mientras, se veta la presencia de Oriol Junqueras en un debate. Por tanto, no aceptamos chantajes emocionales por cálculos partidistas. No nos amenacen. Son ustedes los que vetan todo y siempre. Nuestros amigos están en prisión. De lecciones de parlamentarismo y de dignidad, a nosotros, ni una”.

Falsos argumentos

Albert Batet, portavoz de JxCAT, apeló a similares argumentos. “Nadie duda de que el PSC tiene derecho a un senador. Pero que nadie dude de que el Parlament puede aprobarlo o no. Usted está demasiado acostumbrado a que Madrid mande y Cataluña obedezca. Pero aquí hay diputados que no pueden ejercer sus derechos”. Acusó a los socialistas de practicar “un falso diálogo y de haber vetado como presidentes de Cataluña a Carles Puigdemont, Jordi Sànchez y Jordi Turull”. O sea, sacó a la palestra el listado de agravios, lo que deja entrever que el voto es más por motivos de venganza política que de coyuntura actual o futura. Afeó a los socialistas que se ríen de los independentistas y que “menosprecian el exilio; por eso, no nos pida cortesía parlamentaria”. Y apeló de nuevo a que votarían no porque no estaban de acuerdo con el fondo ni las formas.

Iceta, sentado en el Parlament. (EFE)
Iceta, sentado en el Parlament. (EFE)

Todo es pura pantalla. Los independentistas esconden que la primera persona a la que llamó Miquel Iceta para comunicarle la oferta de presidir el Senado fue al ‘president’ Quim Torra. La segunda, fue el presidente del Parlament, Roger Torrent. Luego habló con Sergi Sabrià. Y cuando este compareció en rueda de prensa para decir que se había enterado por la prensa, hacía hora y media que era conocedor de lo que había, justamente antes de que Moncloa filtrase la información. La cúpula independentista, pues, estaba perfectamente informada de todo antes de que la noticia se hiciese pública.

Pero nada de eso tiene ahora relevancia. El cierre de filas del independentismo va más allá de un posicionamiento político en campaña electoral. Es una jugada política con dos objetivos: marcar perfil propio ante su público y evitar que sea un catalán con predicamento y talla política el que presida la Cámara que, eventualmente, en un futuro pueda aplicar un correctivo a quien se salte de nuevo las leyes. Es mucho más fácil para los soberanistas que el enemigo a batir no sea catalán ni dialogante.

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