Confusión entre los votantes soberanistas

Los presos rompen la campaña de JxCAT y desafían las líneas rojas de Puigdemont

Los encausados copan las listas y apuestan por una línea más posibilista, centrada en frenar a Vox. En cambio, Puigdemont y Laura Borràs abogan por bloquear cualquier pacto futuro

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en una intervención por videoconferencia. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en una intervención por videoconferencia. (EFE)

La carta de los presos en la que pedían que se apoyase a Pedro Sánchez ha roto la campaña electoral de JxCAT nada más empezar. Ha descolocado a la número dos, Laura Borràs, que se ha quedado sin discurso, y ha obligado a Carles Puigdemont a salir en su rescate desde Waterloo al precio de desautorizar a los presos. En este momento, los votantes soberanistas no saben qué harán los diputados de JxCAT en Madrid. ¿Bloquear la investidura, como aventuró Borràs? ¿Apoyar al líder del PSOE siempre que “no niegue el referéndum”, como propone el número uno de la lista, Jordi Sànchez, en su carta desde Soto del Real? ¿O condicionar cualquier investidura a que se respete el derecho de autodeterminación, como ha exigido Puigdemont, en su intento de poner orden? El votante independentista ya estaba muy confuso. Ahora lo está más.

“Si de nosotros depende, no miraremos hacia otro lado a la hora de hacer posible un Gobierno estable, siempre y cuando el candidato se comprometa a abordar el camino del diálogo y no niegue el referéndum de autodeterminación como una de las opciones de solución”, apuntaba la carta de los presos. Y añadía en otro punto: “En política, es imprescindible revisar, sacar conclusiones y modificar lo que sea necesario para reorientar la acción”, una enmienda a la totalidad a la postura radical que Laura Borràs estaba adoptando durante la precampaña.

Ayer, desde Waterloo, Puigdemont intentó dar un giro a la situación con un gesto de autoridad. Se reunió con un grupo de candidatos de JxCAT en un hotel de Waterloo, entre ellos la propia Borràs. Y allí marcó una nueva línea roja: “Para poder respetar el derecho a la autodeterminación, es necesario que no se niegue”. Para el expresidente catalán, esa es la condición “indispensable” para apoyar cualquier investidura.

Mientras ERC sigue imponiendo un orden marcial, el caos se ha apoderado de las filas de JxCAT. Puigdemont abogó siempre por que los presos tuvieran un papel preponderante en las listas. Pero entre ellos hay políticos avezados. Jordi Sànchez tiene un criterio propio, viene del mundo de ICV. Pero igual otros pesos pesados como Jordi Turull o Josep Rull. Y la misiva es conjunta. Una situación muy, muy delicada, con la amenaza de Vox en el horizonte. Por un lado, se juega la carta sentimental de los encausados como baza electoral; por otro, se les desautoriza a la primera de cambio.

Viene de lejos

Fuentes de JxCAT apuntan que este desencuentro viene de lejos. Que antes ya ha habido muchos otros, que mal que bien se han ido disimulando. El Confidencial ya adelantó que Puigdemont pidió al PDeCAT abstenerse para salvar a Mariano Rajoy de la moción de censura. Los presos, en cambio, estaban a favor de la moción, y con su apoyo Marta Pascal pudo seguir sustentando la operación que defenestró al PP.

Los presos querían otra lista para las europeas con Francesca Guardiola, la delegada de la Generalitat en los Países Nórdicos y hermana de Pep Guardiola, pero Puigdemont prefirió colocar a Toni Comín y Clara Ponsatí para empantanar la situación legal. La primera persona que en la lista de Puigdemont para el Parlamento Europeo tiene posibilidades efectivas de ocupar es Erika Casajoana, presidenta de CATGlobal ASBL, una persona del círculo de confianza de Puigdemont.

Los presos han estado echando pulsos soterrados a Puigdemont con las listas, con los Presupuestos y con la moción de censura. Este es otro más


'Exconsellers' como Rull querían que hubiese presupuestos tanto en Madrid como en la Generalitat y Jordi Sànchez nunca fue partidario de forzar unas elecciones, algo que impuso Puigdemont al derribar las cuentas del PSOE.

Pero hay más. Las mismas fuentes de JxCAT explican que Jordi Sànchez también abogó desde la prisión por salvar a Carles Campuzano para aprovechar su veteranía en el Congreso y enviar al Senado a Jordi Xuclà por Girona, de manera que así se preservaba la unidad en el PDeCAT. Pero Puigdemont prefirió la apisonadora. Depuró a Campuzano y puso a su amigo Josep Maria Matamala de candidato para el Senado.

Sin domingo de campaña

Mientras ERC aprovechaba el primer domingo electoral con un acto multitudinario en el campus de UPF en Ciutadella (Barcelona), en donde ni siquiera nombraron a JxCAT, los 'junteros' viajaron a Waterloo a reunirse con Puigdemont. El 'expresident' tomó la palabra tras la reunión y pidió que el independentismo “fuera reconocido”. Hasta TV3 prefirió abrir el informativo con los republicanos, mejor eso que poner en evidencia las contradicciones de JxCAT.

Tras esto, las malas encuestas para JxCAT. Ayer, 'La Vanguardia' les daba solo entre tres y cuatro diputados, cuando antes tenían ocho escaños. Parece que desde la cárcel los presos quieren corregir el tiro. En cambio, Puigdemont está en otra onda.

Cataluña

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